Cáncer de tiroides en estadio I-II

Cáncer de tiroides en estadio I-II

Perspectiva

La mayor parte de los cánceres tiroideos en estadio I-II están limitados al tiroides, pero muchos incluyen múltiples localizaciones del cáncer dentro del tiroides. El cáncer de tiroides que se ha extendido a ganglios linfáticos próximos sigue considerándose de estadio I-II cuando el paciente es menor de 45 años de edad, porque la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos no empeora el pronóstico en estos pacientes más jóvenes.

El cáncer de tiroides en estadio precoz es muy tratable y muchos pacientes se curan con cirugía sola.

Acerca de esta información sobre tratamiento

Lo siguiente es una perspectiva general del tratamiento del cáncer de tiroides en estadio I-II, que puede consistir en cirugía con o sin radioterapia. La combinación de técnicas de tratamiento se ha convertido en un planteamiento importante para aumentar la probabilidad de curación de un paciente y prolongar su supervivencia.

En algunos casos, la participación en un ensayo clínico con terapias nuevas, innovadoras, puede aportar el tratamiento más prometedor. Algunos tratamientos que pueden estar disponibles a través de ensayos clínicos se comentan en la sección titulada Estrategias para mejorar el tratamiento.

Las circunstancias exclusivas de la situación de cada paciente pueden influir en el tratamiento o tratamientos que se utilizan. Los posibles beneficios de la asistencia multimodalidad, de la participación en un ensayo clínico o del tratamiento estándar deben sopesarse cuidadosamente con los posibles riesgos. La información de este sitio web está pensada para ayudar a educar a los pacientes sobre sus opciones de tratamiento y facilitar un proceso de toma de decisiones mutuo o compartido con su médico responsable de tratarle el cáncer.

Cirugía para el cáncer de tiroides en estadio I-II

El tratamiento quirúrgico del cáncer de tiroides puede consistir en extirpar todo o parte del tiroides. La cirugía para extirpar todo el tiroides se denomina tiroidectomía total. La extirpación parcial de la glándula tiroides se denomina lobectomía. La elección del procedimiento depende de la edad del paciente y del tamaño del cáncer. Los pacientes tratados con estos dos procedimientos parecen experimentar duraciones similares de la supervivencia, pero diferentes tasas de complicaciones quirúrgicas y riesgo variable de recidiva de su cáncer en el área tiroidea.

Tiroidectomía total: El cáncer de tiroides con frecuencia afecta a ambos lóbulos del tiroides, precisando la extirpación de toda la glándula tiroidea. Los pacientes con alto riesgo de recidiva del cáncer también se tratan con tiroidectomía total.

La tiroidectomía total se asocia a un mayor riesgo de efectos secundarios. La tiroides produce y libera una hormona – denominada hormona paratiroidea – que es importante para mantener los niveles de calcio en la sangre. Sin una tiroides funcionante, los niveles de calcio en la sangre se hacen anormalmente bajos, produciendo diversos síntomas que típicamente incluyen debilidad y calambres y hormigueo musculares, quemazón y entumecimiento en las manos. Este problema se denomina hipoparatiroidismo. Esta complicación puede reducirse si se deja una pequeña cantidad de tejido tiroideo, un procedimiento que puede conocerse como tiroidectomía casi total.

Una tiroidectomía total es un procedimiento muy especializado y lo mejor es que lo ejecute un cirujano experimentado, que haya realizado esta operación muchas veces. La tiroides está en proximidad estrecha con la laringe y existe un riesgo de lesionar el nervio y por tanto, la función de la laringe. Las complicaciones quirúrgicas de este tipo son menos frecuentes cuando los procedimientos especializados los realiza un cirujano experimentado.

Lobectomía: A algunos pacientes seleccionados se les puede extirpar sólo parte de la glándula tiroidea. Este planteamiento se asocia a un menor riesgo de complicaciones – incluidos los problemas con los niveles de calcio en la sangre comentados antes – pero puede asociarse a un mayor riesgo de recidiva loco-regional del cáncer, que es cáncer en o cerca del tiroides. La lobectomía no parece asociarse a un mayor riesgo de recidiva del cáncer en áreas distantes del tiroides, como los huesos o los pulmones,[1] una circunstancia que se asocia a peor pronóstico.

En general, los pacientes jóvenes (20-40 años) con cánceres aislados de pequeño tamaño (menores de 1 cm) y sin antecedentes de exposición a la radiación, pueden tratarse con una lobectomía. Sin embargo, la decisión entre los procedimientos quirúrgicos es muy individualizada y puede depender de otros factores.

Tratamiento con hormona tiroidea

Independientemente de si un paciente se somete a lobectomía o se le extirpa toda la glándula tiroidea, recibirá hormona tiroidea suplementaria durante el resto de su vida. La hormona tiroidea la produce la glándula tiroidea y es fundamental para mantener el metabolismo. La hormona tiroidea suplementaria tiene dos objetivos: mantener los niveles de hormonas en ausencia de una glándula tiroidea funcionante y suprimir el nuevo crecimiento de la glándula y, por tanto, el cáncer. La hipófisis situada en el cerebro produce una hormona que estimula el crecimiento de la tiroides – denominada hormona estimulante del tiroides (TSH). En presencia de hormona tiroidea, la TSH permanece baja y así se elimina el estímulo para cualquier célula cancerosa que pueda haber quedado.

Tratamiento con yodo radiactivo

El yodo radiactivo es un tratamiento bien establecido para el cáncer de tiroides y otros problemas tiroideos. El yodo es una sustancia natural que utiliza la glándula tiroides para producir hormona tiroidea. La glándula tiroidea recoge la forma radiactiva del yodo como haría con el yodo no radiactivo. Como la glándula tiroidea es el único área del cuerpo que emplea yodo, el yodo radiactivo no viaja a ninguna otra parte del cuerpo y el yodo radiactivo que no es captado por las células tiroideas se elimina del cuerpo, fundamentalmente por la orina. Por tanto, es una forma segura y eficaz de tratar los problemas tiroideos.

Las investigaciones indican que el tratamiento con yodo radiactivo mejora la supervivencia en algunos pacientes, en concreto, aquellos con cáncer que se ha extendido a los ganglios linfáticos próximos o a localizaciones distantes del cuerpo. Muchos pacientes con cáncer de tiroides en estadio I-II no precisan tratamiento con yodo radiactivo. Sin embargo, los pacientes más mayores y los que tienen cánceres más grandes, extensión a los ganglios linfáticos o a otras áreas o cánceres más agresivos, pueden beneficiarse de este tratamiento.

Estrategias para mejorar el tratamiento del cáncer de tiroides en estadio precoz

El desarrollo de tratamientos más eficaces para el cáncer exige que se evalúen terapias nuevas e innovadoras con pacientes con cáncer. Los ensayos clínicos son estudios que evalúan la eficacia de nuevos fármacos o estrategias de tratamiento. El progreso futuro en el tratamiento del cáncer de tiroides en estadios I-II se producirá por la evaluación continuada de nuevos tratamientos en ensayos clínicos.

Los pacientes pueden conseguir acceso a mejores tratamientos participando en un ensayo clínico. La participación en un ensayo clínico también contribuye al conocimiento por parte de la comunidad del cáncer del tratamiento óptimo y puede conducir a tener mejores tratamientos estándar. Los pacientes que estén interesados en participar en un ensayo clínico deben comentar los riesgos y beneficios de los ensayos clínicos con sus médicos. Entre las áreas de investigación activa dirigidas a mejorar el tratamiento del cáncer de tiroides en estadio I-II están las siguientes:


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