Cirugía para el cáncer del cuello uterino

Cirugía para el cáncer del cuello uterino

Información general

La cirugía es una terapia local para extirpar el tejido precanceroso o el cáncer dentro o cerca del cuello uterino. El cirujano que se especializa en el tratamiento de enfermedades del sistema reproductivo femenino se conoce como ginecólogo. Algunos ginecólogos cuentan con un adiestramiento especial en el tratamiento del cáncer del sistema reproductivo femenino y se conocen como gineco-oncólogos. Estos especialistas poseen amplia experiencia en la realización de tratamientos quirúrgicos del cáncer en el cuello uterino.

Biopsia cervical

Si el resultado de un examen pélvico o un frotis de Papanicolaou sugiere la posible presencia de un cáncer cervical, la paciente deberá someterse a una biopsia. Esta es la única forma de saber con seguridad si una paciente padece de cáncer. Durante la biopsia se emplea un instrumento para extraer pequeñas porciones del tejido cervical. Se examina estas porciones del tejido bajo el microscopio para determinar si hay presencia de células cancerosas. La biopsia cervical se puede realizar en el consultorio mediante la utilización de un microscopio especial llamado calcoscopio o, en ocasiones, en la sala de cirugía mientras se realiza otro examen y la paciente se encuentra anestesiada.

Cirugía conservativa para la enfermedad cervical precancerosa

La cirugía es un tratamiento común de la enfermedad cervical precancerosa. El tipo de operación que se realiza para extirpar la enfermedad precancerosa depende del grado de anormalidad de las células bajo el microscopio, de la condición médica de la paciente, y de su deseo o no de tener hijos en el futuro. Son numerosos los procedimientos quirúrgicos efectivos para el tratamiento de la enfermedad cervical precancerosa. La mayoría de los procedimientos no involucra la extirpación del útero y la paciente podrá tener futuros embarazos si así lo desea.

Entre los procedimientos quirúrgicos que preservan el útero y permiten futuros embarazos se incluyen la criocirugía, la cirugía láser, el procedimiento de incisión electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés) o la conización con bisturí frío. Estas pueden realizarse en el consultorio médico o en un centro de cirugía ambulatoria con anestesia local. La conización con bisturí frío es la operación más extensa que involucra la extirpación de parte del cuello uterino bajo anestesia general. No se puede tratar a todas las pacientes adecuadamente con criocirugía, cirugía láser o LEEP. Esta decisión depende de la extensión y la apariencia que la enfermedad presente en el examen.

Es posible que la mujer que se somete a uno de estos procedimientos quirúrgicos experimente calambres o dolor en la pelvis, infección, sangrado o flujo acuoso. Después de la criocirugía, este flujo puede persistir durante varias semanas. Las mujeres que se someten a una conización con bisturí frío pueden presentar dificultades en la función cervical durante un futuro embarazo.

A pesar del tratamiento quirúrgico para la enfermedad cervical precancerosa, algunas pacientes pueden experimentar la reincidencia de esta enfermedad o de un cáncer invasivo. De un 85 a un 90% de las mujeres se cura mediante los tratamientos con criocirugía, cirugía láser o LEEP para cáncer cervical en la etapa 0. Después de estos procedimientos, cerca de un 10 a un 15% de las pacientes puede experimentar reincidencia de la enfermedad cervical precancerosa y cerca del 2% exhibirá cáncer invasivo. Es necesario que las mujeres tratadas con cirugía conservativa se sometan a revisiones médicas durante toda su vida a fin de asegurar que la enfermedad cervical reincidente pueda detectarse en estado precanceroso o de forma temprana cuando el cáncer aún es curable.

Histerectomía simple

La histerectomía es un tratamiento común para el cáncer en la etapa I y para las enfermedades precancerosas del cuello uterino. El tipo de histerectomía que se usa para extirpar el cáncer cervical depende de la extensión del cáncer.

Si la enfermedad precancerosa es más extensa y la paciente no desea tener hijos en el futuro, se puede realizar una histerectomía simple. En este procedimiento se extirpa, a través de la vagina o por una pequeña incisión abdominal, la totalidad del útero, incluido el cuello uterino con la enfermedad precancerosa y un área de tejido normal alrededor de éste. La histerectomía simple es una terapia muy efectiva si el cáncer no ha invadido mas allá de la capa superficial de las células del cuello uterino. Además, los médicos pueden realizar un salpingooforectomía bilateral, es decir, la extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio. La decisión de realizar la salpingooforectomía bilateral depende de la edad de la mujer y si los ovarios aún funcionan.

La histerectomía simple y la salpingooforectomía bilateral constituyen las opciones quirúrgicas más extensas usadas para la enfermedad precancerosa y requieren anestesia general y hospitalización. Las mujeres sometidas a una histerectomía pueden experimentar dolores en el abdomen bajo y dificultad para la micción. Después de la cirugía, no menstruarán ni podrán tener hijos.

Histerectomía total

La histerectomía total es la cirugía más extensa que involucra la extirpación de la totalidad del útero, incluido el cuello uterino con el cáncer y un área de tejido normal a través de una incisión en el abdomen bajo. Esta área de tejido normal incluye una porción de la parte superior de la vagina, que puede resultar en un acortamiento de la vagina después de la operación, pero rara vez causa problemas sexuales. Así como en la histerectomía simple, los médicos pueden optar por realizar una salpingooforectomía bilateral para extirpar los ovarios y las trompas de Falopio. La decisión de realizar una salpingooforectomía bilateral depende de la edad de la mujer y si los ovarios aún están en funcionamiento.

Las mujeres sometidas a una histerectomía total pueden experimentar dolores en la incisión del abdomen, sangrado o infección después de la operación. Además, algunas mujeres pueden experimentar dificultad en la micción o problemas con el control de la vejiga. Con menos frecuencia, algunas mujeres pueden tener lesiones en el recto, uréteres (tubos de drenaje del riñón) o vejiga. Puede existir un tipo de lesión en forma de “fístula” o una conexión anormal con la vagina. Después de la histerectomía, las mujeres no menstruarán ni podrán tener hijos. Las mujeres que se han sometido a la histerectomía total y a la disección de los ganglios linfáticos pélvicos como tratamiento del cáncer, o con mayor frecuencia, aquéllas que reciben la radioterapia además de la cirugía, están en un alto riesgo de complicaciones digestivas e hinchazón crónica de las piernas que se conoce como linfedema. En el hospital, las muertes que ocurren luego de la histerectomía total son menos del 1% de los casos.

Histerectomía y disección de los ganglios linfáticos pélvicos

La histerectomía total es más efectiva si la exploración durante la cirugía muestra que el cáncer no se ha diseminado más allá del cuello uterino. En algunas pacientes el cáncer se disemina fuera del cuello uterino hacia los ganglios linfáticos de la pelvis. En ocasiones, antes de practicar una histerectomía el médico realiza una disección de ganglios linfáticos pélvicos, es decir, una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos y observar si éstos tienen cáncer. Si es así, por lo general el cirujano no procederá con la histerectomía total. En estos casos se recomienda otra forma de tratamiento, que por lo general consiste en la radioterapia y la quimioterapia.

Aún después de la extirpación quirúrgica del cáncer cervical, algunas pacientes pueden experimentar reincidencia de su cáncer. La reincidencia del cáncer sucede más común en el cáncer cervical voluminoso en las
etapas IB o II. Es importante tener en cuenta que en algunas pacientes el cáncer ya se ha diseminado fuera del cuello uterino y estas áreas no se han extirpado con la cirugía. Estas células cancerosas no pueden detectarse mediante ninguna de las pruebas disponibles hoy día. Las áreas de cáncer fuera del cuello uterino que no se pueden detectar se conocen como micrometástasis. Su presencia causa la recaída después del tratamiento inicial. La radioterapia con haz externo, con o sin radiación con implante, y la quimioterapia, se recomiendan siempre para limpiar el organismo de micrometástasis, a fin de alcanzar unas mejores tasas de curación con la extirpación quirúrgica del cáncer.

Disección retroperitoneal de ganglios linfáticos y biopsia de los ganglios linfáticos escalenos

Las pacientes que no pueden someterse a una cirugía para extirpar el cáncer o tienen un cáncer cervical avanzado con frecuencia reciben la radioterapia combinada con la quimioterapia. Antes de la administración de la radioterapia, es útil saber si en los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis existen pequeños depósitos de cáncer, lo cual se determina mediante una operación conocida como disección retroperitoneal de ganglios linfáticos. Durante esta operación se hace una pequeña incisión en el abdomen medio y el cirujano extirpa los ganglios linfáticos que se encuentran detrás del contenido del abdomen. Es posible que la mayoría de las pacientes abandonen el hospital después de uno o dos días para empezar poco tiempo después el tratamiento con la radioterapia. Si la muestra de ganglios linfáticos contiene cáncer, el radio-oncólogo puede modificar el tratamiento para que estas áreas microscópicas reciban la radioterapia.

Al momento del diagnóstico, algunas pacientes presentan cáncer cervical avanzado. Para estas pacientes es importante saber si la enfermedad se ha diseminado fuera de la pelvis hacia partes distantes del organismo. Uno de los métodos para averiguarlo es realizar una pequeña operación para disecar un ganglio linfático de la base del cuello del lado izquierdo. Esta operación se conoce como biopsia del ganglio linfático escaleno y puede realizarse en pacientes de consulta externa. El tratamiento a seguir depende de los resultados de la biopsia.

Estrategias para perfeccionar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en los tratamientos de cáncer cervical es la consecuencia del surgimiento de mejores tratamientos en los pacientes con cáncer en las etapas más avanzadas y la participación en experimentos clínicos. En el futuro, el progreso en los tratamientos del cáncer cervical se obtendrá de la continua participación en experimentos clínicos adecuados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa dirigidas a mejorar los tratamientos del cáncer cervical.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento. Los efectos colaterales no sólo causan molestias a las pacientes, sino que pueden evitar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un óptimo resultado del tratamiento y mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.

Preservación de la función reproductiva: Por lo general, las mujeres que reciben tratamientos para el cáncer cervical en la etapa I con histerectomía tienen un excelente pronóstico de curación, con una tasa superior al 90%. Sin embargo, algunas mujeres en edad de concebir prefieren una terapia que preserve su función reproductiva. Un procedimiento para lograr este propósito se conoce como traquelectomía total en la que sólo se extirpa una porción del útero. En un estudio clínico reciente, 32 pacientes con el cáncer cervical en la etapa I, de 2 cm o menos, que se sometieron a una traquelectomía total, experimentaron una tasa de supervivencia a 2 años del 95%, sin presentar ninguna recaída del cáncer. Cerca del 40% de las mujeres logró concebir después del tratamiento.

Trasplante ovárico en el antebrazo: Un nuevo procedimiento que involucra la localización permanente de una sección (banda cortical) del tejido de los ovarios de una paciente dentro del antebrazo, puede preservar la fertilidad y el normal funcionamiento ovárico en la premenopausia de una mujer a quien se ha tratado con radiación en el área pélvica, o se le han extraído los ovarios.

Los investigadores evaluaron el procedimiento quirúrgico en dos mujeres, una de 35 años con cáncer cervical avanzado que se sometió a una radiación pélvica y otra de 37 años con un quiste ovárico benigno a quien se le practicó una oforectomía. Ambas pacientes tenían un trasplante permanente en el antebrazo de banda cortical que se obtuvo de sus propios ovarios. La primera paciente recibió el trasplante antes de la radiación y la segunda durante la oforectomía. Diez semanas después de la cirugía, el tejido trasplantado a los antebrazos de ambas pacientes producía hormonas ováricas y desarrollaba folículos (huevos). Actualmente, una de las pacientes ovula y la otra produce niveles cíclicos de hormonas que indican ovulación. Además de la función hormonal normal, el otro objetivo final de este procedimiento es lograr la recolección de huevos de las bandas ováricas para que las mujeres premenopáusicas que se sometan al tratamiento, el cual normalmente causa esterilidad, tengan la posibilidad de dar a luz.


Tipos de Cancer


Sign up for the CancerConnect newsletter

Sign up for our newsletter and receive the latest news and updates about specific types of cancer.

  Close |  Please don't show me this again

Just another Cancercenter.cc site
Facebook Twitter RSS