Cáncer pancreático en la etapa III

Cáncer pancreático en la etapa III

Información general

El cáncer pancreático se considera como cáncer en la etapa III si el reporte final de patología muestra que el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos locales o a grandes vasos. El paciente puede ser diagnosticado con cáncer en la etapa III después de la extirpación quirúrgica del páncreas y los ganglios linfáticos circundantes, o después de la cirugía de muestreo de los ganglios linfáticos. El cáncer pancreático diagnosticado en esta etapa es, por lo general, muy difícil de curar. Para mejorar los resultados de los pacientes, a menudo se recomienda que después de la cirugía se utilice una combinación de medicamentos anticancerígenos, terapia con radiación o la participación en un experimento clínico. Si el cáncer no se puede extirpar mediante cirugía, se puede administrar a cambio una combinación de medicamentos anticancerígenos y/ o terapia con radiación.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento para el cáncer pancreático en la etapa III. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera de cómo estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Los pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su tipo de cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Cuando es posible una extirpación quirúrgica completa del cáncer, lo mejor es manejar el cáncer pancreático en la etapa III con cirugía. El procedimiento quirúrgico más común es una pancreaticoduodenectomía o procedimiento Whipple, el cual involucra la extirpación de una parte del páncreas, del duodeno, del estómago y de la vesícula biliar completa. La exactitud del procedimiento quirúrgico puede diferir según la localización y la extensión del cáncer dentro del páncreas. Para obtener mayor información, diríjase a  Cirugía y cáncer pancreático.

A pesar de someterse a la extirpación quirúrgica de todo el cáncer visible, la mayoría de los pacientes con cáncer pancreático en la etapa III manifestará una reincidencia del cáncer después de la cirugía. Hasta un 20% de los pacientes sobrevive sin evidencia del cáncer 5 años después de la cirugía y, con probabilidad, estará curado. Es importante resaltar que la mayoría de los pacientes con la enfermedad en la etapa III ya presentaba pequeñas cantidades del cáncer que no fueron extirpadas con la cirugía y se diseminaron fuera del páncreas. Estas células cancerosas se conocen como micrometástasis y no se detectan con ninguna de las pruebas disponibles en la actualidad. En otros pacientes, el procedimiento quirúrgico puede resultar en una contaminación de la región de la operación con células microscópicas del cáncer. La presencia de las micrometástasis causa la recaída después del tratamiento con sólo cirugía. Es necesario un tratamiento efectivo para limpiar las micrometástasis del organismo con el fin de mejorar las tasas de curación logradas con la extirpación quirúrgica del cáncer.

Terapia adyuvante

La administración de un tratamiento para el cáncer después de un tratamiento local con cirugía se conoce como terapia “adyuvante” y puede incluir quimioterapia, terapia con radiación y/ o terapia biológica. La terapia con radiación es un tratamiento local que involucra el uso de rayos X de gran potencia dirigidos a las partes del organismo para eliminar las células cancerosas. La quimioterapia es un tratamiento sistémico que se puede administrar para atacar las células cancerosas que se han diseminado más allá del área del tratamiento con radiación, o se puede usar para incrementar la efectividad del tratamiento con radiación en sí mismo. La quimioterapia adyuvante con terapia de radiación se ha utilizado como tratamiento para los pacientes con cáncer pancreático en la etapa I con el fin de reducir la reincidencia del cáncer. Algunos medicamentos anticancerígenos se administran en conjunto con la terapia con radiación debido a que la eliminación de las células cancerosas puede ser más efectiva con una combinación de tratamientos que sólo con la terapia con radiación. En un período de 5 a 6 semanas, la terapia con radiación se enfoca al área de la cirugía y a los ganglios linfáticos circundantes, donde es más posible la reincidencia del cáncer.

En un experimento clínico realizado por el Gastrointestinal Tumor Study Group (GITSG), se demostró una mejoría en la supervivencia con la adición de la quimioterapia con 5-fluourouracil y de la terapia con radiación después de la cirugía, en comparación con la cirugía sola. En este experimento, los pacientes recibieron 4.000 rads de terapia con radiación de haz externo directo al área de la operación. La quimioterapia se inició durante la terapia con radiación y se continuó por 2 años asumiendo que el cáncer no había retornado. Después del tratamiento, el 45% de los pacientes tratados con quimioradiación adyuvante sobrevivió por 2 años en comparación con el 18% de los pacientes tratados con sólo cirugía.

Terapia neoadyuvante

El empleo de la terapia con radiación y la quimioterapia para disminuir el cáncer antes de la cirugía se conoce como “terapia neoadyuvante”. Los pacientes con cánceres que están al “límite” de la resección pueden beneficiarse de una reducción parcial del cáncer, la cual puede permitir una mayor posibilidad de extirpar el cáncer en su totalidad. La terapia neoadyuvante se ha evaluado en experimentos clínicos en un intento por incrementar la probabilidad de una extirpación completa del cáncer con cirugía. Aunque aún no es claro si la terapia neoadyuvante mejora las tasas de supervivencia, existen muchas ventajas potenciales de la administración de la terapia neoadyuvante antes de intentar la extirpación quirúrgica del cáncer.

Los efectos secundarios después de la cirugía de extirpación del cáncer pancreático son importantes y pueden retardar la administración de una terapia postoperatoria (adyuvante). No es posible administrarle quimioterapia o tratamiento con radiación después de la cirugía a alrededor de un 25 a un 33% de los pacientes. Además, después de la cirugía, algunos pacientes experiment
an un crecimiento rápido del cáncer pancreático (reincidencia). Mediante la administración de una terapia neoadyuvante, es posible que todos los pacientes reciban terapia para sus cánceres, mientras que aquellos pacientes que no cuentan con posibilidades de beneficiarse del tratamiento debido al rápido crecimiento del cáncer, se evitan las complicaciones de la cirugía. Los pacientes que experimentan una regresión del cáncer después de la terapia neoadyuvante tienen mayores posibilidades de que se extirpe con cirugía la totalidad del cáncer remanente. En la actualidad, se encuentran en curso muchos esfuerzos para determinar la mejor combinación de quimioterapia y de radiación, para reducir el cáncer al máximo antes de la cirugía.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en el tratamiento del cáncer pancreático es el resultado de mejorar la administración de tratamientos con quimioradiación en los pacientes con cáncer en las etapas más avanzadas y de la participación en experimentos clínicos. En el futuro, el progreso en el tratamiento del cáncer pancreático se conseguirá de la continua participación en experimentos clínicos apropiados. Existen muchas áreas de exploración activa encaminadas a mejorar el tratamiento del cáncer pancreático en la etapa III.

Nuevos regímenes de tratamiento adyuvante: Se encuentran en curso experimentos clínicos para determinar la mejor estrategia de tratamiento adyuvante y para determinar si es necesario añadir la terapia con radiación a la quimioterapia después de la cirugía.

Gemzar®: El Gemzar® es el primer medicamento nuevo para la quimioterapia aprobado después de muchos años para el tratamiento del cáncer pancreático avanzado. El Gemzar® se comparó en forma directa con la quimioterapia con 5-FU y se encontró una mejoría en la supervivencia. El Gemzar® también parece eliminar las células cancerosas cuando se combina con la terapia con radiación. En un experimento clínico en curso, se está evaluando el Gemzar® con o sin terapia con radiación en el ámbito de la terapia adyuvante y neoadyuvante.

Quimioterapia adyuvante: Muchos medicamentos nuevos para la quimioterapia demuestran una capacidad que promete eliminar las células cancerosas en el tratamiento del cáncer pancreático avanzado o reincidente. Estos medicamentos anticancerígenos, incluidos el Gemzar®, el Taxotere® y las combinaciones de otros agentes anticancerígenos, se encuentran en evaluación, con o sin la terapia con radiación, en un intento por reducir el cáncer antes de la cirugía.

Nuevos enfoques de la terapia con radiación: La terapia con radiación se dirige al páncreas y a las áreas de los ganglios linfáticos circundantes, los cuales se encuentran con mayor posibilidad de contaminación con las células cancerosas. La terapia con radiación convencional se administra por un período de 5 a 7 semanas. El Grupo Oncológico de Radioterapia ( Radiation Therapy Oncology Group, RTOG) participa de forma activa para mejorar las técnicas de radioterapia en los pacientes con cáncer pancreático. El RTOG ha evaluado en experimentos clínicos dosis altas de radiación administrada dos veces al día, como también dosis bajas de irradiación al hígado. Se esperan los resultados de estudios adicionales para determinar si existe una mejoría definitiva con estos nuevos enfoques. Los avances tecnológicos en la planificación de la terapia con radiación, permiten una mayor precisión para que la radiación llegue al cáncer. La terapia con radiación de conformación tridimensional puede reducir potencialmente la toxicidad a los órganos normales de alrededor y puede permitir el incremento de las dosis. A pesar de estos avances, la mayoría de los pacientes con cáncer pancreático inoperable experimentará reincidencia en el sitio del cáncer, y otros manifestarán áreas de células cancerosas en otras partes del organismo.

La terapia con radiación intraoperatoria (IORT, por sus siglas en inglés), es una dosis única de terapia con radiación que se administra de forma directa al área de la cirugía durante la operación. La IORT se realiza con un equipo especial en la sala de cirugía. Durante la IORT, el médico radiólogo puede observar el área tratada y desplazar las estructuras sensibles normales, como el intestino delgado, lejos del haz de radiación. Los resultados de algunos estudios que evaluaron la IORT indican que el cáncer puede reincidir con menos frecuencia en el área de la cirugía.

La terapia con radiación de conformación tridimensional puede precisar el objetivo de la radiación en las áreas donde las células cancerosas pueden localizarse y, por lo tanto, minimiza los efectos secundarios de la radiación a las estructuras normales, como el hígado, el estómago y los riñones. Debido a que muchos pacientes exhiben áreas de células cancerosas en el hígado, la terapia con radiación de dosis baja dirigida a todo el hígado se ha utilizado en un intento por destruir las células cancerosas.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos no sólo causan molestias a los pacientes, sino que pueden evitar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.


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