Perspectiva de los estadios del cáncer de tiroides

Perspectiva de los estadios del cáncer de tiroides

 Perspectiva

La glándula tiroidea se encuentra en la parte anterior del cuello y está fijada a la parte inferior de la laringe (donde están las cuerdas vocales) y a la parte superior de la tráquea. Tiene dos lados o lóbulos, que están conectados por un cuello estrecho. La glándula tiroidea produce hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo y son esenciales para la vida.

Diagnóstico del cáncer tiroideo

Puede sospecharse cáncer tiroideo si se encuentra un crecimiento anormal pequeño – llamado nódulo – sobresaliendo desde la glándula tiroidea. Como la gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, deben realizarse pruebas diagnósticas para determinar si el nódulo es maligno o canceroso.

El diagnóstico del cáncer tiroideo puede conllevar pruebas que generan una imagen del tiroides, como ecografía o PET. También se evalúa típicamente una muestra de las células al microscopio. La muestra puede extraerse con una aguja y una jeringa o durante la cirugía para tratar el nódulo. Si las pruebas iniciales indican que el nódulo es canceroso, se programará una intervención quirúrgica para extirpar la mayor parte posible del cáncer y para determinar la extensión de la enfermedad – también llamada estadio de la enfermedad – y si se ha extendido fuera de la glándula tiroidea.

Entre las pruebas empleadas para diagnosticar el cáncer de tiroides están las siguientes:

Ecografía: En la ecografía se usan ondas de sonido de alta frecuencia y sus ecos para crear una imagen bidimensional que se proyecta en una pantalla. La ecografía es un procedimiento sencillo que puede permitir a los médicos determinar si un nódulo tiroideo es canceroso o benigno de acuerdo con el aspecto de la imagen que se produce. Una limitación de la ecografía es que no produce una muestra de las células que pueda evaluarse al microscopio.

Aspiración con aguja fina: La aspiración con aguja fina es una técnica en la que se emplean una aguja y una jeringa para extraer una muestra de las células de un nódulo tiroideo. Luego pueden evaluarse las células al microscopio para determinar si son cancerosas o benignas. Como muchos nódulos tiroideos son benignos, esta técnica proporciona una forma mínimamente invasiva de determinar si es necesaria la cirugía.

Tomografía por emisión de positrones (PET): A diferencia de las técnicas que aportan imágenes anatómicas, como las radiografías o la ecografía, los estudios de PET muestran cambios químicos y fisiológicos relacionados con el metabolismo.

Antes de un estudio PET, un paciente recibirá una inyección de un fármaco que tiene un elemento biológico – denominado isótopo – unido a él. El isótopo se hace visible al emitir una pequeña cantidad de radiación a través del cuerpo. Las células más activas captan más fármaco, permitiendo al médico ver qué áreas son más activas – un posible signo de cáncer.

La radiación de un estudio PET es aproximadamente equivalente a la administrada en dos radiografías. Una vez terminado el estudio, la radiación no permanece en el cuerpo durante mucho tiempo.

Los estudios de PET están cubiertos por el Medicare para el diagnóstico del cáncer de tiroides.

Tipos de cáncer de tiroides

El cáncer puede surgir de diferentes células de la glándula tiroidea. Al evaluar una muestra del cáncer al microscopio, los médicos pueden determinar el tipo de cáncer de tiroides. Hay cuatro tipos principales de cáncer de tiroides:

Papilar: Los tumores papilares son la forma más frecuente de cáncer de tiroides y representan más del 70% de todos los casos. Los cánceres papilares son típicamente masas irregulares sólidas que surgen de tejido tiroideo que por lo demás es normal. Más de la mitad de los cánceres papilares se han extendido a los ganglios linfáticos del cuello. Sin embargo, los cánceres papilares rara vez se extienden a localizaciones distantes del cuerpo. Los cánceres papilares se producen típicamente en pacientes más jóvenes (30-50 años) y con frecuencia se asocian a exposición previa a la radiación. Los pacientes con cáncer papilar son muy curables con las técnicas de tratamiento disponibles actualmente.

Folicular: Los cánceres foliculares representan un porcentaje más pequeño de todos los cánceres tiroideos (aproximadamente el 15%) y rara vez se producen después de la exposición a la radiación. Los cánceres foliculares son más agresivos; tienden a invadir los vasos sanguíneos, más que los ganglios linfáticos y por tanto, la extensión a distancia es más frecuente. Entre las localizaciones potenciales de extensión a distancia están los pulmones, los huesos, el cerebro, el hígado, la vejiga y la piel. Los pacientes mayores de 40 años tienen enfermedad más agresiva, que es más difícil de tratar. No obstante, la mayoría de los cánceres foliculares son muy curables.

Medular: Hay dos subtipos de cáncer medular de tiroides: esporádico y familiar. Los esporádicos casi siempre se producen a ambos lados de la glándula tiroidea. Los tumores familiares pueden ser malignos o benignos y pueden asociarse a diversos síntomas.

Aproximadamente la mitad de los cánceres medulares de tiroides se han extendido a los ganglios linfáticos. El pronóstico depende de la extensión de la enfermedad al diagnóstico – especialmente la extensión a los ganglios linfáticos – y la posibilidad de extirpar completamente el cáncer con cirugía.

Anaplásico: El cáncer anaplásico de tiroides es una enfermedad rara que puede llamarse también cáncer indiferenciado. Este tipo de cáncer de tiroides es muy agresivo, crece rápidamente y con frecuencia se extiende más allá de la glándula tiroidea. Típicamente se produce en pacientes ancianos y se caracteriza por la extensión amplia por el área del cuello y la progresión rápida. Los pacientes típicamente fallecen de su enfermedad en meses después del diagnóstico.

Estadios del cáncer de tiroides

Después de un diagnóstico de cáncer, el paso más importante es determinar con exactitud el estadio de la enfermedad. El estadio describe en qué medida se ha extendido el cáncer. Identificar el estadio del cáncer es importante porque cada estadio del cáncer puede tratarse de forma diferente.

Estadio I-II: Los cánceres tiroideos en estadio I-II están limitados generalmente al tiroides, pero muchos incluyen múltiples localizaciones del cáncer dentro del tiroides. El cáncer de tiroides que se ha extendido a ganglios linfáticos próximos sigue considerándose de estadio I-II cuando el paciente es menor de 45 años de edad, porque la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos no empeora el pronóstico en estos pacientes más jóvenes.

El cáncer de tiroides en estadio precoz es muy tratable y muchos pacientes se curan con cirugía sola.

Estadio III: El cáncer de tiroides en estadio III es mayor de 4 cm de diámetro y está limitado al tiroides o puede tener extensión mínima fuera del tiroides. Pueden verse afectados los ganglios linfáticos próximos a la tráquea. El cáncer de tiroides en estadio III que se ha extendido a tejido cervical (del cuello) adyacente o a los vasos sanguíneos próximos tiene peor pronóstico que el cáncer limitado al tiroides. Sin embargo, las metástasis en los ganglios linfáticos no empeoran el pronóstico en pacientes menores de 45 años.

El cáncer de tiroides en estadio III se conoce también como enfermedad localmente avanzada.

Estadio IV: El cáncer de tiroides en estadio IV se ha extendido más allá del tiroides a las partes blandas del cuello, los ganglios linf


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