Terapia con radiación para el cáncer

Terapia con radiación para el cáncer

Información general

La terapia con radiación puede ser una parte integral del tratamiento del cáncer esofágico. Sin embargo, debido a que el cáncer esofágico no se trata de forma exclusiva con terapia con radiación, es importante para los pacientes ser tratados en un medio que pueda ofrecer múltiples modalidades de tratamiento que involucren a radio-oncólogos, cirujanos, gastroenterólogos, médicos oncólogos y nutricionistas.

El objetivo de la terapia con radiación para el esófago es eliminar a las células cancerosas que pueden persistir de otra forma después de la terapia, y causar que el cáncer reincida localmente. La terapia con radiación usa rayos X de gran potencia para eliminar a las células cancerosas que permanecen en o cerca del esófago y en los ganglios linfáticos circundantes. La terapia con radiación se puede administrar de forma interna o externa al esófago y a los ganglios linfáticos circundantes. La terapia con radiación de haz externo (EBRT, por sus siglas en inglés), administra radiación desde una máquina fuera del organismo, llamada acelerador lineal. Por lo general, el tratamiento con EBRT se administra por 5 días a la semana durante 2 a 6 semanas, dependiendo de los objetivos generales del tratamiento, y cada tratamiento dura entre 10 a 15 minutos. La administración interna de la terapia con radiación (braquiterapia), involucra la ubicación de un isótopo radioactivo, como el iridio 192, dentro del esófago.

Tratamiento primario con la terapia con radiación

Por lo general, no se recomienda la terapia con radiación sola como tratamiento primario para el cáncer esofágico debido a que, administrada en combinación con la quimioterapia, mejora la supervivencia frente al tratamiento con sólo radiación.

Los resultados de la terapia con radiación y la quimioterapia se presentan como un tratamiento primario para el cáncer esofágico en la información general del tratamiento para cada etapa del cáncer esofágico. En general, la evidencia actual sugiere que la combinación de la quimioterapia y la terapia con radiación es superior a cualquier terapia sola como terapia primaria para el cáncer esofágico.

Sin embargo, la terapia con sólo radiación se puede utilizar para tratar el cáncer localizado en los pacientes que no toleran la cirugía o la quimioterapia. El tratamiento con sólo terapia con radiación tiene como resultado una supervivencia de cerca del 18% a un año, un 8% a dos años, y menos del 5% de supervivencia a 5 años, en los pacientes con cáncer esofágico localizado (en las etapas I a III).

La terapia con radiación sola también se puede utilizar para disminuir los síntomas del cáncer esofágico en los pacientes con enfermedades más avanzadas que están inhabilitados desde el punto de vista médico para recibir cirugía o quimioterapia o para los pacientes que presentan una reincidencia después de la cirugía. Sin embargo, los pacientes con cáncer reincidente local por lo general reciben quimioterapia de forma simultánea.

Efectos secundarios de la terapia con radiación

La terapia con radiación puede producir considerables efectos secundarios a corto plazo como mucositis (inflamación del recubrimiento de la garganta, boca y esófago), perforación del esófago con manifestación de fístulas (conexiones con otros órganos, como la tráquea), infección, sangrado, xerostomía (resequedad en la boca), y fatiga. Los cambios en el esófago y la piel desaparecen por lo general en 6 a 12 meses. Algunos pacientes que responden a la terapia con radiación manifestarán estrechez o disminución del esófago, lo cual requerirá un tratamiento en el futuro.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en el tratamiento del cáncer esofágico es el resultado de mejorar el surgimiento de los tratamientos adyuvantes y la participación de los médicos y los pacientes en estudios clínicos. En el futuro, el progreso en el tratamiento del cáncer esofágico se conseguirá de la continua participación en estudios apropiados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa encaminadas a mejorar el tratamiento del cáncer esofágico.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y para controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos colaterales no sólo causan molestias a los pacientes, sino que pueden obstaculizar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.

Nuevos regímenes de quimioradiación: Los medicamentos de quimioterapia más recientes, que son efectivos en los pacientes con cáncer esofágico avanzado, se están utilizando en combinación con la terapia con radiación. La manifestación de los agentes de quimioterapia, múltiples o individuales, en combinación con la terapia con radiación para mejorar las tasas de curación, son un área de investigación activa.

Amifostina: En los pasados 50 años, muchos medicamentos, llamados protectores de radiación, han sido probados en el laboratorio para prevenir las células normales y los tejidos de los daños de la radiación. Para que estos medicamentos trabajen de manera efectiva, deben proteger a las células normales, pero no a las células del cáncer del daño de la radiación. La amifostina es el único medicamento en esta categoría aprobado para usarlo en los pacientes que reciben radiación para el cáncer de la cabeza y el cuello. Es lógico asumir que la amifostina puede ser efectiva en la prevención de los efectos secundarios de la radiación inducida por el tratamiento del cáncer esofágico. La amifostina se evalúa en la actualidad para la prevención de los efectos secundarios de la radiación en los pacientes con cáncer esofágico.

Terapia preoperatoria con radiación (terapia neoadyuvante): Muchos experimentos clínicos aleatorios han comparado de forma directa los resultados de los pacientes que reciben sólo esofagectomía con los resultados de los pacientes que reciben terapia preoperatoria con radiación, más esofagectomía. Los resultados de estos experimentos clínicos indicaron que la terapia preoperatoria con radiación no incrementó el número de pacientes con posibilidad de someterse a una resección completa de todo el cáncer, como tampoco incrementó la duración de la supervivencia. Sin embargo, se continúa la evaluación en los experimentos clínicos de diferentes dosis y programaciones para la terapia preoperatoria con radiación. Además, algunas investigaciones indican que una combinación de radiación preoperatoria y quimioterapia puede mejorar la supervivencia en los pacientes con cáncer esofágico.

Braquiterapia (ubicación de un isótopo radioactivo en el esófago): La ubicación de radiación en forma directa dentro del esófago incrementa las dosis de radiación al cáncer primario, a la vez que evita que la reciban las estructuras normales adyacentes, como el pulmón, el corazón y la médula espinal. Mediante el paso de un tubo a través de la boca o la nariz, los médicos pueden ubicar el iridio 192, una fuente radioactiva, directo en el esófago, como tratamiento de braquiterapia. La braquiterapia se ha utilizado tanto como terapia primaria y después de la terapia con radiación con haz externo, como una forma de “impulsar” la dosis de radiación administrada al cáncer. La mayoría de las fuentes radioactivas sólo son efectivas a corta distancia, de manera que el cáncer debe tener un grosor limitado para que este tratamiento sea efectivo.

Como tratamiento primario, la braquiterapia ha reportado un control local del cáncer esofágico en 25 a 35% de los pacientes, resultados similares a los logrados con la terapia con radiación de haz externo. El beneficio de añadir braquiterapia a la radiación de haz externo y la quimioterapia todavía no se ha documentado.

Entre las complicaciones asociadas a la braquiterapia están la perforación, neumonía por inhalación, sangrado esofágico y estrechez (encogimiento del esófago). En un estudio, la incidencia de las complicaciones con riesgo de muerte fueron del 34% cuando se administraron dosis altas. A pesar de que la American Brachytherapy Society ha establecido parámetros, la función exacta de esta forma de tratamiento para el cáncer esofágico no es clara en la actualidad. Es probable que la braquiterapia se administre sólo en el contexto de un experimento clínico o como terapia paliativa.

Terapia postoperatoria con radiación (terapia adyuvante): En una revisión reciente sobre la información publicada se concluyó que la administración de la terapia con radiación después de la cirugía no presentaba un beneficio para la supervivencia, a pesar de que algunos estudios mostraron pocas reincidencias locales. Con frecuencia, es necesario considerar la radioterapia adyuvante en los pacientes que presentan grandes o microscópicos residuos tumorales después de la cirugía. La terapia con radiación postoperatoria continúa en evaluación en experimentos clínicos.


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