Cáncer ovárico en la etapa IV

Cáncer ovárico en la etapa IV

Información general

Las pacientes diagnosticadas con el cáncer ovárico en la etapa IV o metastásico tienen una enfermedad diseminada fuera del abdomen o dentro del hígado.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de las pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento del cáncer ovárico en la etapa IV. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted, acerca de las opciones de tratamiento, y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en las pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Las pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

En la actualidad, el tratamiento estándar para el cáncer ovárico en la etapa IV consiste de cirugía y quimioterapia. No obstante, menos del 10% de las pacientes experimenta supervivencia a largo plazo después del tratamiento estándar. Esto se debe a que el cáncer ovárico en la etapa IV es difícil de extirpar en su totalidad con cirugía y la quimioterapia disponible en la actualidad es incapaz de erradicar todo el cáncer remanente. Tanto la cirugía reductora óptima como la quimioterapia con base en platino prolongan el tiempo de la reincidencia del cáncer y mejoran la supervivencia en general.

Cirugía reductora

Durante la cirugía reductora los médicos intentan extirpar todo el cáncer ovárico que sea posible. Ésta es beneficiosa porque reduce el número de células del cáncer a ser destruidas por la quimioterapia y, por lo tanto, disminuye la posibilidad de que el cáncer manifieste resistencia a la quimioterapia. La cirugía reductora inicial en el cáncer ovárico es considerada, en la actualidad, la atención estándar debido a que los estudios clínicos han demostrado que la reducción “óptima” en las pacientes prolonga la vida y presenta un tiempo mayor de la reincidencia del cáncer que en las pacientes con una reducción “inferior a la óptima”.

Después de la cirugía reductora, a todas las pacientes con cáncer ovárico en la etapa IV se les ofrece un tratamiento adicional. Esto se debe a que la mayoría de las pacientes experimentará reincidencia del cáncer aún después de una extirpación quirúrgica completa de éste. Casi todas las pacientes con la enfermedad en la etapa IV tienen cantidades pequeñas del cáncer indetectable que se diseminó fuera del ovario y no se extirpó con la cirugía. Se necesita un tratamiento efectivo para eliminar el cáncer remanente con el fin de mejorar las tasas de curación logradas con la extirpación quirúrgica del cáncer. En la actualidad, este tratamiento es la quimioterapia.

La combinación de la cirugía reductora y el tratamiento con la quimioterapia es la atención estándar para el tratamiento del cáncer ovárico en la etapa IV. Sin embargo, existe alguna controversia con respecto al momento de la cirugía reductora. Algunos médicos recomiendan una segunda o un procedimiento quirúrgico reductor escalonado después de que la quimioterapia ha tenido la posibilidad de disminuir la cantidad del cáncer.

En el 1995, médicos de Europa reportaron en el New England Journal of Medicine los resultados del primer experimento comparativo importante que evaluó de manera directa la cirugía reductora escalonada como parte de un plan general de tratamiento para las mujeres con el cáncer ovárico avanzado. En este estudio clínico, las mujeres con el cáncer ovárico en las etapas IIB a la IV se sometieron a una cirugía reductora inferior a la óptima al diagnóstico. Las pacientes se trataron al inicio con 3 ciclos de quimioterapia y luego se reevaluaron. Las pacientes que no presentaron evidencia de progresión del cáncer recibieron ya sea cirugía reductora adicional o ninguna cirugía adicional. Todas las pacientes se trataron entonces con 3 ciclos más de quimioterapia.

Las mujeres que se sometieron a la cirugía reductora escalonada tuvieron una supervivencia más prolongada y experimentaron un tiempo mayor para la reincidencia del cáncer, que las mujeres que no se trataron con la cirugía reductora escalonada. En promedio, las mujeres tratadas con la cirugía reductora escalonada sobrevivieron 26 meses en comparación con 20 meses y sobrevivieron sin evidencia de reincidencia del cáncer por 18 meses, en comparación con 13 meses para las mujeres que no se trataron con la cirugía reductora escalonada. Dos años a partir del tratamiento, el 56% de las mujeres tratadas con la cirugía reductora escalonada sobrevivió, en comparación con sólo el 46% de las no tratadas. Cerca del 15% de las pacientes experimentó complicaciones por la cirugía reductora escalonada, aunque estas complicaciones fueron de naturaleza menor.

Este experimento clínico demostró que las mujeres con el cáncer ovárico en las etapas IIB a la IV tratadas con la cirugía reductora escalonada después del tratamiento con la quimioterapia inicial tienen mayor posibilidad de vivir por más tiempo y experimentar un tiempo mayor hasta la reincidencia del cáncer, que las que no se trataron con la cirugía reductora escalonada. Se encuentran en curso estudios adicionales de confirmación para evaluar la función y el momento de la cirugía reductora escalonada.

Quimioterapia para el cáncer ovárico en la etapa IV

Sin importar el momento o la necesidad de realizar la cirugía reductora escalonada, se considera como tratamiento estándar la combinación de la quimioterapia usando uno o más medicamentos anticancerígenos para las pacientes con el cáncer ovárico en la etapa IV. Experimentos clínicos han demostrado que para las pacientes con el cáncer ovárico en las etapas avanzadas el tratamiento con los regímenes de quimioterapia combinada que contengan un compuesto de platino (Platinol® o Paraplatin®) prolongan la duración de la supervivencia y previene más las reincidencias del cáncer, en comparación con el tratamiento con cirugía y sin compuestos de platino. La quimioterapia adyuvante actual consiste, por lo general, de placlitaxel y un compuesto de platino administrado cada 3 semanas por 6 a 8 ciclos.

No obstante, menos del 10% de las pacientes tratadas con un compuesto de platino y paclitaxel sobrevive sin evidencia de reincidencia del cáncer 5 años después del tratamiento. Debido a que muchas pacientes aún experimentan reincidencia del cáncer después de la terapia estándar, algunas pacientes y sus médicos consideran como opción inicial
la participación en experimentos clínicos que evalúan nuevos enfoques de tratamiento.

Antes de decidir recibir un tratamiento con quimioterapia adyuvante o participar en un experimento clínico, las mujeres deben estar seguras de conocer las respuestas a las siguientes tres preguntas:

  • ¿Cuál es mi pronóstico (riesgo de reincidencia del cáncer) sin tratamiento?
  • ¿Cómo mejorará mi pronóstico con el tratamiento?
  • ¿Cuáles son los riesgos del tratamiento?

El régimen de tratamiento de quimioterapia combinado de ciclofosfamida y Platinol® fue el primer régimen de tratamiento con quimioterapia estándar que se utilizó en las pacientes con el cáncer ovárico avanzado y se ha usado por muchos años. En tiempo más reciente, el agente nuevo de quimioterapia paclitaxel, demostró una actividad anticancerígena promisoria en el tratamiento de las pacientes con el cáncer ovárico avanzado.

Con el fin de evaluar si el paclitaxel puede ser superior al enfoque de tratamiento con la quimioterapia existente, los médicos del Grupo de Ginecología Oncológica de Estados Unidos ( Gynecologic Oncology Group, GOG) realizaron un estudio clínico que involucró a 410 pacientes con el cáncer ovárico reducido de forma inferior a la óptima. Las pacientes se asignaron de forma aleatoria para recibir un tratamiento con el régimen de quimioterapia estándar de ciclofosfamida y Platinol® o con el nuevo régimen de quimioterapia combinando paclitaxel con Platinol®. Los resultados de este experimento indicaron que el 73% de las pacientes tratadas con Platinol® y paclitaxel respondió al tratamiento, en comparación con sólo el 60% de las tratadas con Platinol® y ciclofosfamida. Más importante aún, las pacientes tratadas con paclitaxel y Platinol® experimentaron un mayor intervalo hasta la reincidencia del cáncer y presentaron más posibilidades de sobrevivir 3 años a partir del tratamiento. Sin embargo, las pacientes tratadas con paclitaxel y Platinol® experimentaron mayores efectos secundarios, incluidos pérdida del cabello, supresión de la médula ósea y fiebre.

El medicamento de quimioterapia Platinol® se asocia con efectos secundarios significativos de la quimioterapia como la náusea, vómito y lesión nerviosa. El segundo compuesto de quimioterapia basado en platino, Paraplatin®, se identificó hace muchos años y parecía causar menos efectos secundarios que el Platinol®. Debido a la ausencia de experimentos comparativos, el Paraplatin® no fue aceptado al inicio como un tratamiento equivalente del cáncer ovárico.

En un amplio experimento clínico realizado en Alemania y concluido en 1999, se comparó el Platinol® más el paclitaxel frente al Paraplatin® más el paclitaxel para el tratamiento de las mujeres con el cáncer ovárico avanzado. Los resultados de este experimento clínico indicaron que no hay una diferencia significativa en la supervivencia si el paclitaxel se combina con Platinol® o Paraplatin®. Las mujeres que recibieron Platinol®, sin embargo, experimentaron mayores efectos secundarios de la quimioterapia, incluidos náusea, vómito y toxicidad neurológica hasta un año después del tratamiento. La combinación de Paraplatin® más paclitaxel ofrece a las mujeres con cáncer ovárico una opción de tratamiento estándar con menores efectos secundarios que el tratamiento estándar anterior de Platinol® y paclitaxel.

La severidad neurotóxica asociada con el paclitaxel no permite, con frecuencia, la óptima dosificación, lo que conlleva a resultados inferiores a los óptimos. La neurotoxicidad es la pérdida de sensación y coordinación en el movimiento de las extremidades, que es permanente y se asocia con una disminución importante en la calidad de vida.

Debido al conocimiento de las complicaciones asociadas con el paclitaxel, los investigadores continúan con la evaluación de diferentes combinaciones de quimioterapia. En tiempo reciente, investigadores de Escocia realizaron un experimento clínico que involucró a varios centros que comparó el paclitaxel/Paraplatin® con la combinación de Taxotere®/Paraplatin®. Más de 1.000 mujeres con cáncer ovárico en la etapa avanzada se trataron con Paraplatin® combinado con Taxotere® o paclitaxel después de la cirugía. Se lograron respuestas anticancerígenas en el 62% de las pacientes que recibieron paclitaxel, en comparación con el 65% de las pacientes que recibieron Taxotere®. Se efectuó un retiro temprano de este experimento debido a los efectos secundarios de la quimioterapia causados en el 12% de las pacientes que recibían paclitaxel, contra sólo el 8% de las pacientes que recibían Taxotere®. La neurotoxicidad después del tratamiento se presentó en el 80% de las pacientes que recibieron paclitaxel, en comparación con sólo el 40% de las pacientes que recibieron Taxotere®. Los niveles bajos de células sanguíneas fue más común con el régimen de Taxotere®; sin embargo, los médicos reportaron que estas pacientes se manejaron de forma adecuada. Al año después del tratamiento, la supervivencia sin cáncer era igual entre los dos grupos de pacientes. Estos resultados parecen sugerir que el Taxotere® puede sustituirse por el paclitaxel para reducir los efectos secundarios sin comprometer la supervivencia; sin embargo, los médicos que realizaron este experimento clínico se encuentran a la espera de más resultados a largo plazo.

A pesar del surgimiento de muchos medicamentos de la quimioterapia nuevos en los pasados años, no hay una evidencia significativa de que alguno de los tratamientos haya incrementado el número de las mujeres curadas de cáncer ovárico. Algunas mujeres elegirán recibir el “tratamiento estándar” con paclitaxel y Paraplatin®. Para otras, la participación en los estudios clínicos que evalúan novedosos enfoques de tratamiento puede ser más atractivo y puede ofrecer la mayor esperanza para mejorar el tratamiento del cáncer ovárico.

Enfoques novedosos de tratamiento para las pacientes con cáncer ovárico

A continuación se presentan estrategias novedosas de tratamiento para el cáncer ovárico. En la actualidad, éstas se evalúan solas o combinadas en estudios clínicos. Debido a los resultados deficientes para el tratamiento del cáncer ovárico, el mayor beneficio para las pacientes que deseen un tratamiento agresivo o potencialmente curativo puede ser participar en estudios clínicos que combinen más de una de las siguientes estrategias de tratamiento.

Nuevos regímenes de quimioterapia: La quimioterapia adyuvante con platino y taxano es, en la actualidad, el tratamiento estándar para el cáncer ovárico en la etapa II. Muchos medicamentos nuevos de quimioterapia incluyendo el Doxil® y el Hycamtin® muestran una actividad anticancerígena promisoria cuando se utilizan en el tratamiento de los cánceres ováricos más avanzados. El surgimiento de los nuevos regímenes de tratamiento de la quimioterapia con múltiples medicamentos, que incorpora terapias anticancerígenas nuevas o adicionales para usarse como tratamiento adyuvante, constituye un área activa de la investigación clínica.

El Doxil® provee un efecto anticancerígeno diferente al paclitaxel y a los compuestos de platino. Además, dos modificaciones de diseño de este medicamento aumenta la potencia de sus efectos anticancerígenos. El Doxil® tiene un mecanismo de liberación lento, lo que significa que dosis pequeñas de medicamento activo se liberan de forma constante en el organismo. Además, se diseñó para permanecer de forma activa (contra descomponerse en el organismo) por un período más largo de tiempo, lo que permite incrementar las concentraciones del medicamento en las células de cáncer.

En un experimento clínico que comparó de forma directa el Doxil® y el Hycamtin® en el cáncer ovárico reincidente demostró que el Doxil® presentó una actividad anticancerígena significativa con menos efectos secundarios que el Hycamtin®. Se encuentran en curso experimentos clínicos que incorporan el Dox
il® y otros agentes anticancerígenos dentro de los regímenes de tratamiento adyuvante.

Dosis altas de quimioterapia: Debido a que las dosis de quimioterapia convencional parecen curar a algunas mujeres con el cáncer ovárico y debido a que a mayor quimioterapia más células del cáncer eliminadas, la administración de las dosis muy altas de quimioterapia pueden hacer posible la destrucción de suficiente cáncer para mejorar las posibilidades de curación de las pacientes.

Se han hecho muchos estudios clínicos que evalúan modestos incrementos en las dosis de quimioterapia con Platinol® y/ o ciclofosfamida. Los resultados de estos experimentos han sido inconsistentes, con sólo 3 de 9 experimentos que demostraron una mejoría en los resultados de las pacientes con dosis altas de terapia. Debido a que la dosis de la quimioterapia sólo se ha incrementado de 2 a 3 veces sobre la dosis estándar, algunos médicos creen que puede ser necesario incrementar más la dosis con el fin de lograr una mejoría más consistente en la supervivencia. Ellos abogan por el empleo de la terapia de “dosis densas” y/ o dosis altas de quimioterapia y trasplante de células madre.

Tratamiento con dosis densas: La administración rápida de muchos compuestos diferentes de la quimioterapia individual a la máxima dosis tolerada permite que se administren dosis altas de la quimioterapia y puedan prevenir la manifestación a la resistencia a la quimioterapia por parte de las células cancerosas.

Debido a que el tratamiento con dosis densas puede causar efectos secundarios severos, la administración con intervalos de tiempo de los agentes de quimioterapia puede disminuir el riesgo de los efectos secundarios causados por la combinación de la quimioterapia, mientras se mantienen los efectos anticancerígenos óptimos. En un experimento clínico reciente se evaluó un régimen de tratamiento que involucró a tres agentes de quimioterapia que se administraron con intervalos de tiempo en las pacientes con el cáncer ovárico avanzado. El régimen consistió de 4 sesiones de Platinol® e Hycamtin® seguido de 4 sesiones de Platinol® y paclitaxel. (Las pacientes se sometieron a cirugía antes de la quimioterapia o entre ambas sesiones). Cerca del 80% de las mujeres de este experimento logró una desaparición total o parcial del cáncer después del tratamiento. En general, este tratamiento fue bien tolerado; sin embargo, hubo una muerte relacionada con el tratamiento.

Dosis altas de quimioterapia y autotrasplante de células madre: La quimioterapia fija un objetivo y elimina a las células de división rápida, como las cancerosas. Las dosis altas de quimioterapia (HDC, por sus siglas en inglés) eliminan más células cancerosas que las dosis bajas de la quimioterapia convencional. No obstante, la HDC también elimina más células normales, sobre todo a las células madre que producen células sanguíneas en la médula ósea. Éstas son células inmaduras producidas en la médula ósea, que es un material esponjoso dentro del hueso. Las células madre se convierten a la larga en glóbulos rojos que proveen oxígeno a los tejidos, en glóbulos blancos que luchan contra la infección y en plaquetas que ayudan en la coagulación de la sangre.

La HDC destruye tanto a las células cancerosas como a las células madre de la médula ósea. Cuando ésta se destruye, las células madre almacenadas se agotan, lo que conlleva a los niveles bajos de células sanguíneas circulantes. Cuando estas células alcanzan niveles críticos bajos surgen complicaciones como anemia, infecciones y sangrado. Como estas complicaciones pueden ocasionar la muerte, es imperativo restablecer los niveles de las células madre tan rápido como sea posible. El trasplante de células madre es un intento por restablecer la producción de las células madre sanguíneas después de que la HDC las ha reducido a niveles peligrosamente bajos. En el autotrasplante de células madre éstas se recolectan de la misma paciente antes del tratamiento con la quimioterapia, se congelan y se vuelven a inyectar en la paciente después del tratamiento para “rescatar” la médula ósea.

Investigadores del Autologous Blood and Marrow Transplant Registry evaluaron a más de 400 mujeres con cáncer ovárico avanzado que recibieron HDC y autotrasplante de células madre como parte de su tratamiento. Dos años después del tratamiento, la tasa de supervivencia en general para las pacientes en este estudio fue de 35%. Existió un subgrupo de estas pacientes que presentó una tasa de supervivencia de 55% después de dos años. Estas mujeres eran más jóvenes y gozaban de buena salud, tenían cierto tipo de células microscópicas del cáncer (sin células claras) y se trataron con HDC y con trasplante de células madre durante su primera remisión. Los resultados de este estudio mostraron que las pacientes con el cáncer ovárico avanzado que se someten al HDC y al autotrasplante de células madre pueden experimentar mejorías en los tiempos de supervivencia, sobre todo cuando esta estrategia de tratamiento se utiliza temprano durante el curso del tratamiento.

Quimioterapia neoadyuvante (antes de la cirugía): Neoadyuvante se refiere a la administración de quimioterapia anticancerígena antes de la cirugía. Cuando se realiza la cirugía después del tratamiento con quimioterapia, ésta se conoce como cirugía reductora escalonada. Algunos médicos opinan que la quimioterapia neoadyuvante puede reducir el tamaño del cáncer, por lo tanto, facilita la extirpación quirúrgica y los resultados de la quimioterapia subsiguiente son más efectivos.

Investigadores de Alemania realizaron en tiempo reciente un experimento clínico para evaluar la quimioterapia neoadyuvante en 63 pacientes con cáncer ovárico en la etapa III y ascitis. Las pacientes se dividieron en dos grupos: un grupo (grupo de control) recibió la terapia estándar que consistía de cirugía reductora seguida por quimioterapia, mientras el otro grupo (grupo de tratamiento) recibió tres ciclos de quimioterapia neoadyuvante seguida por la cirugía reductora estándar y quimioterapia.

La tasa de extirpación completa del cáncer fue de 32% en el grupo de pacientes que recibió la quimioterapia neoadyuvante, en comparación con sólo el 13% en el grupo de pacientes que recibió cirugía reductora estándar y quimioterapia. Esto se traduce en mejorías en la supervivencia de las pacientes que recibieron terapia neoadyuvante que sobrevivieron en promedio 42 meses, en comparación con sólo 23 meses para las pacientes que recibieron cirugía reductora estándar y quimioterapia. No se presentó diferencia entre los dos grupos en el tiempo empleado en la cirugía, en los requerimientos de transfusión sanguínea, en los efectos secundarios o en la mortalidad durante la cirugía. Los resultados de este experimento clínico sugieren que la quimioterapia neoadyuvante puede mejorar de manera significativa la supervivencia en las pacientes con el cáncer ovárico en la etapa III. En la actualidad, se están llevando a cabo más investigaciones para confirmar estos resultados en experimentos clínicos mayores.

Terapia intraperitoneal: Otro enfoque de tratamiento que se encuentra hoy en día en evaluación es el uso de la terapia intraperitoneal para las pacientes con el cáncer ovárico avanzado. Este enfoque de tratamiento administra la terapia directo dentro de la cavidad abdominal, donde se encuentran el mayor número de células cancerosas. La terapia intraperitoneal involucra la administración de la terapia a través de un catéter largo que se ubica dentro del abdomen durante la cirugía para extirpar al cáncer. Este tratamiento parece ser más efectivo si la cirugía u otra terapia ya ha reducido el tamaño de cualquier cáncer remanente depositado a menos de 1 cm o cerca de media pulgada. En un intento por mejorar las tasas de supervivencia, la quimioterapia, los modificadores de respuesta biológica y otros agentes se prueban en experimentos clínicos que evalúan la terapia intrape
ritoneal.

En un experimento clínico realizado por U.S. Intergroup se comparó de forma directa el ciclofosfamida- Platinol® intravenoso con el ciclofosfamida intravenoso y Platinol® intraperitoneal en las pacientes con el cáncer ovárico en la etapa III con reducción óptima. Las pacientes tratadas con Platinol® intraperitoneal tuvieron mayores posibilidades de sobrevivir sin evidencia de reincidencia del cáncer un promedio de 8 meses más que las pacientes tratadas con Platinol® intravenoso estándar. En un segundo experimento clínico se comparó de forma directa el paclitaxel-Platinol® intravenoso con la combinación de paclitaxel-Paraplatin® intravenoso seguido por Platinol® intraperitoneal en las pacientes con la enfermedad en la etapa III con reducción óptima. Los resultados preliminares sugieren que la adición del Platinol® intraperitoneal mejoró la posibilidad de vivir sin cáncer por muchos meses. Las pacientes que recibieron quimioterapia intraperitoneal tuvieron mayores efectos secundarios, incluidos el conteo sanguíneo bajo e infecciones.

Modificadores de respuesta biológica: Los modificadores de respuesta biológica son sustancias que se presentan de forma natural o sintetizadas que dirigen, facilitan o mejoran, las defensas inmunológicas normales del organismo y se encuentran en evaluación como terapia intraperitoneal. Los modificadores de respuesta biológica incluyen los interferones, las interleucinas, las vacunas y los anticuerpos monoclonales.

Interferón gamma: En el 1996, médicos en Francia observaron que las pacientes con el cáncer ovárico que había progresado después de la quimioterapia, respondieron al interferón gamma intraperitoneal. En ese experimento clínico, el 32% de las pacientes experimentó una respuesta anticancerígena y el 23% de éstas fue completa. Todas las respuestas se documentaron mediante una segunda observación de operación quirúrgica.

Médicos en Austria reportaron hace poco el resultado de otro experimento clínico que evaluó la administración intraperitoneal de interferón gamma. En este estudio, 148 pacientes con cáncer ovárico en las etapas IC a IIIC se trataron con Platinol® y ciclofosfamida y entonces se asignaron de forma aleatoria para recibir interferón gamma durante 6 días de cada ciclo de quimioterapia mensual o no recibir ningún tratamiento adicional. Se observaron respuestas anticancerígenas completas en el 68% de las pacientes que recibió interferón gamma y más de la mitad de las pacientes que recibió interferón gamma sobrevivió sin progresión del cáncer tres años después del tratamiento, en comparación con sólo el 38% de las pacientes que no recibió interferón gamma. Este estudio muestra que el interferón gamma mejora la eficiencia de la quimioterapia primaria para las pacientes con el cáncer ovárico avanzado. Sin duda, el interferón gamma se evaluará en combinación con nuevos regímenes de medicamentos que incluyen el paclitaxel y el Paraplatin®.

Terapia con Proleukin®: El Proleukin® es un modificador biológico que se ha usado mucho para tratar otros cánceres. En tiempo reciente, estudios en la fase I en las mujeres con el cáncer ovárico cuya enfermedad progresó luego de la quimioterapia con base en Platinol® han establecido una dosis y una programación de Proleukin® que puede administrarse por vía intraperitoneal. En la fase I del estudio, 6 de 35 mujeres (17%) lograron una remisión completa y la tasa de respuesta general fue del 26% con sólo Proleukin® intraperitoneal. Se encuentran en curso muchos experimentos para confirmar esta observación y usar este enfoque como tratamiento de consolidación luego de lograr una remisión completa.

Ethyol®: Debido a que la quimioterapia produce efectos secundarios significativos, hay un gran interés en crear compuestos que protejan las células normales de los daños por la quimioterapia. Otra ventaja adicional de reducir los efectos secundarios de la quimioterapia es que se puede utilizar la cantidad máxima de quimioterapia para tratar el cáncer, ya que debido a los efectos secundarios, es necesaria, con frecuencia, una reducción de la dosis. El Ethyol® es un compuesto que protege a algunos órganos de los efectos secundarios de los medicamentos de la quimioterapia y fue aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos para el uso con Platinol®. Experimentos clínicos continúan con la evaluación del uso de Ethyol® en combinación con otros agentes de quimioterapia en las pacientes con el cáncer ovárico avanzado.

Terapia con radiación de consolidación: Los tratamientos comunes utilizados después de una cirugía reductora exitosa incluyen la terapia con radiación, que se administra a todo el abdomen desde una máquina externa o la administración de una suspensión radioactiva de forma directa dentro del abdomen. Por una variedad de razones, los medicamentos de la quimioterapia primaria después de la cirugía reductora han reemplazado a la terapia con radiación debido a que la quimioterapia parece ser más efectiva para el tratamiento de grandes depósitos de cáncer con efectos secundarios menos severos. Algunos centros investigan si la adición de la terapia con radiación después de la quimioterapia puede mejorar las tasas de curación en comparación con la quimioterapia sola. El uso de la terapia con radiación para las pacientes que parecen que han presentado una respuesta completa a la cirugía reductora y a la quimioterapia es un área de investigación activa.

Terapia genética: La terapia genética involucra la manipulación de los genes con el fin de corregir o anular las alteraciones anormales que causan cáncer. Esto se puede realizar mediante el reemplazo o la desactivación de un gen disfuncional o mediante el reemplazo o la adición de un gen funcional.

Muchos tipos diferentes de cáncer se manifiestan por causa de una mutación (alteración) de cierto gen llamado p53. Este gen, algunas veces llamado el gen de “célula suicida”, conserva la duplicación normal de las células bajo un control estricto. Si hay alguna anormalidad en una célula, el gen p53 detiene la duplicación de esta célula dañada, por lo tanto, inhibe la progresión del cáncer. Sin embargo, en las células que presentan una mutación dentro del gen p53, no hay una restricción sobre la duplicación anormal, que permite un crecimiento rápido incontrolado de las células, característica principal del cáncer.

Investigadores de la Universidad de Iowa reportaron que con el uso de la terapia genética en las pacientes seleccionadas con el cáncer ovárico reincidente pueden mejorar de manera significativa la supervivencia. En un experimento clínico reciente 36 pacientes con el cáncer ovárico avanzado recibieron tratamiento con terapia genética que involucró la manipulación del virus para lograr un gen funcional p53. Todas las pacientes recibieron múltiples sesiones de tratamiento estándar antes de este experimento clínico. Las pacientes en el experimento recibieron múltiples sesiones de terapia genética en combinación con la quimioterapia. Casi la mitad de las pacientes que recibió la terapia genética mostró un retroceso significativo del cáncer. Un cuarto de las pacientes sobrevivió casi 20 meses después del tratamiento. Esto parece ser una mejoría significativa en la supervivencia sobre las terapias estándar para las pacientes con el cáncer ovárico reincidente. Se realizarán experimentos clínicos futuros para comparar de manera directa esta estrategia de terapia genética frente a los tratamientos estándar actuales para el cáncer ovárico con el fin de definir resultados adicionales del tratamiento.

Inhibidores de los receptores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR): Los receptores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés) son proteínas pequeñas que se encuentran en la superficie de todas las células. El EGFR se une de manera exclusiva a las pequeñas proteínas circulantes en la sangre llamadas factores de crecimiento.
La acción de unión entre el EGFR y los factores de crecimiento estimulan el proceso biológico dentro de la célula para promover el crecimiento de ésta de una forma estrictamente controlada. Sin embargo, en muchas células cancerosas, el EGFR se encuentra en abundancia o el proceso biológico del EGFR que estimula el crecimiento de las células está en continua actividad permitiendo el crecimiento excesivo e incontrolado de las células cancerosas.

Los inhibidores del EGFR bloquean el camino del EGFR, por lo tanto, detiene el crecimiento celular excesivo mediante la inhibición del proceso del EGFR dentro de la célula. Se han creado muchos inhibidores del EGFR y se evalúan en la actualidad en experimentos clínicos. OSI-774 es un agente terapéutico nuevo que bloquea las vías del EGFR. Hoy en día se encuentran en curso experimentos clínicos para evaluar el OSI-774 en una variedad de cánceres. En tiempo reciente se realizó un experimento clínico en varias instituciones que evaluó el OSI-774 en 30 pacientes con el cáncer ovárico avanzado que ya no respondían a las terapias estándar. Todas las pacientes en este estudio tenían abundancia del EGFR. Ocho semanas después del tratamiento con OSI-774, 15 pacientes lograron estabilizar el cáncer y 3 pacientes lograron una reducción del 50% o mayor del cáncer. Estos resultados indican que el OSI-774 presenta una actividad anticancerígena cuando se usa como agente individual en algunas pacientes con el cáncer ovárico avanzado.

Enfoques combinados: La combinación de una o más estrategias nuevas puede ofrecer una mayor esperanza a las pacientes. Por ejemplo, una paciente podría recibir dosis de quimioterapia de inducción con dosis densas seguida por cirugía reductora escalonada, quimioterapia de dosis altas y autotrasplante de células madre que, en conjunto, pueden producir mayores posibilidades de lograr una remisión completa. Las pacientes en remisión podrían entonces recibir un tratamiento adicional con agentes anticancerígenos tales como quimioterapia de mantenimiento u otros agentes biológicos. Se evalúan en experimentos clínicos muchas combinaciones.

Cuando se decide sobre el tratamiento las pacientes deben hacer las siguientes preguntas

¿Existe alguna evidencia de que los tratamientos nuevos pueden ser mejores que los tratamientos convencionales? Debido a que más del 50% de las pacientes con la enfermedad en la etapa IV puede experimentar reincidencia del cáncer, puede que no sea muy útil comparar las tasas de respuesta a la quimioterapia, el promedio de duración de la supervivencia y el tiempo de recaída.

En cambio, cuando se evalúan estrategias de tratamiento, las pacientes podrán querer comparar el porcentaje de las pacientes que sobrevive con o sin recaída 3 a 5 años después del tratamiento para determinar si éste es en verdad más efectivo.

¿Qué se sabe acerca de los riesgos o efectos secundarios de los nuevos tratamientos? Es importante entender que las pacientes experimentan más efectos secundarios con cada tratamiento que reciben. Debido a que pocas pacientes con el cáncer metastásico se curan con el tratamiento inicial estándar, prolongar la decisión de recibir un tratamiento nuevo puede tener como resultado mayores efectos secundarios y una menor posibilidad de beneficio.


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