Toxicidad cardíaca

Toxicidad cardíaca

Perspectiva

Los fármacos de quimioterapia son toxinas y pueden producir daños a su corazón, lo que se llama toxicidad cardíaca. Como consecuencia de estos daños, el corazón es incapaz de bombear suficiente sangre para aportar al cuerpo oxígenos y nutrientes esenciales. Aunque diversos fármacos de quimioterapia pueden producir toxicidad cardíaca, la causa más frecuente de toxicidad cardíaca en pacientes con cáncer es el tratamiento con los medicamentos denominados antraciclinas. La doxorubicina (Adriamycin®) es una antraciclina prescrita con frecuencia. Aunque la mejor manera de prevenir actualmente la toxicidad cardíaca por las antraciclinas es limitar la cantidad de antraciclinas administradas, se están desarrollando formas de antraciclinas menos tóxicas y fármacos que alivian los efectos secundarios.

¿Qué es la toxicidad cardíaca?

Los daños al músculo cardíaco por una toxina se denominan toxicidad cardíaca. La toxicidad cardíaca puede producir arritmias (cambios en el ritmo cardíaco) o puede avanzar hasta producir insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardíaca no significa que su corazón se haya parado o se vaya a parar. Significa que el músculo cardíaco no puede bombear con fuerza suficiente para aportar al cuerpo la sangre que contiene oxígeno y nutrientes esenciales. Se produce insuficiencia cardíaca con el tiempo a medida que la acción de bombeo del corazón se hace más débil.

¿Cuál es la causa de la toxicidad cardíaca?

Hay muchas causas posibles de toxicidad cardíaca. En pacientes con cáncer, la toxicidad cardíaca puede producirse por irradiación al tórax y por algunos fármacos de quimioterapia.

La causa mejor conocida de toxicidad cardíaca es el medicamento quimioterápico doxorubicina (Adriamycin®). La doxorubicina es un tipo de medicamento de quimioterapia denominado antraciclina. Las antraciclinas pueden usarse para tratar la leucemia, el linfoma, el mieloma múltiple y el cáncer de mama. Otras antraciclinas son:

  • Daunorrubicina (Cerubidine®)
  • Epirrubicina (Ellence®)
  • Idarubicina (Idamycin®)

Otros fármacos de quimioterapia que pueden producir toxicidad cardíaca son:

  • Ciclofosfamida (Cytoxan®)
  • Fluorouracilo (5-FU)
  • Mitoxantrone (Novantrone®)

Entre los fármacos para el cáncer que se ha comunicado que producen anomalías en la frecuencia cardíaca o el ritmo cardíaco en más del 10% de los pacientes están:

  • Trióxido arsénico (Trisenox®)
  • Daunorrubicina (Cerubidine®)
  • Denileukin diftitox (Ontak®)
  • Gemtuzumab ozogamicina (Mylotarg®)
  • Idarubicina (Idamycin®)
  • Melfalán (Alkeran®)
  • Octreótido (Sandostatin®)
  • Oprevelkina (Neumega®)
  • Paclitaxel (Taxol®)
  • Tretinoína (Vesanoid®)

¿Cómo se diagnostica la toxicidad cardíaca?

La toxicidad cardíaca se diagnostica con varias exploraciones y pruebas:

Ruidos cardíacos: Su médico escuchará si hay ruidos cardíacos anormales con un estetoscopio. Un sonido extra además del normal “tic tac” se llama soplo y puede ser un signo de que su corazón está lesionado.

Radiografía de tórax: Una radiografía aporta una imagen unidimensional de su corazón y sus pulmones. El corazón agrandado en una radiografía de tórax puede indicar que el músculo cardíaco está lesionado.

Electrocardiograma (ECG): Una máquina de ECG registra la actividad eléctrica de su corazón. Esta prueba se usa para medir la frecuencia y la constancia de su latido cardíaco.

Ecocardiograma: En esta prueba se usan ondas de sonido para crear una imagen del corazón. Muestra si el corazón se está llenando bien de sangre y la está bombeando bien al resto del cuerpo. Un ecocardiograma es una de las pruebas más útiles para diagnosticar la insuficiencia cardíaca.

Estudio de adquisición con múltiples sincronizaciones (MUGA): En este procedimiento se toman imágenes especializadas del corazón después de inyectarse una sustancia radiactiva en una vena. A partir de las imágenes pueden visualizarse la contracción y relajación del corazón y el aporte sanguíneo al corazón.

¿Cuáles son los síntomas de la toxicidad cardíaca?

La toxicidad cardíaca es un problema grave. Informe a su médico inmediatamente si tiene cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Falta de aliento al hacer ejercicio, empeoramiento de la falta de aliento en reposo
  • Molestias al tumbarse
  • Hinchazón de los tobillos

¿Cómo puede prevenirse la toxicidad cardíaca?

Los problemas cardíacos pueden prevenirse alterando la cantidad de fármaco administrada (dosis), la forma de administración y el tipo de antraciclina. También se han desarrollado algunos medicamentos que pueden prevenir los daños producidos por la doxorubicina.

Dosis: La forma principal de prevenir la toxicidad cardíaca es limitar la dosis acumulada de fármacos que dañan al corazón, especialmente las antraciclinas. Hay una cantidad definida de doxorrubicina que puede administrarse con un riesgo menor de complicaciones:

  • Si su dosis total de doxorubicina es menor de 550 mg/m 2, hay una probabilidad de menos del 1% de que experimente toxicidad cardíaca.
  • Si su dosis total de doxorubicina está entre 560 y 1155 mg/m 2, su riesgo aumenta al 30%.

También parece haber diferencias individuales en la medida en la que los pacientes pueden tolerar la doxorubicina. [1] Por ejemplo, algunos pacientes pueden recibir dosis altas de doxorubicina sin desarrollar nunca daños cardíacos, mientras que otros tienen problemas con dosis relativamente bajas (esto es, menos de 550 mg/m 2 de dosis total).

Vía de administración: Existen también algunos indicios de que el método de administración del fármaco puede afectar al riesgo de toxicidad cardíaca. La administración rápida de los fármacos conduce a niveles sanguíneos elevados, lo que puede producir más daño cardíaco que la misma cantidad de fármaco administrada durante un período más largo de tiempo. La administración de dosis más pequeñas del fármaco con más frecuencia puede reducir también la toxicidad en comparación con dosis grandes de fármacos a intervalos más largos.

Antraciclinas liposómicas: El riesgo de toxicidad cardíaca por las antraciclinas se ha reducido al producirse de una forma diferente. Las antraciclinas liposómicas se han encapsulado o englobado en liposomas, glóbulo diminutos de grasa. Al “esconder” el fármaco en grasa, permanece en el cuerpo más tiempo, porque el sistema inmunitario no se dirige contra él para su eliminación y el hígado no lo descompone tan rápidamente. Actualmente, hay estudios que indican que el riesgo de problemas cardíacos es considerablemente más bajo con las formulaciones de doxorrubicina liposómica que con la doxorrubicina convencional. [2]

Entre los tipos de antraciclinas liposómicas están:

  • Daunorrubicina liposómica (DaunoXorne®)
  • Doxorrubicina liposómica pegilada (Doxil®)

La doxorrubicina liposómica pegilada es la que se ha estudiado más ampliamente y ha mostrado las reducciones más significativas de los problemas cardíacos. La doxorrubicina liposómica pegilada ha mostrado un efecto anticanceroso similar a la doxorrubicina convencional, pero con menos toxicidad cardíaca.

Dexrazoxano (Zinecard®): Se ha demostrado que este fármaco previene o reduce la intensidad del daño cardíaco producido por la doxorrubicina. [3] Se piensa que el dexrazoxano protege al músculo cardíaco bloqueando la formación de radicales libres del oxígeno. Una de las formas en las que la radioterapia y la quimioterapia dañan a las células es formando radicales libres. Los radicales libres son moléculas inestables producidas durante muchos procesos celulares normales que implican al oxígeno, como quemar combustible para obtener energía. Se forman también por la exposición a elementos del medio ambiente, como el humo del tabaco, la radiación y los fármacos de quimioterapia.

¿Cómo se trata la toxicidad cardíaca?

Inicialmente, la toxicidad cardíaca se trata deteniendo o reduciendo la dosis del medicamento que daña a su corazón. Después de eso, la toxicidad cardíaca se trata igual que la insuficiencia cardíaca debida a otras causas. Es posible que su médico le recete medicamentos para hacer que su sangre sea más fluida y que el corazón la mueva más fácilmente y medicamentos que ayuden a su corazón a latir más eficazmente.

Diuréticos: El daño a su corazón puede hacer que retenga agua y tenga hinchazón de los tobillos. Es posible que su médico le recete un diurético para aumentar la cantidad de agua que excreta por la orina. Un diurético usado con frecuencia es la furosemida (Lasix®).

Fármacos digitálicos: Los digitálicos son un grupo entero de fármacos que hacen que el corazón lata con más eficacia y aumentan la cantidad de sangre bombeada al cuerpo. Un ejemplo de fármaco digitálico es la digoxina (Lanoxin®).

Inhibidores de la ECA: Estos fármacos también le facilitan a su corazón la tarea de bombear sangre al cuerpo al abrir sus arterias y reducir su presión arterial. Esto mejora el flujo sanguíneo a sus riñones, que no funcionan adecuadamente con un flujo sanguíneo bajo. Algunos ejemplos de inhibidores de la ECA son benazeprilo (Lotensin®), enalaprilo (Vasotec®) y fosinoprilo (Monopril®).

Betabloqueantes: Estos medicamentos retrasan su frecuencia cardíaca y pueden usarse si tiene usted un infarto de miocardio (ataque al corazón). Algunos ejemplos son: metoprolol (Lopressor ®), propranolol (Inderal ®) y atenolol (Tenormin ®).

Bibliografía

[1] Iarussi D, Indolfi P, Casale F, et al. Recent Advances in the Prevention of Anthracycline Cardiotoxicity in Childhood. Cur Med Chem. 2001;13:1649-1660.

[2] Safra T.Cardiac safety of liposomal anthracyclines. Oncologist. 2003;8 Suppl 2:17-24.

[3] Speyer JL et al.: Protective effect of the bispiperazinedione ICRF-187 against doxorubicin-induced cardiac toxicity in women with advanced breast cancer. N Engl J Med 1988;319:745-752.


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