Exploración y prevención del cáncer ovárico

Exploración y prevención del cáncer ovárico

Información general

Cada día hay más interés sobre la información de la prevención del cáncer y la ciencia de la exploración, en las personas con un riesgo alto de manifestar cáncer. Tanto los médicos como el público en general, parecen reconocer que el mejor “tratamiento” para el cáncer es prevenir de que ocurra, o detectarlo temprano, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

El cáncer ovárico tiene la mayor tasa de mortalidad de todos los cánceres ginecológicos. Se ubica como la quinta causa de muerte por cáncer entre la mujeres de los Estados Unidos, con una proyección de 23.000 nuevos casos y 14.000 muertes en el año 2001. Las causas del cáncer ovárico son poco conocidas. Sin embargo, los investigadores evaluaron los factores de riesgo asociados al cáncer ovárico. Se han identificado unos pocos factores de riesgo y se sospecha de otros.

La posibilidad de que una persona manifieste cáncer depende tanto de factores genéticos como no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario incambiable, mientras que el no genético es una variable en el medio ambiente de la persona, el cual con frecuencia puede cambiarse. Entre los factores no genéticos pueden incluirse la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en su entorno. Estos factores se denominan, con frecuencia, factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan un papel facilitador en el proceso de cambio que sufren las células saludables a cancerosas (ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases del cáncer no se conocen correlaciones ambientales pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores hereditarios o genéticos

Los investigadores determinaron que del 5 al 10% de todas las mujeres con cáncer ovárico tiene una predisposición genética a la enfermedad. Esto significa que las mujeres con un historial familiar, (madre o hermana) con cáncer ovárico, se encuentran en un riesgo alto de exhibir la enfermedad.

La mayoría de los cánceres ováricos hereditarios se presentan en las mujeres con una anormalidad genética específica. Ésta se conoce como genes BRCA 1 o BRCA 2 que se localizan en los cromosomas 17 y 13, respectivamente. Las mujeres con el gen BRCA 1 presentan un 85% de riesgo de manifestar cáncer del seno, un 60% de riesgo de exhibir ovárico a los 70 años de edad y un incremento en el riesgo del cáncer de colon. Las mujeres con el gen BRCA 2 también se encuentran en un riesgo alto aunque éste es menor que aquellas mujeres con un gen BRCA 1.

Factores ambientales o no genéticos

Investigaciones clínicas sugirieron que el incremento de la edad, el uso de la terapia hormonal de reemplazo después de la menopausia, el uso de medicamentos para la fertilidad, la exposición al talco cosmético y una dieta rica en grasas pueden incrementar el riesgo de manifestar cáncer ovárico.

En un estudio clínico, investigadores examinaron factores de riesgo como historial familiar del cáncer ovárico, una menopausia a edad avanzada, no usar anticonceptivos orales, no conseguir un embarazo, baja ingestión de vegetales y alta ingestión de grasas y concluyeron que estos factores de riesgo eran responsables del 51% de los casos del cáncer ovárico. Estos hallazgos y estudios futuros ayudarán a entender las causas del cáncer ovárico y a enfocar estrategias de manera más efectiva para prevenir esta enfermedad.

Prevención

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy grande. Dos terceras partes de la muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, las dietas pobres, la obesidad y la falta de ejercicio. Todos estos factores pueden modificarse. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida.

Algunos estudios indican que las mujeres pueden reducir el riesgo de manifestar cáncer ovárico mediante el uso de anticonceptivos orales, dando a luz al menos un hijo, por la lactancia y sometiéndose a una histerectomía o ligadura de trompas. Además, las mujeres podrían evitar los medicamentos para fertilidad, el talco cosmético y las dietas ricas en grasa.

Extirpación de ovarios: En las mujeres que presentan un fuerte historial familiar de cáncer ovárico o la presencia de genes BRCA1 o BRCA2, la extirpación de los ovarios puede ser efectiva en la prevención del cáncer ovárico; sin embargo, este procedimiento no ha probado prevenir el cáncer en todos los casos. Los investigadores también carecen de suficiente documentación de que éste sea un enfoque óptimo para las mujeres jóvenes. Las mujeres con un gen BRCA1 o BRCA2 necesitan considerar las complicaciones potenciales y los efectos secundarios antes de acometer este procedimiento. Cuando se extirpen los ovarios, la mujer ya no produce estrógenos y puede necesitar reemplazo hormonal por mucho tiempo. Además, existen otros riesgos que se asocian a una menopausia temprana.

Anticonceptivos orales: El uso de anticonceptivos orales en las mujeres con genes BRCA1 o BRCA2 puede disminuir el riesgo del cáncer ovárico en el 40 al 50% y, en la actualidad, es el tratamiento recomendado con mayor frecuencia en las mujeres jóvenes con estas anormalidades genéticas.

Alimentación: La alimentación es un área muy propicia en que tanto las personas como la sociedad en general pueden intervenir de forma inmediata para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, acerca de los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos. Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa mucho el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de la grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal para evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

No obstante, es importante limitar el consumo de grasas, ya que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poliinsaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica, que un alto consumo de carnes rojas y de productos lácteos, puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y de vegetales también se asocia con la reducción del riesgo de padecer, al menos, diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrogenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol de moderado a alto también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Entre las razones para explicar esta relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor de padecer ciertos tipos de cáncer. Aunque se debe evitar la excesiva ingestión de alcohol y tabaco, éstos no son causas principales del cáncer ovárico.

Ejercicio: Los niveles altos de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física y trotaran 30 minutos por día (o gastaran la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon. La relación entre el ejercicio y el cáncer ovárico no está bien definida.

Exploración y detección temprana del cáncer ovárico

Para muchos tipos de cáncer, el progreso logrado en las áreas de exploración y tratamiento es prometedor para la detección temprana y lograr tasas altas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en las personas que no presentan síntomas de cáncer, pero que están bajo alto riesgo de padecerlo. Tener un alto riesgo de padecer un tipo de cáncer significa que se poseen ciertas características o exposiciones, denominadas factores de riesgo, que hacen a una persona más propensa a manifestar esa clase de cáncer que otras personas que no poseen estos factores. Los factores de riesgo son distintos para cada tipo de cáncer. Es importante conocer estos factores de riesgo porque: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse (como el hábito de fumar o los hábitos alimenticios), con lo que se disminuye el riesgo de manifestar el cáncer asociado; y 2) las personas que tienen un riesgo alto de manifestar cáncer pueden someterse a medidas de exploración recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con el incremento de riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento más efectivas. El valor de predicción de la exploración puede ser mayor para las mujeres que se encuentran en un riesgo alto de manifestar cáncer ovárico, pero todavía se desconoce si la exploración permite la detección temprana y mejora la supervivencia.

Examen anual pélvico: En la actualidad, la forma más común utilizada para detectar el cáncer ovárico es someterse a un examen ginecológico completo por lo menos una vez al año. Debido a que los cánceres ováricos se inician profundo en la pelvis, éstos, con frecuencia, no causan ningún síntoma hasta que se encuentran en una etapa avanzada. Con el fin de mejorar los resultados para las mujeres con cáncer ovárico, la enfermedad se debe diagnosticar temprano, antes de que se disemine.

Estrategias para mejorar la exploración y la detección temprana

Desafortunadamente, debido a la falta de síntomas definitivos, la mayoría de las mujeres con cáncer ovárico no son diagnosticadas hasta que el cáncer llegó a una etapa avanzada, cuando se considera incurable. Por esta razón, al cáncer ovárico se le conoce como el “asesino silencioso”. Sin embargo, algunos estudios recientes indicaron que la mayoría de las mujeres con el cáncer ovárico realmente experimenta síntomas antes del diagnóstico. Estos síntomas pueden ser discretos y variar de una persona a otra, puede ser que muchas mujeres o sus médicos no asocien los síntomas con el cáncer ovárico. Estos síntomas incluyen anormalidades abdominales como incremento en el tamaño del abdomen, dilatación abdominal y dolor. Otros síntomas que se experimentan con frecuencia son indigestión, sangrado vaginal anormal, constipación, dolor pélvico, frecuencia urinaria o incontinencia, dolor en la relación sexual, náusea, fatiga, dolor en la espalda y diarrea. Se han probado muchos métodos nuevos de exploración, pero ninguno ha sido exitoso de forma uniforme. Éstos incluyen el ultrasonido transvaginal, la medición del CA-125 en suero y la prueba genética para BRCA1 Y BRCA2. Aunque estas opciones aún no son un procedimiento estándar, en el futuro podrían desempeñar una función en la detección temprana del cáncer ovárico en las pacientes seleccionadas.

Ultrasonido transvaginal: Dos estudios clínicos recientes demostraron que el ultrasonido transvaginal puede ser una técnica de exploración efectiva para la detección del cáncer ovárico. Durante este procedimiento, se inserta un receptor en la vagina. Éste transmite ondas de sonido para crear una imagen de las estructuras internas. Debido a que los tumores cancerosos son de una densidad diferente a los tejidos normales, las ondas de sonido crean un patrón diferente cuando ellas rebotan en el cáncer. El ultrasonido transvaginal se ha usado en muchas mujeres para detectar el cáncer ovárico en las etapas I y II, incrementando de manera dramática la posibilidad de una curación. Estas etapas tempranas del cáncer puede que no se detecten mediante un examen pélvico normal. Las mujeres mayores de 50 años y aquellas mujeres con un riesgo alto de manifestar cáncer ovárico podrán querer hablar con sus médicos sobre si incluir esta prueba en su examen anual.

CA-125: Los niveles elevados de la proteína CA-125 en la sangre se asocian con el cáncer ovárico. Sin embargo, los niveles elevados de la CA-125 no necesariamente sugieren cáncer ovárico, ya que estos niveles se pueden elevar en otros cánceres, en condiciones benignas y durante el primer trimestre del embarazo. El nivel normal de la CA-125 es menor de 35 unidades por mililitro de sangre. En general, entre más alta sea el nivel de CA-125, mayor será el riesgo de presentar cáncer ovárico, sobre todo en las mujeres que pasan la menopausia.

Prueba de predicción genética: La identificación de los genes de susceptibilidad al cáncer permite la prueba de predicción genética. Los genes de susceptibilidad al cáncer del seno BRCA1 y BRCA2 también se asocian con un incremento del riesgo del cáncer ovárico. Debido a que la mayoría de los cánceres ováricos no son el resultado de mutaciones hereditarias conocidas, no todas las mujeres podrán beneficiarse de una prueba genética. Sin embargo, una mujer que parece estar en alto riesgo puede beneficiarse de someterse a una prueba para determinar si ella lleva los genes BRCA1 y BRCA2. La prueba genética precisa puede revelar una mutación genética, pero no puede garantizar si el cáncer se manifestará o no. En este punto, las pruebas genéticas se utilizan para identificar a las personas que están en un riesgo alto de manifestar cáncer, de forma que ellas puedan aplicar las opciones de medidas preventivas para incrementar la supervivencia. Para obtener mayor información acerca de la exploración genética, diríjase a Prueba genética.


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