Exploración y prevención del cáncer del colon

Exploración y prevención del cáncer del colon

Información general

Existe un interés creciente en la información sobre la prevención del cáncer y la ciencia de exploración apropiada para las personas con alto riesgo de manifestar cáncer. Médicos y personas parecen reconocer que el mejor “tratamiento” del cáncer es, en primer lugar, prevenir su ocurrencia o detectarlo en forma temprana cuando es más tratable.

El cáncer colorrectal es la segunda causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos. La enfermedad afecta tanto a hombres como a mujeres, con 130.000 casos diagnosticados por año. Cada año, cerca de 56.000 personas mueren por cáncer colorrectal.

La posibilidad de que una persona manifieste cáncer depende tanto de factores genéticos como no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario incambiable, mientras que el no genético es una variable en el medio ambiente de la persona, el cual con frecuencia puede cambiarse. Entre los factores no genéticos pueden incluirse la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en su entorno. Estos factores se denominan, con frecuencia, factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases del cáncer no se conocen correlaciones ambientales pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores hereditarios o genéticos

Las personas con una historia personal o familiar de pólipos adenomatosos o poliposis adenomatosa familiar se hallan en un alto riesgo de manifestar cáncer colorrectal. Los pólipos adenomatosos o tumores no cancerosos que crecen en el colon o recto y llegan a ser cancerosos se convierten, a lo último, en cáncer colorrectal. La poliposis adenomatosa familiar (FAP) es una enfermedad genética que causa la formación de cientos de pólipos adenomatosos en el colon o recto. La FAP, con mucha frecuencia, afecta a adolescentes y a adultos jóvenes, muchos de ellos exhiben cáncer colorrectal a temprana edad.

El cáncer colorrectal hereditario sin pólipos (HNPCC) es un síndrome genético causado por la mutación en uno de muchos genes. El HNPCC es responsable de cerca del 3 al 5% de todos los cánceres colorrectales. Con el HNPCC, las personas manifiestan un cáncer colorrectal simple, en vez de un número inusual de pólipos, como sucede en el FAP. Las personas con la mutación genética HNPCC tienen un riesgo del 80% de manifestar cáncer colorrectal en algún momento de la vida.

Las personas con una historia familiar de cáncer colorrectal o adenomas (pólipos) colorrectales, también presentan un incremento en el riesgo de manifestar cáncer colorrectal, así también las personas con una historia personal de cualquiera de estas condiciones. Además, las personas que sufren de enfermedades inflamatorias del intestino presentan una gran posibilidad de manifestar cáncer colorrectal.

Los investigadores señalan que la presencia de un gen conocido como el gen pituitario transformador de tumor (PTTG) puede ayudar a identificar los pólipos de colon con mayor riesgo de llegar a ser cancerosos.

Medio ambiente o factores no genéticos

Cerca de un 75% de todos los nuevos casos de cáncer colorrectal se presenta en personas en las que no se conocen factores de riesgo distintos a la edad. Los investigadores señalan que el riesgo del cáncer colorrectal se incrementa de manera sustancial después de los 50 años de edad.

Dieta: Algunos investigadores señalan que una dieta alta en grasas, así como una dieta baja en fibra y ácido fólico, pueden desempeñar una función en la manifestación del cáncer colorrectal. Sin embargo, en tres estudios clínicos de reciente publicación, no se logró presentar una evidencia que apoye la teoría que una dieta baja en fibra conduce al cáncer colorrectal. Sin embargo, existe una considerable evidencia que la alta ingestión de carnes rojas incrementa el riesgo del cáncer colorrectal.

En un estudio en el que participaron 76,402 mujeres, investigadores de la escuela de salud pública de Harvard encontraron que la alimentación “occidental” incrementa los riesgos de contraer cáncer del colon, comparado con una alimentación “prudente”. La dieta “occidental” es aquella que incluye niveles altos de carnes rojas o procesadas, dulces y postres, papas fritas y granos refinados, mientras que la dieta “prudente” consiste de comer mayores cantidades de frutas, vegetales, legumbres, pescado, aves y granos integrales. Una vez que los datos fueron ajustados para admitir factores de riesgo adicionales (que pueden sesgar resultados estadísticos), los investigadores reportaron que las mujeres con una dieta occidental tenían 46% más probabilidades de contraer cáncer del colon que mujeres con una dieta prudente. Además, la obesidad parece influir en la manifestación de pólipos y su progresión a la malignidad. La razón de esta relación entre la obesidad y el cáncer de colon es aún desconocida; sin embargo, algunos investigadores tienen la teoría de que los niveles elevados de insulina pueden ser un factor. 1

Hábito de fumar: El uso combinado de alcohol y tabaco se ha ligado al riesgo de manifestar cáncer colorrectal. En un reciente estudio de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés), se señala que fumar durante un largo período puede incrementar de manera significativa el riesgo del cáncer colorrectal. Investigadores de la ACS examinaron información de 14 años (1982-1996) recolectada por el Estudio II de Prevención del Cáncer (CPS II). El estudio evaluó los patrones del hábito de fumar en 312.332 hombres y 469.019 mujeres de acuerdo a lo que informaron los participantes cuando ingresaron al estudio en 1982. Los investigadores hallaron que las tasas de mortalidad del cáncer colorrectal eran más altas entre los fumadores habituales, una tasa intermedia entre los que dejaron de fumar, y una tasa baja entre los no fumadores. El riesgo de morir por cáncer colorrectal fue mayor entre aquellos que fumaron durante 20 años o más.

La duración del hábito y la cantidad de cigarrillos fueron un factor importante, como mostraron los datos que el riesgo del cáncer colorrectal se incrementaba con el número de cigarrillos fumados por día y el número de años del hábito. El inicio a una edad temprana también incrementa el riesgo. Por otra parte, el riesgo de padecer cáncer colorrectal disminuye con cada año luego de abandonar el hábito de fumar. Los datos además muestran que los fumadores de tabaco y pipa también presentan un incremento del riesgo del cáncer colorrectal.

Puesto que los datos mostraron que el riesgo de muerte por cáncer colorrectal se incrementa con la duración del hábito y la cantidad de cigarrillos, los investigadores concluyeron que debe existir una relación causa efecto entre el hábito de fumar y el cáncer colorrectal. Si esta relación causa y efecto en realidad existe, entonces, cerca del 12% de las muertes por cáncer colorrectal en los Estados Unidos en el 1997 se atribuye al hábito de fumar.

Prevención

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy amplia. Dos terceras partes de la muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, dietas deficientes, obesidad y falta de ejercicio. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida.

Debido a que el cáncer colorrectal es una enfermedad muy curable cuando se detecta temprano, la mejor forma de prevenirlo es con una exploración y una detección temprana. Cuando se manifiesta un pólipo adenomatoso, que es una lesión precursora, toma de 1
0 a 15 años en transformarse en cáncer, por lo tanto, las personas con un alto riesgo de exhibir cáncer colorrectal, pueden desear someterse a una exploración a temprana edad y continuar con exploraciones frecuentes en un intento por prevenir su progreso. Muchos programas de exploración pueden usarse para detectar el cáncer colorrectal y los pólipos en la etapa temprana. Entonces, estos pólipos pueden extirparse y prevenir así el progreso del cáncer colorrectal.

Dieta: La dieta es una área muy propicia para una intervención individual y colectiva inmediata en la disminución del riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Los numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, acerca de los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa mucho el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal de evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

Sin embargo, es importante limitar el consumo de grasas, puesto que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poli-insaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran, de manera específica, que un alto consumo de carnes rojas y productos lácteos pueden incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una de las estrategias para cambiar de manera positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y de vegetales se ha asociado con la reducción del riesgo de padecer, al menos, diez diferentes tipos de cáncer. Algunos investigadores consideran que esto puede ser el resultado de factores protectores en potencia, tales como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrogenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Por muchos años, los investigadores especularon que la baja incidencia del cáncer colorrectal en algunas partes de África podía asociarse a las dietas altas en fibra, sin embargo, muchos estudios no han tenido éxito para apoyar esta teoría. En 1999, tres estudios clínicos pilotos evaluaron el efecto de la dieta alta en fibra sobre el cáncer colorrectal, sin hallar una correlación entre el alto consumo de fibra y la reducción en la incidencia del cáncer colorrectal. En dos de estos estudios los investigadores compararon de forma directa a dos grupos de individuos con alto y bajo consumo de fibra y hallaron un número igual de pólipos en cada grupo. Existen muchas razones para ingerir una dieta alta en fibra para ayudar, en particular, a reducir el riesgo de enfermedades de las arterias coronarias; sin embargo, tales dietas no parecen ayudar a prevenir la manifestación de los pólipos colorrectales o el cáncer.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol, de moderado a alto, también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Entre las razones para explicar esta relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor.

Ejercicio: Los altos niveles de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física a trotar por 30 minutos por día (o gastar la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon.

Un grupo de investigadores suizos comparó los niveles de actividad física de 223 individuos con cáncer colorrectal y 491 sin este cáncer. El resultado indicó que los individuos con un estilo de vida sedentario presentaban un incremento en el riesgo de exhibir cáncer colorrectal. Esta asociación se presentaba sin importar la edad, el sexo, el peso o la ingestión de alcohol. A pesar de no existir una manera segura de prevenir la manifestación de cualquier cáncer, estos investigadores concluyeron que el incrementar el nivel de actividad física puede ayudar a prevenir de un quinto a un tercio todos los casos de cáncer colorrectal.

Celecoxib: La investigación indica que un medicamento no esteroide antiinflamatorio conocido como Celecoxib, puede reducir el número de pólipos que se exhiben en los pacientes con FAP, reduciendo así de manera significativa el riesgo de manifestar cáncer colorrectal. La FDA aprobó este medicamento para el tratamiento de individuos con FAP. Están en curso estudios clínicos para determinar si otros individuos con alto riesgo pueden beneficiarse del Celecoxib.

Exploración y diagnóstico temprano

Para muchos tipos de cáncer, el progreso en las áreas de exploración del cáncer y el tratamiento es prometedor en cuanto a la detección temprana y a las altas tasas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en personas que no presentan ningún síntoma del cáncer pero están en alto riesgo de padecerlo. Cuando los individuos están en alto riesgo para un tipo de cáncer, significa que ellos poseen ciertas características o exposiciones, llamadas factores de riesgo, que los hacen más propensos a manifestar ese tipo de cáncer que aquellos que no los tienen. El factor de riesgo es diferente para los distintos tipos de cáncer. El conocer estos factores de riesgo es importante por las siguientes razones: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse (tal como el hábito de fumar o los hábitos alimenticios), para así disminuir el riesgo de manifestar el cáncer asociado, y 2) las personas que se encuentran en alto riesgo de exhibir cáncer a menudo pueden someterse a una exploración que se recomienda para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles son las características o las exposiciones que se asocian al incremento del riesgo para varios tipos de cáncer, lo que permite emplearlas en la prevención más efectiva, la temprana detección y las estrategias de tratamiento.

La exploración es crucial para la prevención y el tratamiento temprano del cáncer colorrectal. Es muy común recomendar a los pacientes mayores de 50 años que se practiquen exploraciones con regularidad para el cáncer colorrectal. Además, las personas con historia familiar o personal de pólipos adenomatosos, FAP, HNPCC o cáncer colorrectal pueden comenzar la exploración más temprano.

En la actualidad, hay muchas estrategias de exploración disponibles. Éstas incluyen la prueba de búsqueda de sangre oculta en la deposición (FOBT), sigmoidoscopia flexible, colonoscopia, y enema de doble contraste con bario. Se recomienda, por lo general, que los pacientes empiecen con una prueba anual de búsqueda de sangre oculta en la deposición (FOBT) a la edad de 50 años y una sigmoidoscopia flexible cada 5 años después de los 50 años. También se recomienda realizar una colonoscopia cada 10 años si el FOBT es positivo o si se hallan adenomas durante la sigmoidoscopia. Algunos médicos también recomiendan realizar un enema de doble contraste con bario cada 5 a 10 años después de los 50 años de edad; sin embargo, la investigación actual señala que la colonoscopia es el procedimiento de exploración más efectivo. Los individuos interesados en una exploración del cáncer colorrectal deben analiza
r las opciones con sus médicos con el fin de determinar el procedimiento más apropiado.

Prueba de búsqueda de sangre oculta en la deposición (FOBT): Esta prueba verifica la sangre escondida en la deposición. Hace poco, los resultados de un estudio que duró18 años indicaron que un FOBT anual o bianual puede reducir de manera significativa la incidencia del cáncer colorrectal. Esta prueba indica la presencia de pólipos sangrantes y, por lo tanto, la necesidad de una exploración adicional. Esta exploración de seguimiento permite identificar y extirpar el pólipo, lo cual da como resultado una reducción de la incidencia del cáncer colorrectal.

Sigmoidoscopia flexible: Durante este procedimiento, el médico emplea un tubo iluminado para observar los pólipos y las áreas sospechosas dentro del recto y la parte baja del colon (colon sigmoide). El médico puede realizar una biopsia con el fin de recolectar muestras de tejido sospechoso o de células para un examen más detallado. Este es un procedimiento ambulatorio que no requiere de anestesia o de medicamento para el dolor. Las complicaciones asociadas a este procedimiento son pocas o ninguna.

Colonoscopia: Durante este procedimiento se inserta a través del recto un tubo largo y flexible unido a una cámara que permite al médico examinar el recubrimiento interno del colon en busca de pólipos u otras anormalidades. El médico puede realizar una biopsia con el fin de recolectar muestras de tejido sospechoso o de células para un examen más detallado. Este procedimiento es más difícil que la sigmoidoscopia y requiere anestesia o un sedante fuerte. Se presentan complicaciones importantes en 1% de los pacientes.

Enema de doble contraste con bario: La sustancia lechosa llamada bario se inserta a través del recto dentro del colon. Luego se somete al paciente a rayos X de colon y de recto para que el médico pueda evaluar el área en busca de pólipos u otras anormalidades. El bario ayuda a abrir el colon para que los rayos X sean más detallados y claros.

Aunque estas estrategias de explotación ayudan a monitorear la manifestación de los pólipos adenomatosos y el cáncer colorrectal, existen otras pruebas que permiten a los médicos identificar a los pacientes que están en alto riesgo de manifestar cáncer colorrectal o una reincidencia.

CEA: La prueba del CEA está diseñada para identificar a las células cancerosas en la sangre del paciente mediante el reconocimiento de una proteína específica que se encuentra en la superficie de estas células y se conoce como antígeno carcinoembriónico (CEA). Las prueba del CEA no se utilizan en la actualidad con propósitos de exploración, puesto que no es una prueba específica, es decir, que la presencia del CEA puede indicar una serie de condiciones. La presencia de este antígeno en la sangre parece ser un indicador útil para identificar a los pacientes en alto riesgo de reincidencia después del tratamiento estándar del cáncer colorrectal.

Prueba de predicción genética: Se encuentra disponible en la actualidad una prueba médica predictiva para el cáncer colorrectal hereditario. Esta prueba detecta mutaciones en dos genes causantes de la enfermedad, el MLH1 y MSH2, responsables de la mayoría de los cánceres colorrectales hereditarios sin poliposis (HNPCC). Esta prueba permite a los pacientes identificados en alto riesgo de padecer HNPCC a someterse a exámenes más temprano, con mayor frecuencia y la extirpación de pólipos precancerosos. Las personas interesadas en las pruebas genéticas deben consultar con sus médicos acerca de los riesgos y los beneficios de estos procedimientos.

Se encuentran en curso investigaciones para crear y refinar los programas óptimos de exploración para individuos en alto riesgo de exhibir cáncer colorrectal.

Estrategias para mejorar la exploración y la detección temprana

El potencial para la detección temprana y lograr tasas más altas de curación aumenta con la llegada de técnicas de exploración más refinadas. En un esfuerzo por proveer más opciones de exploración y, quizás, una estrategia de prevención más efectiva, los investigadores continúan estudiando nuevas técnicas para la exploración y la detección temprana del cáncer.

En tiempo reciente, han surgido algunas nuevas estrategias para la exploración del cáncer colorrectal. A pesar del progreso en esta área, es importante que las personas continúen utilizando los procedimientos de exploración estándar en un esfuerzo por mantener su salud y detectar el cáncer colorrectal en la etapa temprana, cuando éste es más fácil de tratar. Sin embargo, estos nuevos procedimientos son una esperanza para la temprana y más confiable detección del cáncer colorrectal y algunas personas podrán interesarse en participar en experimentos clínicos que ayudarán a determinar la efectividad de estas nuevas técnicas.

Prueba del ADN en las heces: Este nuevo procedimiento de exploración involucra la búsqueda del ADN anormal en muestras fecales. Los cambios en el ADN ocurren cuando los tumores se exhiben en el colon. Los tumores vierten células dentro del intestino, lo que hace posible la detección de células con ADN anormal en las muestras fecales. Este simple procedimiento de exploración no invasivo ha demostrado su efectividad en estudios clínicos. Se encuentran en curso investigaciones para determinar cuán factible es utilizarlo como procedimiento de exploración estándar.

Colonoscopia virtual: En esta colonoscopia, los exploradores del espiral TC exploran todo el colon y producen una imagen tridimensional. Este procedimiento permite una visualización completa del colon con mayor rapidez y menor invasión que la colonoscopia convencional. Aunque esta nueva técnica es promisoria, todavía es necesario realizar más investigaciones para refinar el procedimiento antes de que se convierta en el procedimiento de exploración estándar para el cáncer colorrectal. Es posible mejorar este procedimiento mediante la continua evolución de la tecnología.

Las técnicas antes mencionadas constituyen nuevas áreas de investigación en la exploración y la detección temprana del cáncer colorrectal. Se han utilizado los estudios clínicos para determinar la eficacia de estos procedimientos. Aunque los resultados parecen promisorios y las implicaciones alentadoras, estos procedimientos aún no son estándar. Es imperativo que las personas continúen utilizando los métodos existentes de exploración para el cáncer colorrectal para así asegurar la detección temprana.

References

1. Fung T, Hu FB, Fuchs C, et al. Patrones importantes de dieta y el riesgo del cáncer colorrectal en las mujeres. Archivos de Medicina Interna. 2003; 163:309-314.


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