Cáncer de la próstata en la etapa IV

Información general

Se dice que un cáncer prostático en la etapa IV existe cuando la evaluación final muestra que el cáncer se ha diseminado a lugares distantes del organismo, los cuales, por lo general, incluye a los huesos. El cáncer prostático diagnosticado en esta etapa es, con frecuencia, difícil de curar, aunque los pacientes pueden vivir por muchos años con un tratamiento efectivo.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento del cáncer prostático en la etapa IV. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted, acerca de las opciones de tratamiento, y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Los pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Los pacientes diagnosticados con cáncer prostático en la etapa IV se pueden dividir en dos grupos grandes. Aquellos pacientes con cáncer localmente confinado a la pelvis, pero con compromiso de órganos o ganglios linfáticos adyacentes, son los que presentan un cáncer prostático localizado en la etapa IV o D1. Los pacientes con la enfermedad diseminada a los órganos distantes, con mayor frecuencia, a la columna vertebral, costillas, pelvis y otros huesos, son los que presentan un cáncer prostático metastásico en la etapa IV o D2.

Tratamiento del cáncer prostático localizado en la etapa IV o D1

Es posible que no se diagnostique el cáncer prostático hasta que no haya invadido a los órganos adyacentes, como el recto o la vejiga, o se haya diseminado a los ganglios linfáticos en la pelvis. Cuando esto ocurre, la cirugía (prostatectomía radical), no es, con frecuencia, un tratamiento efectivo. En la actualidad, el tratamiento involucra una combinación de terapia con radiación de haz externo (EBRT) y una terapia hormonal. La terapia hormonal priva al organismo del hombre de las hormonas masculinas necesarias para que el cáncer prostático crezca. En el cáncer prostático localizado en la etapa IV, la terapia hormonal y la terapia con radiación se administran juntas con frecuencia, sin embargo, se necesitan estrategias nuevas de tratamiento que ofrezcan la posibilidad de curación a los pacientes.

Modalidad de terapia combinada

Los pacientes con cáncer prostático documentado que involucra a los ganglios linfáticos pélvicos, presentan un promedio de tiempo de progresión hacia el cáncer de casi 18 meses, y éste se reduce a 12 meses en los pacientes con cáncer muy avanzado. A través del tiempo, el tratamiento estándar de estos pacientes ha involucrado a la terapia hormonal, a la cirugía, o a la terapia con radiación. El tratamiento con terapia hormonal o terapia con radiación se asocia con casi un 55% de posibilidades de que los pacientes sobrevivan 5 años sin evidencia de progresión del cáncer, en comparación con casi 20 a 40% de los pacientes tratados con cirugía.

En muchos otros cánceres se ha demostrado que los tratamientos con múltiples modalidades que usan combinaciones de quimioterapia, cirugía, radiación y terapia hormonal, mejoran las tasas de curación o supervivencia frente a los tratamientos con terapias individuales. Con el fin de evaluar si la combinación de terapias puede ser benéfica en el tratamiento del cáncer prostático que compromete a los ganglios linfáticos pélvicos, un estudio comparó la terapia con radiación seguida de una terapia hormonal inmediata, frente a una terapia con radiación seguida de una terapia hormonal retardada, la cual se inició sólo al momento de la progresión del cáncer.

Los pacientes tratados con terapia con radiación y con terapia hormonal inmediata, presentaron mayores posibilidades de sobrevivir 5 años desde el inicio del tratamiento sin evidencia de progresión del cáncer o sin manifestar una enfermedad metastásica distante, que los pacientes tratados con radiación y terapia hormonal retardada. Sin embargo, ambos tratamientos produjeron posibilidades similares de supervivencia a los 5 años después del tratamiento. Los resultados de este estudio clínico sugieren que la combinación de la terapia con radiación y la terapia hormonal reduce el tiempo para la reincidencia del cáncer y la evolución de la enfermedad metastásica y puede mejorar la calidad de vida de los pacientes. La combinación de la terapia con radiación y la terapia hormonal inmediata incrementa la supervivencia en algunos pacientes.

Se encuentran en curso algunos estudios clínicos que comparan el tratamiento hormonal con el tratamiento con radiación sólo para determinar si la radiación es necesaria. Sin embargo, es quizás mayor el interés de saber si la adición de otros tratamientos anticancerígenos dirigidos a controlar el cáncer que se ha diseminado lejos de la próstata podría mejorar los resultados de los pacientes cuando se combina con terapia hormonal, terapia con radiación o ambos. En otros cánceres, la administración del tratamiento sistémico (terapia hormonal o quimioterapia), antes de la terapia con radiación, ha demostrado mejorar tanto el control local del cáncer, como la supervivencia sin cáncer a largo plazo. La administración de la terapia hormonal o la quimioterapia antes del tratamiento con radiación (terapia neoadyuvante) puede ser la manera más promisoria de combinar estos enfoques de tratamiento.

Tratamiento del cáncer prostático metastásico en la etapa IV o D2

El cáncer prostático que se ha diseminado a los órganos distantes y a los huesos se puede tratar, pero no curar con las terapias estándares actuales. Por muchos años, la terapia hormonal ha sido el tratamiento estándar para el cáncer prostático metastásico. Éste, por lo general, se puede controlar con terapia hormonal por un período de tiempo que, con frecuencia, es por muchos años. Sin embargo, a fin de cuentas, la mayoría de los cánceres prostáticos son capaces de crecer a pesar de la terapia hormonal. 

Es posible que algunos pacientes con cáncer prostático metastásico no presenten síntomas del cáncer. Antes, muchos de estos pacientes eran “observados” y sólo se trataban cuando, a la larga, se manifestaban los problemas. Los resultados de un estudio clínico realizado por médicos en Inglaterra, en el que compararon el tratamiento hormonal inmediato con el tratamiento hormonal en el momento en que el cáncer empeoró, mostró una mejoría en la supervivencia para los hombres que se trataron de forma inmediata, frente a los que se trataron al momento de la progresión del cáncer. Las complicaciones por el cáncer prostático metastásico también fueron menos frecuentes en los hombres que recibieron un tratamiento inmediato. En la actualidad, los pacientes con cáncer prostático metastásico se tratan con terapia hormonal utilizando medicamentos u orquidectomía lo más rápido después del diagnóstico.

Tratamiento de complicaciones óseas

Los pacientes con cáncer prostático avanzado pueden manifestar, con frecuencia, áreas de dolor del cáncer dentro de los huesos. El dolor se puede aliviar, con frecuencia, con terapia con radiación dirigida a los huesos afectados. Los efectos secundarios de la terapia con radiación para el alivio del dolor óseo dependen del área del organismo que se esté tratando. Otro método para tratar el dolor óseo es el uso de radio isótopos, como el estroncio-89. Éste se administra de forma intravenosa y se acumula en los huesos, donde elimina a las células cancerosas prostáticas mediante la administración de pequeñas cantidades de radiación. Estudios clínicos han demostrado que el dolor óseo y la necesidad de los medicamentos para el dolor, se pueden reducir en la mayoría de los pacientes tratados con estroncio-89. Debido a que el estroncio-89 se administra por vía intravenosa, éste puede afectar todos los huesos del organismo, mientras que la terapia con radiación externa se limita sólo a pequeñas áreas del organismo. El mayor efecto secundario del estroncio-89 es la reducción en el conteo de las células sanguíneas.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en el tratamiento del cáncer prostático es el resultado de la evolución de mejores tratamientos en los pacientes con cáncer en las etapas más avanzadas y la participación en los estudios clínicos. A pesar del progreso en el tratamiento del cáncer prostático metastásico, la mayoría de los pacientes aún sucumben al cáncer, por lo que son necesarias mejores estrategias de tratamiento. En el futuro, el progreso en el tratamiento del cáncer prostático se conseguirá de la continua participación en los estudios clínicos apropiados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa encaminadas a mejorar el tratamiento del cáncer prostático.

Quimioterapia: Debido a que la terapia hormonal no es curativa y sólo controla el cáncer prostático metastásico durante un tiempo, se está trabajando para descubrir una terapia sistémica más efectiva. En tiempo reciente, varios medicamentos quimioterapéuticos han demostrado la capacidad de eliminar a las células cancerosas en los pacientes con cáncer reincidente. La evolución y la exploración de agentes quimioterapéuticos individuales, o combinados, como un enfoque de tratamiento para lo pacientes con cáncer prostático metastásico, constituyen un área de activa investigación. En particular, se evalúan los medicamentos de quimioterapia Novantrone®, Taxotere®, paclitaxel y estramustina, en los pacientes con un diagnóstico de cáncer prostático metastásico.

Terapia combinada: El crecimiento del cáncer prostático puede hacerse más lento, pero no eliminarse del todo mediante el uso de medicamentos que bloqueen los efectos de las hormonas sobre las células del cáncer prostático. Parece prometedor el tratamiento que combina la terapia hormonal con el tratamiento de la quimioterapia.

Terapia de modificadores biológicos: Los modificadores de respuesta biológica son sustancias sintetizadas, o que se presentan de manera natural, que dirigen, facilitan o mejoran, las defensas inmunológicas normales del organismo. Los modificadores de respuesta biológica incluyen interferones, interleucinas y anticuerpos monoclonales. En un intento por mejorar las tasas de supervivencia, éstos y otros agentes se están probando solos, o en combinación con la quimioterapia, en los experimentos clínicos.

Vacunas: El objetivo de las vacunas es ayudar al sistema inmunológico del paciente a eliminar el cáncer mediante la activación de las células inmunológicas del paciente contra el cáncer. Las vacunas se producen a partir de una variedad de substancias que incluyen, con frecuencia, las células cancerosas extirpadas del paciente. Entre las dificultades de la preparación de las vacunas está el que las células cancerosas de los pacientes deben procesarse rápido después de la cirugía. Por consiguiente, los pacientes y sus cirujanos deben prepararse con anticipación para asegurarse de que las células cancerosas extirpadas puedan manejarse con propiedad para la preparación de la vacuna. Hoy en día, las vacunas se evalúan en experimentos clínicos.

Fase I de los experimentos: En la fase I de los experimentos clínicos se continúa la evolución y la evaluación de nuevos medicamentos para la quimioterapia en los pacientes con el cáncer reincidente. El propósito de la fase I de los experimentos es evaluar los medicamentos nuevos con el fin de determinar la seguridad y la tolerancia de éstos y la mejor forma de administrarlos. En la actualidad, se encuentran en evolución análogos de la vitamina D, monoterpanos, flavopiradoles y medicamentos antiangiogénesis.

Terapia genética: En la actualidad no existen terapias genéticas aprobadas para el tratamiento del cáncer prostático. La terapia genética se define como la transferencia de un material genético nuevo dentro de la célula para el beneficio terapéutico. Esto se puede conseguir mediante el reemplazo o la desactivación de un gen disfuncional, o mediante el reemplazo o la adición de un gen funcional dentro de la célula para que funcione con normalidad. La terapia genética se dirige a controlar el crecimiento rápido de las células cancerosas, a controlar el número de muertes por cáncer o a hacer posible que el sistema inmunológico elimine las células cancerosas. La terapia genética ofrece la esperanza de cambiar la manera en que funcionan las células y se encuentra en evaluación en los pacientes con cáncer prostático.


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