Cirugía para el cáncer de la próstata

Cirugía para el cáncer de la próstata

Información general

Los pacientes con cáncer prostático en la etapa temprana tienen muchas opciones de tratamiento. El tratamiento seleccionado puede estar influenciado por la edad del paciente, por problemas de salud concurrentes, por los objetivos del paciente con el tratamiento, y por las preferencias del médico que está atendiendo al paciente. Las opciones de tratamiento incluyen terapia hormonal, cirugía, combinaciones de terapia con radiación, y “espera vigilada”. Es importante obtener toda la información que sea posible sobre los resultados de cada tratamiento, y obtener más de una opinión, sobre todo cuando se decide entre cirugía y terapia con radiación. El cirujano que se especializa en el tratamiento de los desordenes del tracto genital masculino, incluido el cáncer prostático, se conoce como urólogo. Éste juega una función importante en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer prostático. El procedimiento quirúrgico común, y sus efectos secundarios, se describen más abajo.

Biopsia prostática: Si los resultados de las pruebas de laboratorio o del examen sugieren la presencia del cáncer, el paciente necesitará tomarse una biopsia prostática. La biopsia es la única manera de saber con seguridad si el paciente tiene cáncer. Durante la biopsia se utiliza una aguja para remover pequeñas partes de tejido prostático a través del recto, las que se examinan bajo el microscopio para determinar la presencia de las células cancerosas. Si las células cancerosas están presentes, se realiza una valoración de qué tan agresivo o anormal parece el cáncer. Se asigna al cáncer un número conocido como puntaje de Gleason, donde un número alto representa un rápido crecimiento y diseminación del cáncer.

Resección transuretral de la próstata (TURP): En este procedimiento, el cáncer es extirpado de la glándula prostática mediante una pequeña herramienta que se puede insertar dentro de la próstata a través de la uretra.

Prostatectomía y disección de los ganglios linfáticos: La cirugía es un tratamiento común para el cáncer prostático en las etapas I y II, y algunas veces para la etapa III. La operación que se usa para remover el cáncer prostático se llama prostatectomía radical. Ésta es la más efectiva si la evaluación de la clasificación por etapas muestra que el cáncer no se ha diseminado fuera de la próstata. Esto se debe a que la cirugía no puede extirpar al cáncer que se diseminó lejos de la glándula prostática. Algunos pacientes presentan pequeñas cantidades del cáncer diseminado fuera de la próstata a los ganglios linfáticos pélvicos o a lugares distantes. Por lo general, la etapa más avanzada tiene mayores posibilidades de que el cáncer se disemine lejos de la próstata.

Antes de realizar una prostatectomía, el urólogo puede realizar una cirugía para extraer los ganglios linfáticos y ver si éstos contienen cáncer. Esto se conoce como una disección de ganglios linfáticos. Si éstos contienen cáncer, el urólogo, por lo general, no procederá con la prostatectomía radical. Por lo regular, se recomienda otra forma de tratamiento que, con frecuencia, es la terapia hormonal y/ o la terapia con radiación.

La disección de los ganglios linfáticos pélvicos es más útil cuando ésta evita realizar desde el principio una prostatectomía innecesaria. Por lo general, ésta se recomienda para los pacientes con cáncer en la etapa III clínica, o para aquellos pacientes con cáncer en la etapa I ó II con riesgo alto que están considerando un tratamiento quirúrgico. Los estudios indican que la disección de los ganglios linfáticos pélvicos no tendría que ser necesaria para los pacientes con cáncer en la etapa I y II si el puntaje total de Gleason es menor de 5, y la PSA menor de 4,0 ng/ml. Debido a que las complicaciones de la disección de los ganglios linfáticos pélvicos son mínimas, y la identificación del cáncer en éstos puede evitar que se realice una prostatectomía innecesaria, puede ser indicada la disección de los ganglios linfáticos pélvicos bilaterales.

Prostatectomía radical: Los candidatos para una prostatectomía radical deben ser lo bastante jóvenes y saludables para tener una expectativa de vida de 10 a 20 años. Durante la prostatectomía radical, se extirpa la totalidad de la glándula prostática con cáncer y un borde del tejido normal alrededor de ésta. No se recomienda remover una parte de la próstata, ya que la mayoría de los cánceres prostáticos presentan múltiples áreas involucradas. Con la prostatectomía radical, una porción de la uretra, o el tubo que vacía la vejiga a través del pene, es extirpada, y la punta cortada se vuelve a unir. Para ayudar a la curación de la uretra, el paciente se va a la casa con un catéter dentro de la vejiga por un par de semanas. La prostatectomía radical se puede realizar a través de una incisión en el abdomen inferior (retropúbico), o a través del perineo, el área entre el escroto y el ano (prostatectomía perineal). Con el enfoque perineal no se pueden extirpar los ganglios linfáticos de forma simultánea. La extirpación de los ganglios linfáticos es importante para la clasificación por las etapas, pero ahora los estudios indican que, lo más probable, la evaluación de los ganglios linfáticos pélvicos no sea necesaria para la mayoría de los pacientes con cáncer en la etapa I ó II.

Los posibles efectos secundarios a largo plazo de la prostatectomía incluyen la incontinencia (falta de control de la vejiga), e impotencia (incapacidad para lograr una erección). Cerca del 50 al 75% de los hombres serán impotentes después de la prostatectomía y casi 0 a 5% experimentarán incontinencia permanente. También se puede presentar lesión al recto en los hombres tratados con cirugía. Las muertes en el hospital se presentan después de la prostatectomía radical en menos del 1% de los casos. Las complicaciones por la prostatectomía radical tienden a ser menos frecuentes en los pacientes más jóvenes. Las complicaciones severas por la prostatectomía radical son, relativamente, poco frecuentes. Pregúntele a su médico para los riesgos de estas complicaciones en su institución.

En un estudio clínico, los investigadores evaluaron los datos de 802 pacientes diagnosticados con cáncer prostático. El grupo incluía a los pacientes que se habían tratado con prostatectomía radical y terapia con radiación de haz externo, como también a aquellos que optaron por la estrategia de espera vigilada. Ellos encontraron que los pacientes que eligieron la espera vigilada tenían menos riesgo de disfunción eréctil. Más del 80% de los pacientes que se trató con prostatectomía radical o con terapia con radiación, sufrió de disfunción eréctil. Los investigadores encontraron que la terapia con radiación de haz externo y la prostatectomía radical, presentaron iguales riesgos de disfunción eréctil.

Prostatectomía conservadora de nervios: Algunos urólogos realizan una nueva técnica quirúrgica conocida como prostatectomía conservadora de nervios. Este enfoque puede prevenir la lesión permanente de los nervios que controlan la erección y la vejiga. Cuando esta cirugía es exitosa en su totalidad, la impotencia y la incontinencia urinaria son sólo temporales. La cirugía conservadora de nervios preserva la potencia en el 60 al 75% de los pacientes y menos del 10% presenta tensión por incontinencia urinaria cuando la operación es realizada por un cirujano experimentado.

Criocirugía: La criocirugía es una técnica que elimina las células cancerosas mediante la congelación de éstas con temperaturas bajo cero. Durante este procedimiento, se localiza una sonda de acero hueca guiada por un ultrasonido dentro y alrededor del cáncer. Entonces, se hace circular nitrógeno líquido a través de la sonda, lo que congela a las células cancerosas y crea una bola de hielo que rodea el cáncer. Cuando se forma la b
ola de hielo adecuada, se hace circular nitrógeno caliente a través de la sonda y se repite le proceso. Se localiza una sonda caliente cerca de la uretra durante el proceso de congelación, de forma que proteja la uretra. Se cree que la criocirugía crea efectos que eliminan al cáncer a través de 3 procesos diferentes. En primer lugar, se forman cristales de hielo dentro de las células, que se conoce que son letales para casi todas las células. En segundo lugar, cuando se forma el hielo alrededor de la célula, éste extrae agua de la célula, lo que colapsa muchas paredes o membranas dentro de la célula. En tercer lugar, cuando el hielo alrededor de la célula se derrite mediante el proceso de calentamiento, el agua retorna a la célula contraída y causa que ésta explote.

Este procedimiento presenta algunas ventajas propias, como tratamiento ambulatorio, menos dolor, menos sangrado y menor y más rápido período de recuperación. Debido a que los tejidos saludables se preservan en el órgano involucrado con el cáncer, este procedimiento puede repetirse si el cáncer retorna. Las complicaciones más graves asociadas con la criocirugía es cuando, por error, se congela el tejido rectal junto con el cáncer prostático. Esta complicación se ha reportado en menos del 1% de los pacientes en muchos estudios extensos. Sin embargo, es más probable que se presente con cirujanos menos experimentados. La forma de subsanar esta complicación puede requerir de una colostomía temporal y una cirugía adicional, para cerrar la perforación entre el recto y la uretra. En un experimento clínico, cerca del 50% de los pacientes que se sometieron a la criocirugía eran impotentes, aún un año después de la cirugía. Los pacientes que pueden ser los candidatos más apropiados, incluyen a los hombres mayores de 70 años de edad, a los pacientes que pueden presentar problemas médicos que incrementen los riesgos de someterse a una cirugía mayor, o a los pacientes que no tuvieron éxito con la terapia con radiación y no tienen otras opciones.

Orquidectomía: Las células del cáncer prostático necesitan hormonas masculinas (sobre todo testosterona), para crecer. La terapia hormonal disminuye los niveles de hormonas masculinas en la sangre , lo que causa que las células del cáncer prostático mueran. Debido a que la terapia hormonal puede afectar a las células del cáncer prostático en cualquier parte del organismo, este tratamiento se utiliza cuando las células cancerosas han escapado de la próstata a otras áreas del organismo. El cáncer prostático que se ha diseminado a otras áreas del organismo se puede controlar, por lo general, con la terapia hormonal por un período de tiempo que, con frecuencia, es por muchos años. Sin embargo, muchos cánceres prostáticos pueden, a fin de cuentas, crecer a pesar de la terapia hormonal.

La orquidectomía bilateral (castración) es la cirugía para extirpar a los testículos. Mediante este procedimiento, se elimina la principal fuente de hormonas masculinas, por lo que los niveles hormonales disminuyen. La orquidectomía es un tratamiento común para los pacientes con cáncer de la próstata metastásico (etapa IV), que, con probabilidad, requerirá de terapia hormonal de por vida. Los pacientes pueden comenzar a experimentar una mejoría de sus síntomas pocos días después de la cirugía.

La orquidectomía puede causar efectos secundarios como la pérdida del deseo sexual, impotencia, oleadas de calor y aumento de peso. La operación misma es relativamente segura y no conlleva complicaciones severas. Debido a que es un procedimiento que se realiza una sola vez, la orquidectomía es un método conveniente y menos costoso de terapia hormonal.

Estrategias para mejorar el tratamiento

Terapia hormonal neoadyuvante: Algunos urólogos están tratando de hacer la prostatectomía radical más exitosa para el cáncer prostático en la etapa II ó III mediante la reducción del cáncer antes de la cirugía con terapia hormonal. Ésta priva al organismo del hombre de las hormonas masculinas necesarias para el crecimiento del cáncer prostático. Mediante la administración de la terapia hormonal durante muchos meses antes de la operación (terapia neoadyuvante), el cáncer prostático puede reducirse lo suficiente para permitir una cirugía exitosa. Se está evaluando en estudios clínicos el uso de la terapia hormonal neoadyuvante antes de la prostatectomía radical.


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