Exploración y prevención del cáncer de seno

Información general

Cada día existe más interés sobre la información sobre la prevención del cáncer y la ciencia de la exploración en las personas con alto riesgo de manifestar cáncer. Tanto los médicos como el público en general parecen reconocer que el mejor “tratamiento” para el cáncer es prevenir que ocurra o detectarlo temprano, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

El cáncer de seno es la segunda causa principal de muerte por cáncer entre las mujeres estadounidenses, con cerca de 200.000 casos diagnosticados por año. El progreso en las áreas de exploración y tratamiento puede permitir la detección temprana y tasas altas de curación.

La posibilidad de que una persona presente cáncer depende tanto de factores genéticos como no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario que no puede cambiar, mientras que el no genético es una variable en el medio ambiente de la persona que con frecuencia puede cambiarse. Entre los factores no genéticos se encuentran la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en su entorno. Estos factores a menudo se denominan factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (por ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases del cáncer no se conocen correlaciones ambientales pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores hereditarios o genéticos

Las mujeres con una historia familiar (madre, hermana, tía, abuela o prima) de cáncer de seno se encuentran en mayor riesgo de manifestar la enfermedad. La mayoría de los cánceres del seno hereditarios se presentan en las mujeres con una anormalidad genética específica. Ésta se conoce como genes BRCA 1 o BRCA 2 que se localizan en los cromosomas 17 y 13, respectivamente. Las mujeres con el gen BRCA 1 tienen un 85% de riesgo de exhibir cáncer de seno, un 60% de riesgo de manifestar cáncer ovárico a los 70 años de edad y un incremento en el riesgo del cáncer del colon. Las mujeres con el gen BRCA 2 también se encuentran en un riesgo alto de exhibir cáncer de seno y ovárico aunque éste es menor que aquellas con gen BRCA 1.

Las mujeres que tenían antes cáncer de seno tienen un mayor riesgo de una reincidencia. Además, las mujeres que presentaron con anterioridad cáncer ovárico o endometrial tienen un mayor riesgo de presentar cáncer de seno.

Algunas investigaciones clínicas sugieren que las mujeres con gemela fraterna (dos huevos) tienen más del doble de riesgo de manifestar cáncer de seno posmenopáusico que las mujeres que no tienen gemela. El riesgo para las mujeres con un gemelo varón también es elevado aunque el riesgo para las gemelas idénticas (un solo huevo) no es mayor que para las mujeres sin gemelas.

Además de los genes BRCA1 y BRCA2, el cáncer de seno también se asocia con algunos otros síndromes. El síndrome raro de Li-Fraumeni (LFS) puede involucrar al cáncer de seno premenopáusico en combinación con un tumor cerebral, sarcoma infantil, leucemia y linfoma y carcinoma adrenocortical. La mutación en el gen p53 se ha identificado en el 53% de las familias con LFS. Las mujeres con el gen Li-Fraumeni tienen muchas posibilidades de padecer cáncer de seno, pero debido a lo raro de este gen, éste no es la mayor causa de cáncer de seno y, por lo tanto, puede ser responsable de menos del 1% de todos los casos del cáncer de seno. El síndrome de Cowden es una condición de piel hereditaria que se asocia con un riesgo alto de manifestar enfermedades como el cáncer de seno, enfermedad gastrointestinal y enfermedades de tiroides. Las mujeres con síndrome de Cowden presentan de 25% a 50% de riesgo de exhibir cáncer de seno. Sin embargo, éste también es raro y no es una causa mayor del cáncer de seno.

Factores ambientales o no genéticos

Muchos factores de riesgo se han asociado con un incremento en la incidencia del cáncer de seno. Éstos incluyen el primer ciclo menstrual a temprana edad y una menopausia tardía a edad avanzada; el riesgo se incrementa con un número alto de ciclos menstruales. Además, los factores de riesgo incluyen el nacimiento del primer hijo a edad avanzada, el uso de terapia de reemplazo hormonal, el uso de anticonceptivos orales y una dieta rica en grasas y obesidad.

Algunas investigaciones indican que existe una relación entre las hormonas del ovario y el cáncer de seno. En un estudio que evaluó la relación entre las concentraciones de progesterona ovárica y la incidencia del cáncer de seno en muchos países, los investigadores hallaron que las concentraciones altas de progesterona ovárica presentaban una fuerte relación con un incremento en el riesgo del cáncer de seno. Aún más, los niveles altos de progesterona se asociaron con un incremento de la ingestión calórica, lo que indica que la función ovárica responde al estado nutricional.

El fumar se asocia con un incremento en la incidencia del cáncer de seno del tipo receptor hormonal negativo. El resultado de un estudio realizado en Suecia indicó que las mujeres fumadoras y ex fumadoras que manifiestan cáncer de seno presentan el doble de posibilidades de exhibir cáncer de seno con receptor negativo de estrógeno, el cual puede presentar un pronóstico peor.

HCA: Las aminas heterocíciclicas (HCAs)pueden desempeñar una función en la manifestación del cáncer de seno. Muchos estudios muestran que las mujeres con el cáncer de seno consumen más HCAs en sus dietas debido a un amplio consumo de carnes rojas bien cocinadas.

DDT: El pesticida DDT ha demostrado incrementar el crecimiento de las células del cáncer de seno. Tanto los estudios en el laboratorio como la vida silvestre sugieren un vínculo entre el DDT y los niveles altos de estrógeno. El uso del DDT en los Estados Unidos fue prohibido en el 1973 y el nivel de DDT en la sangre de los estadounidenses es 10 veces menor que durante los años setentas. La subsecuente disminución de las tasas de cáncer de seno en los Estados Unidos sugiere un vínculo entre el DDT y el cáncer de seno.

Colorante rojo número 3: Puede existir un vínculo entre el colorante rojo número 3 y el cáncer de seno. En estudios clínicos, cuando se utiliza el colorante rojo número 3 en presencia de las células del cáncer de seno, éstas se incrementan. El colorante rojo número 3 está presente en algunos alimentos procesados.

Prevención

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy grande. Dos terceras partes de las muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, las dietas deficientes, la obesidad y la falta de ejercicio. Todos estos factores pueden modificarse. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida.

Sin embargo, la situación con el cáncer de seno es más compleja que con algunos otros cánceres y la causa de la mayoría de los casos del cáncer de seno aún es desconocida. Los factores de riesgo descritos más adelante no son responsables de la mayoría de los cánceres del seno, por lo que se debe continuar con la búsqueda de esas causas desconocidas.

Alimentación: La alimentación es un área muy propicia en que tanto las personas como la sociedad en general pueden intervenir de forma inmediata para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, acerca de los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa mucho el riesgo de padecer v
arios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de la grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal para evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

No obstante, es importante limitar el consumo de grasas, ya que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poliinsaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica, que un alto consumo de carnes rojas y de productos lácteos, puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y vegetales también se asocia con la reducción del riesgo de padecer, al menos, diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrogenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol de moderado a alto también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Entre las razones para explicar esta relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor. Aunque se debe evitar la ingestión excesiva de alcohol y tabaco, éstos no son las causas principales del cáncer de seno.

Los resultados de un estudio realizado en diferentes países muestran que existe un vínculo importante entre el riesgo del cáncer de seno y el estado nutricional de la población. El estudio demostró que las concentraciones altas de la progesterona ovárica se asocia mucho con un incremento en el riesgo del cáncer de seno y, aún más, que un alto estado de ingestión calórica/ nutricional conlleva a un incremento en los niveles de progesterona ovárica. Por lo tanto, disminuir el consumo calórico permite concentraciones bajas de progesterona ovárica y, como consecuencia, se reduce el riesgo del cáncer de seno.

Ejercicio: Los altos niveles de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física y trotaran 30 minutos por día (o gastaran la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon. La relación entre el ejercicio y el cáncer de seno no se encuentra bien definida.

Las mujeres que mantienen de forma constante niveles altos de actividad a través de su vida tienen menos posibilidades de manifestar cáncer de seno que su contraparte inactiva. El Shanghai Breast Cancer Study evaluó los niveles de actividad en 1.459 mujeres con cáncer de seno y en 1.556 controles seleccionadas de acuerdo a la edad. Las mujeres que se ejercitaron durante la adolescencia y la madurez experimentaron una reducción más significativa en el riesgo del cáncer de seno.

Reemplazo hormonal: No hay duda que el reemplazo hormonal con estrógenos o progestinas o ambos incrementan la incidencia del cáncer de seno en las mujeres posmenopáusicas. Sin embargo, este riesgo se debe sopesar con los efectos benéficos del reemplazo hormonal. Por fortuna, los cánceres del seno que se exhiben en las mujeres en reemplazo hormonal tienden a ser de crecimiento lento, lo que permite que se detecten temprano, cuando son muy curables. Las mujeres deben considerar todos los riesgos y los beneficios del reemplazo hormonal en lugar de evaluar con simpleza esta terapia a base de los efectos que ésta tiene en una enfermedad.

Anticonceptivos orales: Los anticonceptivos orales se asocian con un incremento en el riesgo del cáncer de seno y una disminución en el riesgo del cáncer ovárico. Como con la terapia de reemplazo hormonal, los riesgos y los beneficios se deben sopesar con cuidado y considerar todos los factores.

Lactancia: La lactancia a largo plazo puede reducir los riesgos de la mujer de manifestar cáncer de seno en un 50%. En un estudio realizado en China, los investigadores hallaron una relación importante entre la duración de la lactancia y una reducción en el riesgo del cáncer de seno. En este estudio, las mujeres que dieron de lactar a los niños por más de dos años tuvieron una reducción del 54% del riesgo de manifestar cáncer de seno, en comparación con las mujeres que lo hicieron por 6 meses o menos. Además, los resultados indicaron que las mujeres que lactaron durante su vida de 73 a 108 meses presentaron una disminución significativa del riesgo de manifestar cáncer de seno. El riesgo aún fue menor para las mujeres que dieron de lactar 109 o más meses en su vida. Los investigadores concluyeron que una lactancia prolongada reduce el riesgo del cáncer de seno y encontraron que tanto la duración de la lactancia por hijo como la duración de la lactancia a través de la vida eran factores importantes.

Prevención para las mujeres con un riesgo alto

Las mujeres con historia familiar de cáncer de seno y las mujeres con genes BRCA1 y BRCA2 se encuentran en un riesgo alto de manifestar cáncer de seno y pueden optar por tomar medidas de prevención más agresivas, tales como el uso de la terapia antiestrógenos, mastectomía bilateral profiláctica (preventiva) y/ o oferectomía profiláctica.

Quimioprevención: El Tamoxifen es un medicamento quimiopreventivo que bloquea la entrada de estrógeno a las células. El Tamoxifen y otros antiestrógenos se usan, por lo general, en el tratamiento del cáncer de seno, pero también ha probado ser exitoso en la prevención del cáncer en las mujeres con riesgo alto.

Los cánceres del seno se clasifican como receptor de estrógeno positivo o receptor de estrógeno negativo . El cáncer de seno receptor de estrógeno positivo se caracteriza por la presencia de receptores de estrógeno en la superficie de las células cancerosas. Los antiestrógenos bloquean estos receptores de estrógeno, por lo tanto, previenen el estímulo de crecimiento del estrógeno en las células del cáncer de seno. Algunas mujeres que se encuentran en riesgo alto de manifestar cáncer de seno pueden optar por el uso de antiestrógenos como el tamoxifen con la esperanza de prevenir la presencia del cáncer.

Las investigaciones indican que el tamoxifen es efectivo contra el cáncer de seno receptor positivo de estrógeno. Además, los investigadores de la Universidad de Washington descubrieron que el tamoxifen puede beneficiar a las mujeres que tienen mutación BRCA2, pero no puede beneficiar a las mujeres que presentan mutación BRCA1. Los investigadores trabajaron en colaboración con el Instituto Nacional del Cáncer ( National Cancer Institute) y con el Proyecto Nacional de Cirugía Adyuvante del Seno y del Intestino ( National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project, NSABP) para realizar una nueva secuencia genómica del ADN de las muestras de sangre del Breast Cancer Prevention Trial (BCPT) que se realizó durante los años 90. El estudio se enfocó en 288 de 315 mujeres que manifestaron cáncer de seno invasivo durante el experimento original. Con la información, a los investigadores les fue posible calcular las tasas de riesgo para las mujeres que recibieron tamoxifen, en comparación con aquellas que recibieron placebo. Los resultados indicaron que el tamoxifen redujo el riesgo del cáncer de seno en el 62
% de las mujeres con mutaciones BRCA2, pero no tuvo efecto para las mujeres con mutaciones BRCA1. Los investigadores reconocieron que esta reducción del riesgo era similar a la reducción del riesgo del tamoxifen para los tumores con receptor de estrógeno positivo.

El cáncer del útero es una complicación poco común de la terapia antiestrógeno. Debido a que la mayoría de los cánceres uterinos se detecta en la etapa temprana, cuando son muy curables, el beneficio general del tratamiento antiestrógeno en las pacientes con el cáncer de seno lo más probable compensará el riesgo de un cáncer uterino. Todas la mujeres con útero y que reciben un tratamiento antiestrógeno deben someterse a un examen ginecológico regular.

En respuesta a los riesgos de los antiestrógenos, han surgido otra clase de antiestrógenos. Éstos se denominan moduladores selectivos de receptores de estrógeno (MSRE) y se considera que tienen un efecto positivo sobre los huesos así como también efectos antiestrógenos sobre el cáncer de seno sin incrementar el riesgo del cáncer uterino.

El Raloxifeno es un modulador selectivo de receptor de estrógeno (MSRE) que ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de la osteoporosis en las mujeres posmenopáusicas. El estudio de Evaluación de resultados múltiples con Raloxifeno (MORE, por sus siglas en inglés) fue un experimento clínico aleatorio doble ciego controlado con placebo diseñado para evaluar los efectos a largo plazo de la terapia con raloxifeno para el tratamiento de la osteoporosis en las mujeres posmenopáusicas. Además, un segundo objetivo del tratamiento fue la incidencia del cáncer de seno.

El estudio involucró a 7.705 mujeres posmenopáusicas de hasta 80 años de edad con osteoporosis que se asignaron de forma aleatoria para recibir placebos, 60 mg de raloxifeno al día o 120 mg de raloxifeno al día por cuatro años. Los resultados de este estudio indicaron que el raloxifeno redujo el riesgo del cáncer de seno en las mujeres posmenopáusicas con osteoporosis, sin importar el tiempo de exposición al estrógeno, pero, sobre todo, fue beneficioso para las mujeres con un tiempo largo de exposición al estrógeno.

Mastectomía bilateral profiláctica (Extirpación preventiva de ambos senos): Las mujeres con historia familiar de cáncer de seno y las mujeres con genes BRCA1 y BRCA2 pueden reducir el riesgo de manifestar cáncer de seno en un 90% sometiéndose a una mastectomía bilateral profiláctica. Ésta es una medida drástica que puede disminuir el estrés emocional ocasionado por la manifestación del cáncer de seno; sin embargo, también puede incrementar el estrés en relación con la autoestima, la sexualidad y la feminidad. Las mujeres que consideren este procedimiento necesitan evaluar los beneficios contra las consecuencias, que incluye la irreversibilidad del procedimiento, el impacto sicológico y los potenciales problemas con los implantes y la cirugía reconstructiva. Aunque este procedimiento puede disminuir bastante el riesgo de manifestar cáncer, no es una garantía de que éste no se manifieste.

Oferectomía profiláctica (extirpación preventiva de los ovarios): Los genes BRCA1 y BRCA2 incrementan tanto el riesgo del cáncer de seno como del ovárico. Debido a que los ovarios producen estrógeno, el cual se relaciona con el desarrollo de ambos cánceres, algunas mujeres que se encuentran en un riesgo alto de exhibirlos optarán por una extirpación de los ovarios. Ésta es una medida extrema y la decisión de someterse a tal procedimiento reposa en las manos de la paciente. Las mujeres que consideren este enfoque necesitan evaluar los beneficios contra las consecuencias, los cuales incluyen esterilidad y el potencial riesgo de que de todas formas podrían exhibir cáncer. Además, la extirpación de ambos ovarios antes de la menopausia puede ocasionar el empleo de la terapia de reemplazo hormonal, que trae sus propios riesgos.

Exploración y detección temprana

Para muchos tipos de cáncer, el progreso logrado en las áreas de exploración y tratamiento es prometedor para la detección temprana y lograr tasas altas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en las personas que no presentan síntomas de cáncer, pero que están bajo riesgo alto de padecerlo. Tener un riesgo alto de padecer un tipo de cáncer significa que se poseen ciertas características o exposiciones, denominadas factores de riesgo, que hacen a una persona más propensa a manifestar esa clase de cáncer que otras personas que no poseen estos factores. Los factores de riesgo son distintos para cada tipo de cáncer. Es importante conocer estos factores de riesgo porque: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse (como el hábito de fumar o los hábitos alimenticios), con lo que se disminuye el riesgo de manifestar el cáncer asociado; y 2) las personas que tienen un riesgo alto de manifestar cáncer pueden someterse a medidas de exploración regulares recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con el incremento de riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de estrategias de prevención más efectivas y de detección y tratamiento temprano.

Aunque todas las mujeres mayores de 40 años de edad deben someterse a una exploración de rutina para el cáncer de seno, las mujeres que se encuentran en un riesgo alto de manifestarlo podrán iniciar este proceso en una edad temprana y con mayor frecuencia. El incremento de la observación puede incrementar la posibilidad de que el cáncer se pueda encontrar en una etapa temprana, cuando sus posibilidades de curación son mayores.

Examen físico anual / autoexamen del seno (AES): Los exámenes físicos regulares desempeñan una función vital en el mantenimiento de la salud. El examen ginecológico anual es un procedimiento exploratorio importante para muchos tipos de cáncer e incluye un examen físico del seno. Durante este procedimiento, el médico examina de forma física los senos para palpar cualquier tumor o irregularidad. El médico también puede usar este procedimiento para enseñarle a la paciente cómo realizar un autoexamen del seno (AES). Se le estimula a las mujeres a realizar un AES cada mes debido a que con un examen regular ellas pueden tener una mayor posibilidad de encontrar un tumor con una evolución temprana.

Mamografía: Se recomienda que las mujeres mayores de 40 años empiecen a recibir una mamografía cada año. La mamografía es una imagen de rayos X del seno que puede revelar irregularidades y ayuda a detectar el cáncer temprano, cuando es más curable. Se le aconseja a las mujeres jóvenes con un riesgo alto de presentar cáncer de seno una mamografía cada 6 meses, debido a que ellas tienden a manifestar cánceres de crecimiento más rápido.

El incremento en la observación en las mujeres con historial familiar del cáncer de seno puede incrementar la posibilidad de que el cáncer se encuentre en una etapa temprana, cuando el tratamiento tiene mayor posibilidad de producir una curación. En un estudio en varios centros, los investigadores compararon la mamografía realizada entre las mujeres con un primer grado de historia familiar del cáncer de seno con las realizadas entre las mujeres de edad similar y sin historial familiar. Los resultados señalaron que el valor positivo de predicción de la exploración mamográfica es mayor entre las mujeres con historial familiar del cáncer de seno, que entre aquellas mujeres sin historia familiar. El número de casos de cáncer por 1.000 exámenes mamográficos fue de 1,3 a 2 veces mayores entre las mujeres con historia familiar del cáncer de seno que entre aquellas mujeres sin historial. Aún más, ellos hallaron que la tasa de detección del cáncer de seno entre las mujeres con historial familiar del cáncer de seno era similar a la tasa encontrada entre las mujeres que eran 10 años mayores y no tenían historia.

Prueba de predicción genética
: La identificación de los genes de susceptibilidad al cáncer de seno BRCA1 y BRCA2 condujo a la prueba de predicción genética. Debido a que la mayoría de los cánceres del seno no son el resultado de mutaciones hereditarias conocidas, no todas las mujeres podrán beneficiarse de una prueba genética. Sin embargo, una mujer que parece estar en un riesgo alto puede beneficiarse de una prueba para determinar si ella lleva los genes BRCA1 y BRCA2. La prueba genética precisa puede revelar una mutación genética, pero no puede garantizar si el cáncer se manifestará o no. En este momento, las pruebas genéticas se utilizan para identificar a las personas que están en un riesgo alto de manifestar cáncer, de forma que tengan la opción de aplicar las medidas preventivas para incrementar la supervivencia. Para obtener mayor información acerca de la exploración genética, diríjase a Prueba genética.

Estrategias para mejorar la exploración y la detección temprana

El potencial para la detección temprana y las tasas altas de curación se incrementan con la llegada de técnicas de exploración más refinadas. En un esfuerzo por mejorar más las opciones de exploración y, quizás, estrategias de prevención más efectivas, los investigadores continúan con la exploración de nuevas técnicas para la exploración y la detección temprana del cáncer.

En tiempo reciente han surgido muchas estrategias nuevas para la exploración del cáncer de seno. A pesar del progreso en esta área, aún es importante que las mujeres continúen con el uso de los procedimientos de exploración estándar en un esfuerzo por mantener su salud y detectar el cáncer de seno temprano, cuando es más tratable. Sin embargo, estos nuevos procedimientos son una esperanza para una detección temprana y más confiable del cáncer de seno y algunas mujeres pueden estar interesadas en participar en experimentos clínicos que ayudarán a determinar la efectividad de estas nuevas técnicas.

Lavado de conducto: El lavado de conducto es un procedimiento simple y seguro que ha probado ser exitoso en la detección de las células cancerosas o precancerosas en el fluido extraído de los conductos lácteos de las mujeres. Durante el procedimiento, se inserta una aguja pequeña y flexible cerca de media pulgada dentro del conducto lácteo y un torrente de agua salina extrae las células fuera del conducto. Estas células se examinan bajo el microscopio para observar cualquier anormalidad.

Debido a que la mayoría de los cánceres del seno se inicia en los conductos lácteos, el lavado de conducto puede detectar cánceres que aún no se aprecian en la mamografía. El procedimiento ha demostrado tener potencial en los experimentos clínicos y los resultados apoyan el uso de esta prueba entre las mujeres con un riesgo alto. Se necesitan más investigaciones para determinar la viabilidad del uso del lavado de conducto como procedimiento de exploración estándar. La prueba no reemplazará a la mamografía, pero será un suplemento de ésta.

Ductoscopia con fibra óptica: La ductoscopia con fibra óptica (FDS, por sus siglas en inglés) es una nueva técnica que se hace con el lavado de conducto y permite a los médicos visualizar el interior del conducto lácteo. Durante ese procedimiento se inserta dentro del conducto lácteo un pequeño tubo flexible que tiene una videocámara, creando una imagen viva del recubrimiento interior del conducto que permite a los médicos visualizarlo e identificar cualquier anomalía. Como en el lavado de conducto, una corriente de agua salina extrae las células afuera del conducto para examinarlas bajo el microscopio.

En experimentos clínicos, la ductoscopia con fibra óptica probó ser efectiva en la identificación de masas celulares anormales. Este procedimiento aún se encuentra en evaluación en experimentos clínicos, pero potencialmente puede servir como un procedimiento de exploración adicional, sobre para las mujeres que experimentan flujos en el pezón.

Dispositivos de imagen: Han surgido algunas técnicas nuevas de imagen que pueden proveer una imagen del seno e identificar anormalidades existentes. La Termografía digital se utiliza como complemento de la mamografía y distingue a las lesiones benignas de las malignas. Este procedimiento utiliza cambios de temperatura para identificar a los tejidos cancerosos que reaccionan de manera diferente ante los cambios térmicos, que el tejido normal. Este procedimiento demostró ser efectivo en la identificación de las lesiones malignas y en prevenir las biopsias innecesarias. El Diagnóstico asistido por computadora (DAC) es un procedimiento que se emplea para revisar los resultados de la mamografía y ayudar a encontrar las anormalidades pasadas por alto primero por el radiólogo. Esta técnica emplea una exploración láser para transformar la película de la mamografía a información digital. Entonces, la computadora busca las microcalcificaciones y las desviaciones en la simetría y las áreas con indicadores sospechosos. El radiólogo puede utilizar la mamografía y los resultados de la computadora para hacer el diagnóstico. El sistema DAC actúa como una segunda opinión a la mamografía.

Biomarcadores de tumores: Los investigadores comenzaron a explorar la función de los biomarcadores de tumores para la detección temprana del cáncer de seno. En un estudio, los investigadores analizaron los fluidos aspirados del pezón (NAFs) de mujeres con y sin cáncer de seno. Los resultados de este estudio mostraron que los niveles de antígeno carcinoembrionario (CEA) son mucho más altos en el fluido del pezón del seno canceroso que en el seno libre de cáncer. Sin embargo, los CEA parecen estar afectados por una influencia sistémica desconocida que puede disminuir la utilidad del biomarcador para la detección temprana del cáncer de seno. En este momento, el análisis de los niveles CEA del pezón puede ser utilizado en combinación con otros métodos para la detección temprana del cáncer. Investigaciones futuras ayudarán a definir la función de los niveles CEA del fluido del pezón en la detección temprana del cáncer de seno.

Mejoras en la genética: Aunque los genes de susceptibilidad al cáncer de seno BCRA1 y BCRA2 son similares, los investigadores han encontrado diferencias significativas en el perfil genético de los cánceres como resultado de las mutaciones de estos genes. Por lo general, las mutaciones de BCRA2 resultan en un cáncer de seno con receptor de estrógeno positivo, mientras que las de BCRA1 resultan en cáncer de seno con receptor de estrógeno negativo. Estas diferencias indican las diferencias inherentes en los genes.

Los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud ( National Institutes of Health) evaluaron y compararon los perfiles genéticos de las mutaciones de BCRA1 y 2 y los cánceres esporádicos del seno. Ellos encontraron que las características biológicas de los tumores eran muy diferentes de acuerdo al tipo de mutación genética que causaba el tumor. Los investigadores concluyeron que la mutación heredada influye en el perfil de expresión del gen del cáncer. Los resultados de este estudio presentan serias implicaciones para el tratamiento futuro del cáncer de seno debido a que la información puede llevar a tratamientos individualizados para diferentes tipos de cáncer de seno que a través del tiempo se han tratado como similares.

De nuevo, las técnicas mencionadas con anterioridad son áreas nuevas de investigación en la exploración y la detección temprana del cáncer de seno. Se han utilizado experimentos clínicos para determinar la efectividad de estos procedimientos. Aunque los resultados parecen promisorios y las implicaciones podrían ser alentadoras, estos procedimientos aún no son estándar. Es imperativo que las mujeres continúen con el uso de los métodos existentes de exploración para el cáncer de seno con el fin de asegurar una detección temprana.


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