Dolor

Dolor

Perspectiva

El dolor sigue siendo uno de los síntomas más frecuentes y temidos del cáncer. Sin embargo, los medicamentos modernos para el dolor pueden controlar su dolor. El tipo de medicación que le prescriba su médico depende de la intensidad del dolor. Otros métodos para controlar el dolor son la acupuntura, el masaje y otros. Es posible que el ejercicio le ayude a reducir su dolor.

¿Qué es el dolor?

El dolor puede ser un efecto secundario del tratamiento del cáncer o puede producirlo el propio cáncer. Si no se trata adecuadamente, el dolor puede tener un tremendo efecto sobre la calidad de vida. Afortunadamente, hay muchos tratamientos eficaces para el dolor y la mayor parte de su dolor debería controlarse con estos tratamientos. Debe informar siempre a su médico si tiene dolor o si el dolor que tiene aumenta para que puedan tomarse medidas para encontrar la medicación o combinación de medicaciones y la dosis que lo controlen. También debe tomar su medicación como se le indica.

¿Cómo se trata el dolor?

El tipo de medicación para el dolor que se le prescriba depende de lo intenso que sea. El dolor se califica en una escala de 1-10, siendo 0 la ausencia de dolor y 10 el peor dolor imaginable.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el siguiente planteamiento para el alivio del dolor del cáncer:

Dolor leve a moderado (1-3)    Para el dolor en el extremo inferior de la escala 1-10, se le prescribirán medicamentos de venta sin receta, como paracetamol (Tylenol®) o un antinflamatorio no esteroideo (AINE), como ibuprofeno (Advil®, Motrin®, etc.).

Dolor moderado a intenso (4-6)    Si los medicamentos de venta sin receta no han aliviado su dolor, o si tiene dolor moderado a intenso, se le prescribirá uno de los muchos tipos de opiáceos. También conocidos como narcóticos, estos fármacos son similares a las sustancias naturales producidas por el cuerpo para controlar el dolor, denominadas endorfinas y son los medicamentos más fuertes de que se dispone para aliviar el dolor. Entre los opiáceos prescritos para el dolor moderado a intenso pueden estar la dihidrocodeína, el propoxifeno y el tramadol. Pueden añadirse Tylenol® o un AINE al opiáceo, como en los fármacos etiquetados codeína, oxicodona e hidrocodona.

Dolor intenso (7-10)    Para el dolor intenso o el dolor que no se alivió con uno de los opiáceos anteriores y/o medicamentos de venta sin receta, probablemente recibirá un opiáceo más fuerte. Entre los opiáceos para el dolor intenso pueden estar la morfina, la oxicodona, la hidromorfona, la metadona, el levofanol o el fentanilo. Pueden añadirse un analgésico no opiáceo y/o un fármaco adyuvante si las circunstancias lo exigen.

¿Cómo se administran los medicamentos para el dolor?

Los medicamentos para el dolor pueden administrarse de muchas formas diferentes, como:

  • Por vía oral como pastilla o líquido
  • De forma tópica, como en pomada o en parche
  • Por vía rectal, como supositorio
  • Por vía intravenosa (inyección en su vena)

Si su médico le da medicamentos para el dolor con instrucciones de “tomar cuando lo necesite”, recuerde tomarlo antes de que el dolor se haga intenso. Si espera, es posible que tarde mucho tiempo antes de que el medicamento comience a actuar, produciendo molestias innecesarias.

Si el alivio de su dolor no dura lo suficiente, pregunte a su médico sobre medicamentos de liberación sostenida, que pueden controlar su dolor durante un período de tiempo más largo. La morfina y la oxicodona se producen en formas de liberación sostenida. También puede usarse un parche cutáneo que libera el opiáceo fentanilo.

Si su dolor está controlado la mayor parte del tiempo, pero ocasionalmente se pone tan mal que su medicación no parece funcionar, su médico puede prescribirle un medicamento de acción rápida, como morfina de liberación inmediata, para darle más alivio del dolor cuando se necesita.

Es posible que haya que ajustarle la dosis a medida que usted se acostumbra a la medicación. Puede desarrollar una tolerancia a la medicación del dolor, lo que significa que no obtiene el mismo alivio de su medicación. Si esto ocurre, puede aumentársele la dosis o se le puede prescribir una nueva medicación.

¿Me volveré adicto a la medicación para el dolor?

La medicación para el dolor se desarrolló para controlar el tipo de dolor que padecen con frecuencia los pacientes con cáncer. No debe preocuparse por hacerse adicto a los medicamentos para el dolor cuando los toma con el fin para el que se han diseñado. Habitualmente, la medicación para el dolor sólo es necesaria durante un período corto de tiempo, como cuando se está curando del tratamiento. En algunas circunstancias, es posible que tenga que tomar medicamentos para el dolor durante un período más largo de tiempo. Incluso en estas circunstancias, no se hará adicto; usted toma medicación para el dolor con un objetivo muy diferente de alguien que es adicto y está intentando tener un “subidón”. Hable con su médico, enfermera o farmacéutico acerca de cómo usar los medicamentos para el dolor de forma segura y acerca de cualquier preocupación que tenga sobre la adicción.

¿Tienen efectos secundarios los medicamentos para el dolor?

Los medicamentos para el dolor pueden hacerle sentirse somnoliento, hacer que tenga estreñimiento o producir náuseas y vómitos. A continuación ofrecemos algunos consejos para tratar estos efectos secundarios frecuentes de la medicación del dolor.

Somnolencia: Intente planificar un tiempo de descanso justo después de tomar su medicación para el dolor, para abordar la somnolencia que puede producir. La somnolencia puede aliviarse tomando una bebida con cafeína con su medicación para el dolor.

Estreñimiento: Aumente la ingesta de líquido y fibra para prevenir el estreñimiento. Vaya a la sección sobre Estreñimiento para más información.

Náuseas y vómitos: Se dispone de fármacos que pueden aliviar sus náuseas y vómitos. Vaya a la sección sobre Náuseas y Vómitos para más información.

No todo el mundo experimenta estos efectos secundarios y no todas las medicaciones para el dolor los producen en la misma medida. Hable con su médico si experimenta estos u otros efectos secundarios con su medicación para el dolor.

¿Existen tratamientos no medicamentosos para el dolor?

Hay muchas técnicas adicionales para controlar el dolor que usted podría probar para ver si le funcionan. Se describen algunas a continuación.

Acupuntura: En la acupuntura, se insertan en el cuerpo agujas delgadas en determinados puntos y a diversas profundidades y ángulos. Cada punto controla la sensación de dolor de una parte distinta del cuerpo. Cuando se inserta la aguja, se nota un ligero dolor, hormigueo o sensación eléctrica durante unos segundos. Una vez colocadas las agujas, no deben notarse más molestias. Habitualmente, las agujas se dejan puestas entre 15 y 30 minutos, dependiendo del problema tratado. No se notan molestias cuando se retiran las agujas. La acupuntura es una técnica muy aceptada actualmente y un método demostrado de alivio del dolor. La acupuntura la debe realizar un acupuntor autorizado. Pregunte a su médico, enfermera o asistente social dónde le pueden hacer acupuntura.

Biorretroalimentación: Aprender esta técnica exige la ayuda de un técnico autorizado en biorretroalimentación. Con la ayuda de máquinas especiales, las personas pueden aprender a controlar determinadas funciones del cuerpo, como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular. La biorretroalimentación se usa a veces para ayudar a las personas a aprender a relajarse. Puede utilizar técnicas de biorretroalimentación para ayudarle a relajarse y para ayudarle a hacer frente al dolor. Esta técnica suele usarse con otros métodos de alivio del dolor.

Apoyo y consejo emocional: La angustia o la depresión pueden hacer que su dolor parezca peor de lo que ya es. Igualmente, el dolor puede hacerle sentirse preocupado, deprimido o desanimarse fácilmente. Estos son sentimientos normales que pueden aliviarse. Intente hablar sobre sus sentimientos con alguien con quien se encuentre cómodo – médicos, enfermeras, asistentes sociales, familia o amigos, religiosos u otras personas con cáncer. Es posible que desee hablar con un consejero o un profesional en salud mental. Su médico, su enfermera o el servicio social de su hospital pueden ayudarle a buscar un consejero especialmente formado para ayudar a personas con enfermedades crónicas. Vaya a la sección sobre Angustia y depresión para más información.

Imaginería: La imaginería conlleva el uso de su imaginación para crear imágenes mentales de situaciones. La forma en la que la imaginería alivia el dolor no se conoce del todo. Puede pensarse en la imaginería como en un sueño deliberado que utiliza todos sus sentidos – vista, tacto, oído, olor y gusto. Algunas personas creen que la imaginería es una forma de autohipnosis.

Masaje: Hay muchas formas de masaje que pueden ayudar a reducir el dolor. Algunos terapeutas masajistas se especializan en el dolor crónico. También puede pedir a sus amigos o familia que le ayuden. También es posible hacerse masajes usted mismo. Intente usar un movimiento lento, constante, circular. Hágase masajes sobre o cerca del área del dolor sólo con la mano o con una loción de mano o aceite templado. Hable con su médico antes de recibir masajes para asegurarse de que son aceptables para su problema.

Meditación: La meditación es la práctica de tranquilizar la mente y centrarla en la respiración o en un mantra. La meditación puede ayudarle a centrar su mente en algo que no sea el dolor y darle la fuerza necesaria para hacer mejor frente al dolor.

Mentol: Se dispone de muchos preparados de mentol para el alivio del dolor. Existen cremas, lociones, linimentos o geles que contienen mentol. Cuando se frotan sobre la piel, aumentan la circulación sanguínea al área afectada y producen una sensación tranquilizadora tibia (a veces fría) que dura varias horas.

¿Qué más puedo hacer sobre el dolor?

Es difícil estar motivado para hacer ejercicio cuando tiene dolor. De hecho, ¡probablemente es la última cosa que desearía hacer! Sin embargo, el ejercicio periódico puede ayudarle a combatir el dolor de diversas formas. El ejercicio anima a su cuerpo a liberar sustancias químicas especiales, denominadas endorfinas, que de hecho bloquean las señales de dolor y les impiden alcanzar el cerebro. Estas sustancias químicas también ayudan a aliviar la angustia y la depresión, problemas que pueden hacer que su dolor sea más difícil de controlar. El ejercicio periódico puede mejorar también su sueño y le da más energía para hacer frente al dolor.


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