La importancia de una segunda opinión

La importancia de una segunda opinión

Una segunda opinión es una parte importante de su educación acerca del cáncer y sus opciones de tratamiento. Cuanto más sepa sobre su diagnóstico y sus opciones de tratamiento, más probabilidad tendrá de recibir el tratamiento más adecuado. Los cánceres ahora son más tratables de lo que eran antes, pero también hay muchas más opciones de tratamiento y procedimientos más complicados. Obtener una segunda opinión le ayudará a conocer estas opciones y le ayudará a tomar una decisión informada sobre lo que es mejor para usted. Las segundas opiniones no ofenden a los médicos competentes. Sin embargo, las segundas opiniones le aportan tranquilidad a usted y a su familia y en última instancia le permiten recibir el tratamiento más adecuado.

¿Qué es una segunda opinión?

Una segunda opinión es una revisión del diagnóstico de cáncer y de las recomendaciones de tratamiento del médico que está tratando el cáncer, realizada por otro médico independiente. El paciente o el médico principal pueden iniciar el proceso de obtener una segunda opinión. Habitualmente, los pacientes obtienen una segunda opinión después de haber sido remitidos a un segundo médico o a un equipo especial de expertos en un centro oncológico, denominado equipo multidisciplinario. Este médico o equipo de médicos revisará lo siguiente:

  • El informe de anatomía patológica (aspecto que tiene el cáncer al microscopio),
  • La extensión del cáncer
  • El estado físico del paciente
  • El tratamiento propuesto

El(los) médico(s) puede(n) comunicar su opinión sobre el tratamiento tanto al paciente como al médico principal.

Una segunda opinión deben ser independiente y quien mejor puede realizarla es un médico o un equipo de médicos que no tengan una relación estrecha con el médico responsable del paciente. El problema de obtener una segunda opinión de un médico al que le han remitido a usted es que puede haber una tendencia de los médicos responsables a remitir a los pacientes a médicos con las mismas filosofías de tratamiento, lo que asegura que la segunda opinión no es muy diferente de la del médico original. Las segundas opiniones tienen más probabilidad de ser amplias o incluir todas las perspectivas posibles, cuando se realizan en un centro oncológico con un equipo multidisciplinario, que habitualmente incluye cirujanos, oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos u oncólogos subespecializados.

¿Por qué necesito una segunda opinión?

Una segunda opinión es parte del proceso de educación que es fundamental para los pacientes con cáncer. El tratamiento del cáncer ha evolucionado de forma tremenda en el pasado reciente. Como consecuencia de ello, muchos cánceres ahora son más tratables de lo que eran antes, especialmente si se selecciona el tratamiento inicial adecuado. Para recibir el tratamiento adecuado, los pacientes deben conocer el tipo de cáncer que tienen y las opciones de tratamiento que están disponibles. Sin embargo, hay muchas más opciones de tratamiento y estas opciones son más complicadas que antes. Por estas y otras razones, es ventajoso pedir más de una opinión sobre la forma en que puede tratarse su cáncer. También, una segunda opinión aporta la oportunidad de obtener información de otra persona distinta al médico que dirigirá el tratamiento, que suele ser la fuente principal de información para la mayoría de los pacientes. Las segundas opiniones son una práctica frecuente en cualquier área de la medicina que sea compleja y tenga múltiples opciones de tratamiento disponibles.

¿Es de “mala educación” obtener una segunda opinión?

Los pacientes, los familiares y los amigos tienen que tener en cuenta que las segundas opiniones son una parte normal del tratamiento del cáncer y no les debe preocupar herir los sentimientos del médico principal. Si decide obtener una segunda opinión independiente, es importante comunicarse con el médico principal, no sólo para obtener la información necesaria para la revisión, sino también para mantener al médico responsable bien informado. La mayoría de los médicos reciben bien la oportunidad de que otro especialista revise y apruebe sus decisiones de asistencia o quizás sugiera otro tratamiento que podría ser mejor. Hay casos en los que un paciente puede estar en desacuerdo con su médico o necesitará cambiar de médico, pero este no es el objetivo fundamental de una segunda opinión. La mayor parte de las veces, usted simplemente necesita estar seguro de que está recibiendo los mejores consejos.

¿Quién paga una segunda opinión?

Uno de los problemas de las segundas opiniones es que las aseguradoras pueden no cubrir el gasto. Sin embargo, muchas compañías aseguradoras y de asistencia sanitaria pagan por dichas opiniones y reconocen la importancia de las segundas opiniones. En algunas situaciones, las aseguradoras incluso insistirán en una segunda opinión. Esto suele ser frecuente cuando el médico principal aconseja un tratamiento caro.

La mejor protección para los pacientes con cáncer que son miembros de una Organización de Mantenimiento de la Salud (HMO – Health Maintenance Organization) es buscar una segunda opinión incluso si tiene que pagar por ella. Las HMO habitualmente intentan diagnosticar y tratar a los pacientes dentro de su sistema porque cuanto más dinero se gasta la HMO en segundas opiniones y tratamiento fuera de la HMO, menos dinero hay disponible para costes de operación y beneficios. Esto puede causar un conflicto de interés entre el paciente y la HMO, especialmente si un tratamiento muy caro sólo está disponible fuera del sistema de la HMO. También es posible que se aconseje a los miembros de la HMO que no prueben tratamientos caros que tienen sólo una pequeña probabilidad de éxito, aunque esa probabilidad sea real. Por estas razones, es una buena idea que los miembros de las HMO obtengan una segunda opinión y se aseguren de que están informados sobre ensayos clínicos u otros nuevos tratamientos prometedores. Las HMO más reputadas, sin embargo, proporcionan tratamiento actualizado para la mayoría de los cánceres. Si está usted valorando someterse a un tratamiento especializado, como cirugía del cáncer, dentro de su HMO, es importante preguntar sobre el número de procedimientos de ese tipo realizados cada año por la HMO y por los resultados.

¿Quién debería buscar una segunda opinión?

Aunque no se han definido las situaciones específicas en las que una segunda opinión es más útil, hay claramente situaciones en las que una segunda opinión sería útil y la mayoría de los pacientes se beneficiarían. Entre estas pueden estar:

  • Un diagnóstico mal entendido o comunicado
  • Un diagnóstico inicial por un médico no especialista en cáncer
  • Un diagnóstico por un subespecialista en cáncer
  • Falta aparente de opciones de tratamiento
  • Un plan de tratamiento que conlleva un ensayo clínico
  • Cánceres raros
  • Un plan de tratamiento que conlleva cirugía como tratamiento principal
  • Un diagnóstico que se ha hecho en un hospital pequeño o rural
  • Un plan de tratamiento que conlleva un tratamiento agresivo
  • Un plan de tratamiento que implica un tratamiento especializado

Diagnóstico mal entendido: Los pacientes que consideren que pueden no entender bien el diagnóstico y sus opciones de tratamiento deben valorar una segunda opinión. Otro médico puede comunicarse de una forma que el paciente puede entender mejor o simplemente oír el diagnóstico una segunda vez puede ayudar al paciente a superar cualquier negación que pueda tener.

Un diagnóstico inicial por un médico no especialista en cáncer: Los pacientes que han sido diagnosticados por un médico no especialista en cáncer se benefician de una segunda op
inión. En Estados Unidos, hay médicos que no son oncólogos que a menudo diagnostican y tratan a los pacientes con cáncer. Hay cánceres diagnosticados y tratados por médicos de familia, internistas, pediatras, ginecólogos, urólogos, otorrinolaringólogos y otros médicos no especialistas en cáncer. En la mayoría de los casos, se administra el tratamiento adecuado. Sin embargo, los pacientes no tratados por especialistas en el tratamiento del cáncer deben valorar buscar una segunda opinión. En algunas situaciones, los médicos no remitirán a los pacientes para una segunda opinión porque pueden perder el control y los ingresos debidos al tratamiento, pueden verse amenazados por hacer que sus pacientes crean que otros médicos saben más que ellos o a menudo están demasiado ocupados para consultar a otros médicos. Los pacientes de estos tipos de médicos son probablemente los que más necesidad tienen de una segunda opinión.

Diagnóstico por un subespecialista en cáncer: Muchos tipos de cánceres los tratan diferentes tipos de especialistas en cáncer. Por ejemplo, el cáncer de próstata puede ser tratado por urólogos que son cirujanos, por oncólogos radioterápicos y/o por oncólogos médicos que usan tratamiento medicamentoso. Cada especialista puede pensar que su tratamiento es el mejor tratamiento para el paciente. Un ejemplo lo encontramos en el cáncer de próstata localizado, en el que:

  • Los cirujanos casi invariablemente aconsejan cirugía (prostatectomía radical)
  • Los oncólogos radioterápicos invariablemente aconsejan alguna forma de radioterapia.

Por esta razón, un paciente con un cáncer que suele ser tratado por subespecialistas puede desear consultar a un oncólogo (médico general del cáncer) o a un equipo multidisciplinario para tener un conocimiento completo de las opciones de tratamiento. Buscar una segunda opinión de un tipo diferente de especialista puede ser informativo pero también puede, inevitablemente, crear confusión sobre las opciones de tratamiento. La mejor manera de resolver esta confusión es recoger y usar toda la información disponible para tomar una decisión informada.

Falta aparente de opciones de tratamiento: Una segunda opinión puede ser útil en algunos pacientes a los que se les dice que no hay tratamiento adecuado para su cáncer y que no hay esperanza de supervivencia o alivio de los síntomas del cáncer. Tales pacientes no tienen nada que perder por buscar una segunda opinión. En esta situación, los pacientes deben buscar a médicos e instituciones que se especialicen en el tratamiento de su tipo de cáncer y realicen ensayos clínicos. A menudo, esto se consigue averiguando quién está realizando ensayos clínicos de tratamiento novedosos para el tipo de cáncer en cuestión. Nuevamente, la información disponible en Internet puede ayudar a localizar a dichos médicos e instituciones.

Un plan de tratamiento que conlleva un ensayo clínico: Cuando el médico responsable recomienda la participación en un ensayo clínico, probablemente debe obtenerse una segunda opinión para asegurarse de que se trata del tratamiento adecuado. Hay muchos tipos de ensayos clínicos, algunos de los cuales pueden beneficiar a un paciente con un cáncer concreto y otros que no. Los médicos participan en la investigación del cáncer reclutando a sus pacientes en ensayos clínicos; sin embargo, a menudo tienen problemas para encontrar a pacientes que participen. Inconscientemente, estos médicos pueden sugerir un ensayo que puede no representar el mejor tratamiento para un paciente concreto.

Aunque un ensayo clínico puede ser su mejor opción de tratamiento, debe usted valorar todos los posibles ensayos clínicos antes de seleccionar el que recomiende su médico responsable. Hay dos fuentes de información continuada sobre ensayos clínicos que incluyen servicios de listados completos, fáciles de usar, proporcionados por el National Cancer Institute (cancer.gov) y CancerConsultants.com.

Cánceres raros: Al tratar con un cáncer raro, habitualmente lo mejor es buscar una segunda opinión, a menos que el diagnóstico se haya hecho en un centro especializado en el tratamiento de este cáncer. Si se dispone de un experto local, el tratamiento probablemente debe cambiarse a ese médico. Si el experto está lejos, lo que es probable, el médico local habitualmente puede coordinar el tratamiento por teléfono o correo electrónico. Incluso si su cáncer no es raro, puede beneficiarse de encontrar a alguien con un interés especial en su tipo concreto de cáncer. Por ejemplo, el cáncer renal no es realmente raro, pero tampoco es frecuente. Habitualmente, los pacientes con cáncer renal son tratados en ensayos clínicos realizados en una de varias instituciones grandes. Esto es porque el ensayo clínico puede precisar un tratamiento especializado y no hay bastantes pacientes con cáncer de riñón en una institución para hacer que la investigación sea significativa.

Cirugía como tratamiento principal Si hay alguna duda sobre la operabilidad o inoperabilidad de un cáncer, es obligada una segunda opinión. En esta situación, se anima a los pacientes a que busquen segundas opiniones en instituciones donde se tratan grandes cantidades de pacientes. Por ejemplo, el cáncer esofágico podría considerarse inoperable en un hospital que realiza uno de dichos procedimientos al mes, pero podría considerarse operable en una institución que realiza varias intervenciones al día. Igualmente importante puede ser la determinación de que un cáncer considerado operable de hecho es inoperable y la cirugía sería lesiva.

Hospitales pequeños y consultas rurales: Los pacientes que viven en un área rural y reciben tratamiento en un hospital pequeño probablemente deberían obtener una segunda opinión de un centro médico más grande antes de iniciar el tratamiento. Aunque los hospitales más pequeños habitualmente dan un tratamiento excelente, es prudente asegurarse de que el tratamiento recomendado es adecuado y puede administrarse de forma segura. Los hospitales pequeños y rurales pueden no ver un gran volumen de pacientes con cáncer y aunque habitualmente son plenamente capaces de ofrecer tratamiento, es mejor pedir una segunda opinión para ayudar a determinar cuál es el tratamiento adecuado. A veces, el tratamiento recomendado determinará si un paciente debe recibir el tratamiento localmente o viajar a un centro médico más grande. Por ejemplo, la mayoría de los hospitales pequeños pueden administrar eficazmente quimioterapia mientras que los pacientes que precisan un procedimiento complicado, como un trasplante de células troncales, pueden precisar viajar a una institución más grande que trate a un volumen mayor de pacientes.

Tratamiento agresivo: La mayoría de los cánceres que pueden curarse con quimioterapia (leucemias agudas, algunos linfomas, cánceres testiculares) precisan un tratamiento intensivo, como dosis altas de quimioterapia o radioterapia y una segunda opinión es útil para asegurar que se usará la intensidad adecuada para alcanzar una curación y no sólo una remisión transitoria. Ocasionalmente, los oncólogos tratan a pacientes con cáncer curable con dosis inferiores de quimioterapia para disminuir los efectos secundarios. Esta práctica puede comprometer gravemente la probabilidad de curación. También, el tratamiento intensivo precisa la adherencia rígida a las dosis prescritas de fármacos para asegurar que se administra el tratamiento óptimo, la monitorización cuidadosa de las complicaciones y un tratamiento de apoyo agresivo para controlar los efectos secundarios. En muchos casos, el tratamiento intensivo puede administrarse localmente, pero estos pacientes suelen tratarse mejor en centros que usan protocolos actualizados (ensayos clínicos) y tratan a grandes cantidades de pacientes. Si está usted valorando un tratamiento agresivo, debe determinar cuántos
pacientes se tratan cada año en su centro de tratamiento local y cuáles son los resultados. Pregunte a sus médicos responsables por sus propios resultados y no por los resultados de pacientes tratados en otros centros.

Tratamiento especializado: No todos los centros médicos ofrecen los tratamientos especializados que pueden ofrecer los mejores resultados para algunos pacientes. En estos casos, puede ser obligada una segunda opinión. Por ejemplo, los trasplantes de médula ósea o de células sanguíneas troncales puede ofrecer la mejor probabilidad de curación o control del cáncer en pacientes con cánceres sanguíneos y linfoides, como leucemia, linfoma y mieloma múltiple y otros cánceres como los de mama, ovario y testiculares.

También puede precisarse tratamiento especializado para el cáncer de hígado. Ensayos clínicos recientes han sugerido que técnicas de tratamiento sofisticadas como la quimioterapia intrarterial, la quimioembolización, la ablación con radiofrecuencia, los isótopos radiactivos y la radioterapia conformada pueden representar un beneficio importante para el tratamiento de los cánceres de hígado. Sin embargo, no todos los centros tienen la capacidad de administrar este tipo de tratamiento. Los pacientes con cáncer de hígado y otros cánceres que pueden tratarse mediante métodos especializados precisan segundas opiniones en centros especializados.

 

 

 


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