Cáncer del cuello uterino en la etapa I

Cáncer del cuello uterino en la etapa I

Información general

El cáncer del cuello uterino en la etapa I se detecta, por lo general, a partir de un frotis de Papanicolaou o un examen pélvico anormal. De acuerdo a la evaluación que se basa en las etapas, se dice que el cáncer en la etapa I existe cuando se encuentra confinado en el cuello uterino. El cáncer cervical en la etapa I es curable en la mayoría de las pacientes con la aplicación apropiada de la cirugía, la radiación y la quimioterapia.

Existe una gran variedad de factores que influye en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los probables beneficios de recibir un tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general del tratamiento para el cáncer cervical en la etapa I. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la forma en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que le atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en las pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Las pacientes interesadas en participar en un experimento clínico deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Las pacientes diagnosticadas con cáncer cervical en la etapa I se dividen en dos grupos. El primero lo forman las pacientes que padecen de cáncer en la etapa IA, el cual sólo se hace evidente mediante una evaluación microscópica. Se trata a la mayoría de estas pacientes con cirugía. El segundo grupo lo forman las pacientes con cáncer en la etapa IB, que son las pacientes con cáncer extenso, que puede ser observado o palpado en un examen. Estas pacientes cuentan con un historial de múltiples tratamientos, incluidas las modalidades de cirugía, radiación y quimioterapia.

Cáncer cervical en la etapa IA

El tratamiento típico para el cáncer cervical en la etapa IA consiste en la extirpación quirúrgica del mismo. Esta puede ser realizada en conjunto con una histerectomía o un procedimiento de conización. La histerectomía simple involucra la extirpación quirúrgica del útero, incluido el cuello uterino y una pequeña porción del tejido normal circundante. Esta puede realizarse a través de una pequeña incisión abdominal (debajo del ombligo y por encima del hueso pélvico), o a través de la vagina evitando la incisión abdominal. La histerectomía simple es una terapia efectiva en la mayoría de los casos del cáncer cervical en la etapa IA.

Las mujeres con cáncer cervical en la etapa IA que deseen tener hijos en un futuro deben elegir someterse a un procedimiento que se denomina conización, en el que se extirpa de manera quirúrgica sólo una porción del cuello uterino. Si el cáncer se extirpa en su totalidad, no es necesaria una cirugía adicional, pero si se detecta su presencia en el borde de la muestra extirpada, se hace necesaria una histerectomía completa. Para más información acerca de los tratamientos quirúrgicos y sus efectos colaterales diríjase a  Manejo quirúrgico del cáncer cervical.

Algunas pacientes no desean o no pueden someterse a una cirugía como la histerectomía debido a condiciones médicas coexistentes. En estas pacientes, se puede emplear la radioterapia para tratar el cáncer. Con frecuencia, las posibles complicaciones y los inconvenientes relacionados determinan si es más adecuada la cirugía o la radiación. Por ejemplo, la cirugía es un procedimiento que se realiza una vez, mientras que la terapia con radiación de haz externo requiere de 3 a 6 semanas de tratamiento diario, y una radiación de implante requiere tiempo adicional de hospitalización.

La radiación de implante es un procedimiento que se realiza en una sala de cirugía y consiste en la ubicación de material o láminas reactivas en o cerca del cáncer. Este proceso puede repetirse de acuerdo a la dosis de radiación necesaria. La radioterapia parece ser tan efectiva como la cirugía en la curación del cáncer cervical en la etapa IA. Para un mayor conocimiento acerca de la radioterapia y sus efectos colaterales, diríjase a  Radioterapia y cáncer cervical.

Cerca del 95% de las pacientes con cáncer cervical en la etapa IA sobrevive 10 años después de la cirugía o radioterapia sin evidencia de reincidencia de cáncer, y menos del 5% experimenta su reincidencia.

Cáncer del cuello uterino en la etapa IB

Cerca del 90% de las pacientes con un pequeño cáncer cervical en la etapa IB puede curarse con éxito mediante una histerectomía o radioterapia. El cáncer voluminoso en la etapa IB (mayor de 4 cm de tamaño) solamente se cura en un 70 a 75% de las pacientes cuando sólo se administra cirugía o radioterapia de manera independiente. El mejor tratamiento para este tipo de cáncer es la terapia combinada de cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Antes de realizar una histerectomía en una paciente con sospecha de padecer cáncer en la etapa IB, con frecuencia el médico deberá extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis y observar si existe cáncer en ellos. Este procedimiento se conoce como disección de ganglios linfáticos pélvicos. Si estos ganglios contienen cáncer, es usual no proceder con la histerectomía, debido a que es necesario tratar una extensa área para destruir todas las células cancerosas. Para estos casos, por lo general, se recomienda la radioterapia y la quimioterapia.

Aún con la extirpación quirúrgica de todo el cáncer visible, el 10% de las pacientes con un pequeño cáncer en la etapa IB, y del 30 al 40% de aquéllas con cáncer voluminoso en la etapa IB, experimentará su reincidencia. Esto se debe a que en algunas pacientes el cáncer se diseminó en pequeñas cantidades fuera del cuello uterino y no se extirpó en la cirugía. Es normal el no poder detectar estas células cancerosas con ninguna de las pruebas disponibles hoy día. Las áreas de cáncer fuera del cuello uterino que no se pueden detectar se conocen como micrometástasis. La presencia de micrometástasis o de cáncer residual causa una recaída después de la cirugía como único tratamiento.

Con el fin de mejorar las tasas de curación del cáncer cervical, es importante desarrollar estrategias para limpiar el organismo de micrometástasis y prevenir su reincidencia. La terapia adyuvante es un tratamiento adicional que incrementa la efectividad de la terapia primaria. El objetivo de este tratamiento adyuvante es mejorar la posibilidad de curación, prevenir la reincidencia del cáncer y/ o aumentar
el tiempo de supervivencia. La terapia adyuvante puede consistir en radioterapia, quimioterapia u otros tratamientos. No es claro el papel de esta terapia en casos de cáncer pequeño en la etapa IB; sin embargo, las pacientes con cáncer voluminoso en la etapa IB mejoran su supervivencia cuando se tratan con terapia adyuvante.

En un estudio clínico dirigido por el Grupo de Ginecología Oncológica ( Gynecologic Oncology Group, GOG) se demostró una reducción en la reincidencia del cáncer cuando se usó la radioterapia después de una histerectomía total en las pacientes con alto riesgo de cáncer en la etapa IB del cuello uterino. En una comparación directa de las pacientes tratadas con terapia con radiación de haz externo dirigido a la pelvis con un grupo de las pacientes que no la recibieron, se encontró que las pacientes tratadas con terapia adyuvante con radiación después de la cirugía experimentaron una tasa de reincidencia del cáncer del 12%, en comparación con un 21% en las pacientes que se trataron sólo con cirugía. En este estudio, el aumento de la terapia adyuvante con radiación redujo la posibilidad de reincidencia del cáncer cerca del 50%.

La terapia adyuvante puede también consistir en una combinación de tratamientos de terapia con radiación de haz externo y de quimioterapia. Las pacientes con células cancerosas en los ganglios linfáticos pélvicos o con cáncer en el borde de la muestra quirúrgica, pueden beneficiarse con esta terapia combinada. Muchos medicamentos para la quimioterapia, como el Platinol® y el 5-fluorouracil, tienen la capacidad de eliminar directamente las células cancerosas e incrementar la efectividad de la radioterapia en la eliminación de éstas.

En abril de 1999, el New England Journal of Medicine publicó los resultados de un estudio clínico que comparaba los tratamientos adyuvantes que usaban sólo radiación con aquéllos en que se empleaba radiación y se administraba también quimioterapia con Platinol® luego de una histerectomía en las pacientes con alto riesgo de cáncer en la etapa IB. La posibilidad de supervivencia sin la reincidencia del cáncer fue mayor en las pacientes que se trataron con la quimioterapia y la radiación después de la cirugía. Luego de tres años de terminar el tratamiento, el 80% de las pacientes que recibieron una combinación de radiación y de quimioterapia sobrevivió sin presentar reincidencia, en comparación con el 63% de las pacientes tratadas sólo con radiación. Hoy en día, la combinación de cirugía, radiación y quimioterapia con Platinol®, parece producir el mejor resultado para el tratamiento de las pacientes con alto riesgo de cáncer cervical en la etapa IB.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en los tratamientos del cáncer cervical es el resultado del surgimiento de mejores tratamientos en las pacientes con cáncer en las etapas más avanzadas y la participación en experimentos clínicos. En el futuro, el progreso en los tratamientos del cáncer cervical se conseguirá de la continua participación en experimentos clínicos apropiados. Hoy en día hay muchas áreas de exploración activa dirigidas a mejorar los tratamientos del cáncer cervical en la etapa I.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Los efectos colaterales no sólo causan molestias a las pacientes, sino que pueden evitar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.

Preservación de la función reproductiva: Por lo general, una mujer que recibió tratamiento para cáncer cervical en la etapa I con histerectomía tiene un excelente pronóstico de curación con una tasa superior al 90%. Sin embargo, algunas mujeres en edad de concebir prefieren una terapia que preserve su función reproductiva. El procedimiento para lograr este propósito se conoce como traquelectomía total, en la que sólo se extirpa una porción del útero. En un estudio reciente, 32 pacientes con cáncer cervical en la etapa I, de 2 cm o menos, se sometieron a una traquelectomía total y tuvieron una tasa de supervivencia de 2 años del 95% sin presentar ninguna recaída. Además, cerca del 40% de las mujeres logró concebir después del tratamiento.

Nuevos regímenes de la quimioterapia adyuvante: La quimioterapia con Platinol®, que se administra en conjunto con radiación, mejora la supervivencia de la mujer con cáncer cervical voluminoso en la etapa IB. Como terapias adyuvantes, se encuentran en evaluación los nuevos medicamentos para la quimioterapia, en conjunto, o en lugar del Platinol®, con capacidad para eliminar células cancerosas de manera más efectiva.

En un estudio se encontró que Ellence® es un medicamento efectivo para el tratamiento adyuvante del cáncer cervical cuando se combina con radioterapia. Se evaluó el Ellence® en 220 pacientes con cáncer cervical voluminoso en las etapas del I al III que recibieron radioterapia. El resultado indicó que el porcentaje de recaída fue del 15% en las pacientes que se trataron con una combinación de radiación y Ellence®, en comparación con el 30%, en las pacientes que se trataron sólo con radioterapia. En general, la supervivencia fue del 80% para las pacientes tratadas con Ellence® y radioterapia, en comparación al 70% para las pacientes tratadas sólo con radiación. La prevención de recaídas remotas constituyó el beneficio primario del Ellence®. Es posible que se obtenga un mayor beneficio con la combinación de Ellence® con Platinol® u otros agentes para la quimioterapia.

Terapias neoadyuvantes: La práctica de administrar tratamiento antes de la cirugía se conoce como terapia neoadyuvante. En teoría, la quimioterapia neoadyuvante puede disminuir el tamaño del cáncer, lo que hace más fácil su extirpación quirúrgica. Con la evolución de nuevos regímenes de quimioterapia y de radioterapia, hoy en día se están llevando a cabo nuevos experimentos clínicos de terapia neoadyuvante en las pacientes con cáncer cervical.

Mediante experimentos clínicos se está evaluando el uso de radiación antes de la histerectomía simple para las pacientes con cáncer cervical voluminoso en la etapa IB. Esta combinación de tratamientos parece reducir la posibilidad de reincidencia en el área del cáncer mediante la extirpación de las células cancerosas que han sobrevivido a la radioterapia.

Últimas técnicas de radiación: La terapia con radiación de haz externo puede administrarse con mucha precisión al cuello uterino mediante el empleo de una exploración TC (tomografía computarizada) y un focalizador computarizado. Este sistema se conoce como terapia de radiación tridimensional, o 3D-CRT. El empleo del 3D-CRT parece reducir la posibilidad de lesiones a las estructuras próximas del organismo, como la vejiga y el recto.

Terapia biológica: Las terapias biológicas son sustancias sintetizadas, o que se presentan de manera natural, que dirigen, facilitan, o mejoran las defensas inmunológicas del organismo. El objetivo de esta terapia es que las defensas inmunológicas propias del paciente ataquen y destruyan las células cancerosas. Las terapias biológicas incluyen interferones, interleucinas, anticuerpos monoclonales y vacunas. Con el propósito de mejorar la posibilidad de curación, se examinan en experimentos clínicos la terapia biológica sola o en combinación con la quimioterapia.


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