Cáncer del Esofágo

Información general sobre el cáncer esofágico

Información general

El esófago es el tubo muscular que transporta el alimento de la parte posterior de la garganta al estómago. Éste se localiza en el tórax detrás del esternón y la tráquea, la cual es la principal vía respiratoria que llega a los pulmones. El esófago se une al estómago a nivel del diafragma, que es el músculo de la respiración que separa el tórax y los pulmones del abdomen. La conexión del esófago al estómago en el diafragma se llama unión gastroesofágica. Esta unión sirve como válvula de una vía para evitar el reflujo o la regurgitación de los contenidos del estómago hacia el interior del esófago.

Cuando el alimento se vacía dentro del estómago, éste se mezcla con encimas y ácidos del estómago y la vesícula biliar para mejorar la digestión. Si el contenido del estómago se devuelve o regurgita al esófago, la superficie que lo recubre puede lesionarse por la acidez de este contenido. Uno de los síntomas de la regurgitación del contenido del estómago al esófago inferior es el ardor, el cual es una condición común que se presenta en el 10% de las personas. El ardor se asocia, con frecuencia, con una “hernia hiatal”, la cual es una condición donde la parte superior del estómago empuja hacia arriba el diafragma dentro del tórax. Por lo regular, el esófago está recubierto por células escamosas epiteliales; sin embargo, cuando se presenta el reflujo, estas células son remplazadas por el epitelio columnar, el cual es propenso a manifestar un tipo de cáncer denominado adenocarcinoma. Este fenómeno se conoce como el esófago de Barrett.

El cáncer esofágico es relativamente común y presenta un gran riesgo de muerte. En 1998, se presentaron 12.300 nuevos casos de cáncer esofágico diagnosticados en los Estados Unidos, y cerca de 12.000 muertes por este cáncer, lo cual lo convierte en uno de los cánceres de mayor mortalidad.

La mayoría de los cánceres en las dos terceras partes superiores del esófago emergen de las células escamosas y se llaman cánceres de las células escamosas o epidermoides. Los cánceres de la parte inferior del esófago emergen, con frecuencia, del epitelio columnar y se llaman adenocarcinomas. En el pasado, el cáncer de las células escamosas representaba hasta un 80% de todos los cánceres esofágicos. En las dos décadas pasadas, ha sido dramático el incremento en la incidencia de adenocarcinomas, que en la actualidad es responsable de una tercera a la mitad de todos los cánceres esofágicos. Se cree que la mayoría de los adenocarcinomas del esófago inferior surgen en el entorno del esófago de Barrett que se analiza más adelante. Por lo tanto, el incremento reciente en la incidencia en general del cáncer esofágico, se debe casi en su totalidad al incremento de adenocarcinomas.

Los resultados del tratamiento para el cáncer de células escamosas y adenocarcinomas del esófago son muy similares, excepto por la sensibilidad del cáncer a algunos medicamentos para la quimioterapia. Los resultados del tratamiento del cáncer de células escamosas y adenocarcinomas se incluyen en conjunto, a menos que se especifique lo contrario.

La tasa de supervivencia a 5 años para todos los pacientes diagnosticados con cáncer esofágico es casi de 5%, con la mayoría de sobrevivientes que presenta un cáncer que no se ha diseminado fuera del esófago (etapas 0-II). Esta supervivencia baja se debe a una combinación de factores, entre los que se encuentran la edad avanzada, con un promedio de 69 años al diagnóstico; la presencia de una diseminación local y distante del cáncer al diagnóstico; la presencia de enfermedades cardíacas y pulmonares asociadas y el hecho de que la mayoría de los pacientes presenta un cáncer mínimo residual remanente después del tratamiento primario con resección quirúrgica. Además, la ubicación anatómica del esófago hace de la resección quirúrgica del cáncer una operación técnicamente difícil, con tasas de mortalidad después de la operación clasificadas de 3 a 19% en los Estados Unidos. Debido a que ésta es una cirugía muy difícil, la esofagectomía (extirpación del esófago), se debe realizar sólo por un equipo profesional de cirujanos, anestesiólogos y enfermeras.

Tipos histológicos de cáncer esofágico

Esófago de Barrett: El esófago de Barrett involucra la presencia anormal del epitelio columnar en la superficie que recubre el esófago inferior, el cual sólo debe contener células escamosas. Este epitelio anormal es propenso a manifestar cambios precancerosos o pre-malignos llamados displasia, la cual se caracterizará como de grado alto o bajo. La displasia es un término para las anormalidades de las células que no aparecen normales bajo el microscopio, pero aún no son característica de un cáncer invasivo. En la actualidad, los médicos e investigadores creen que bajo ciertas condiciones, la displasia en el esófago puede ser revertida y, por consecuencia, prevenir la manifestación del cáncer.

Cáncer de células escamosas: El cáncer de células escamosas emerge del epitelio escamoso normal del esófago.

Adenocarcinoma: El adenocarcinoma es un tipo de cáncer que emerge del epitelio columnar, que es el tejido característico del estómago e intestinos. Se piensa que el adenocarcinoma de la parte inferior del esófago surge, por lo general, del esófago de Barrett.

Clasificación por etapas del cáncer esofágico

Si es posible, es importante determinar la extensión del cáncer antes del tratamiento con el fin de seleccionar la mejor opción de tratamiento. La presencia del cáncer en los ganglios linfáticos, la diseminación a lugares distantes o la extensión local del cáncer dentro de las estructuras adyacentes, que podría tornar imposible la resección quirúrgica de todo el cáncer, es de preocupación particular. No obstante, en muchos casos, la verdadera extensión de la diseminación del cáncer sólo se puede determinar en la resección quirúrgica. Con frecuencia, se encuentra un cáncer más avanzado en la cirugía que el detectado mediante las pruebas clínicas.

Clasificación por etapas de rutina: Todos los pacientes con cáncer esofágico se someten a un examen de rutina con rayos X e ingestión de bario bajo el fluoroscopio (examen directo de rayos X del esófago), como parte de la evaluación de la clasificación por etapas inicial. A todos se les realiza una exploración de tomografía computarizada (TC) del tórax, de la parte superior del abdomen y, lo más posible, al cuello. No obstante, puede existir un error considerable en la exploración TC en cuanto a la detección de la extensión de la diseminación local del cáncer esofágico, pero es efectiva la exactitud en la detección de la diseminación distante (metástasis).

Esofagoscopia: Es un examen que se realiza a través de un endoscopio, que es un tubo flexible que se inserta a través del esófago que permite al médico visualizar, fotografiar y obtener una biopsia (muestra) del cáncer. Todos los pacientes se someten a este procedimiento con biopsia para determinar la histología o la apariencia del cáncer bajo el microscopio.

Toracoscopia: Es otro procedimiento realizado a través de un endoscopio para examinar el tórax con el fin de determinar la extensión de la diseminación del cáncer en el tórax.

Laparoscopia: Es un procedimiento que involucra la inserción de un endoscopio a través de una pequeña incisión en el abdomen. Ésta es una herramienta importante para la clasificación por etapas y ha probado ser más confiable que la exploración TC en la detección de la diseminación del cáncer al hígado y al recubrimiento del abdomen (peritoneo).

Broncoscopia: Es el examen de los pulmones, que puede ser útil en la identificación del compromiso de la tráquea cuando el cáncer primario es avanzado y se localiza en la parte superior del esófago.

Endosonografía: Es una prueba de ultrasonido que se realiza a través de un endoscopio. Esta prueba emplea ondas de sonido para detectar las diferentes densidades de los tejidos, incluido el cáncer. La endosonografía puede detectar la diseminación del cáncer dentro de varias capas del estómago, órganos adyacentes y ganglios linfáticos, mejor que la exploración TC.

Tomografía con emisión de positrones (TEP): Esta exploración también se usa para mejorar la detección del cáncer en los ganglios linfáticos. El metabolismo del azúcar es una característica de los tejidos vivos. Antes de una exploración TEP, se inyecta en la vena del paciente una sustancia que contiene una clase de azúcar ligada a un isótopo radioactivo (una molécula que emite radiación espontánea). Las células del cáncer “captan” el azúcar y el isótopo ligado, que emite una carga positiva de baja radiación (positrones). Éstos reaccionan con los electrones en las células del cáncer, lo que crea una producción de rayos gama. Estos rayos son detectados por la máquina de TEP, que transforma la información en una imagen. Si no se detectan los rayos gama en el área explorada, es poco probable que la masa en cuestión contenga células cancerosas vivas. En un estudio clínico, la exploración TEP detectó el 85% de los ganglios linfáticos comprometidos con el cáncer, lo cual fue significativamente mejor que la tasa de detección con exploración TC.

Para conocer más sobre el tratamiento del cáncer esofágico, haga clic en la etapa apropiada.

Esófago de Barrett: En esencia, existen tres categorías de cambios anormales en la superficie que recubre el esófago inferior: (1) esófago de Barrett (presencia de epitelio columnar) sin otros cambios, (2) esófago de Barrett con displasia de bajo grado y (3) esófago de Barrett con displasia de grado alto.

Etapa 0: El cáncer in situ es un cáncer que se limita a la superficie del epitelio. Puede existir una diseminación extensa a lo largo de la superficie que recubre el esófago, pero la diseminación del cáncer se limita a la superficie y no afecta los ganglios linfáticos ni lugares distantes.

Etapa I: El cáncer afecta áreas bajo la superficie de recubrimiento, pero no la parte muscular de la pared del esófago y no se disemina hacia los ganglios linfáticos o lugares distantes.

Etapa II: El cáncer se extiende o atraviesa el interior de la pared muscular del esófago, pero invade el interior de las estructuras locales (IIA). Se denomina etapa IIB cuando hay compromiso de los ganglios linfáticos regionales, con extensión del cáncer primario, pero sin invasión de las estructuras locales.

Etapa III: El cáncer se extiende a través de la pared muscular del esófago con diseminación a los ganglios linfáticos y/ o invasión de las estructuras adyacentes.

Etapa IV: El cáncer se ha diseminado a lugares distantes.

Cáncer Reincidente: El cáncer reincidió después del tratamiento primario.

La inexactitud inherente a la clasificación clínica por etapas ha permitido el empleo de otras categorías clínicas de los pacientes con cáncer esofágico, incluidas las siguientes:

Cáncer superficial o temprano: Etapas 0 a I.

Cáncer localmente avanzado: Etapas 0 a III.

Cáncer que se puede resecar: Se realizó cirugía y se extirpó todo el cáncer.

Cáncer imposible de resecar: Se realizó cirugía, pero no se extirpó todo el cáncer visible.

Cáncer inoperable: El cáncer está muy diseminado para realizar una cirugía con posibilidad curativa.

Cirugía paliativa: Se realiza la cirugía para aliviar el dolor y/ o la dificultad al deglutir, a pesar del hecho de que el cáncer se encuentra muy diseminado para intentar una cirugía curativa.


Tipos de Cancer


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