Exploración y prevención del cáncer pancreático

Exploración y prevención del cáncer pancreático

Información general

Existe un creciente interés sobre la información de la prevención del cáncer y de la ciencia de la exploración en las personas con un riesgo alto de manifestar cáncer. Tanto los médicos como las personas en general reconocen que el mejor “tratamiento” para el cáncer es, en primer lugar, la prevención de que ocurra o su detección temprana, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

Durante las últimas décadas, la incidencia del cáncer pancreático ha incrementado y ahora la enfermedad es la quinta causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos. El cáncer pancreático es el responsable de casi el 2% de todos los nuevos cánceres diagnosticados en los Estados Unidos cada año y del 5% de todas las muertes por cáncer. El cáncer pancreático se suele conocer como la muerte silenciosa ya que, por lo general, no causa ningún síntoma reconocible hasta que está avanzado y diseminado fuera del páncreas. Como resultado, la mayoría de los cánceres pancreáticos no se diagnostica sino hasta que alcanza una etapa avanzada y se considera incurable.

La posibilidad de que una persona manifieste cáncer depende de factores genéticos y no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario incambiable, mientras que uno no genético es una variable en el medio ambiente de la persona, la cual, con frecuencia, puede cambiarse. Entre los factores no genéticos, los cuales a menudo se denominan factores ambientales, están la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en su entorno. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que otras clases de cáncer no se deben a correlaciones ambientales conocidas, pero sí a la predisposición genética. Esto último significa que una persona tiene un riesgo mayor de padecer cierto cáncer si un miembro de la familia ha manifestado esa clase de cáncer.

Factores hereditarios o genéticos

La asociación hereditaria es responsable sólo de una pequeña fracción del número total de casos de cáncer pancreático. Sólo del 7 al 8% de los pacientes con cáncer pancreático tiene uno o más miembros de la familia con este cáncer. Algunos otros síndromes hereditarios se asocian al incremento de la incidencia del cáncer pancreático, incluida la poliposis adenomatosa familiar, el melanoma atípico familiar de mola múltiple y la pancreatitis hereditaria. El cuarenta por ciento de los pacientes con pancreatitis hereditaria manifiesta cáncer pancreático a la edad de 70 años. El riesgo de exhibir cáncer pancreático es de cerca del 75% si el patrón se hereda del padre. Los investigadores han identificado dos mutaciones de genes en familias con pancreatitis hereditaria. Este descubrimiento permitió la exploración en las familias con una historia familiar de pancreatitis.

Factores ambientales o no genéticos

Aunque las causas del cáncer pancreático aún son ambiguas, los investigadores han identificado algunos factores de riesgo que se asocian con el cáncer pancreático; sin embargo, estos factores ambientales no son responsables de la mayoría de los casos.

Hábito de fumar: El hábito de fumar es el factor de riesgo más consistente asociado con el cáncer pancreático. Los fumadores son de dos a tres veces más propensos a manifestar cáncer pancreático que los no fumadores. Se considera que casi un 30% de los cánceres pancreáticos es el resultado directo del hábito de fumar.

Edad: Los investigadores indican que el riesgo del cáncer pancreático se incrementa con la edad. El promedio de edad al diagnóstico es de 70 años. Las personas menores de 40 años rara vez presentan cáncer pancreático.

Dieta: El resultado de muchos estudios clínicos indican que las personas que consumen una dieta alta en grasas y baja en frutas, vegetales y folato pueden estar en alto riesgo de cáncer pancreático. Algunos investigadores han reportado una relación entre el consumo de carne y pescado y el riesgo del cáncer pancreático. Éste puede relacionarse con los efectos carcinogénicos y mutagénicos de las aminas aromáticas heterocíclicas presentes en la carne y los pescados cocinados.

Obesidad: Algunas investigaciones indican que las personas que sufren de obesidad tienen un alto riesgo de manifestar cáncer pancreático. Se emplearon datos de dos estudios de cohorte en los Estados Unidos para evaluar la relación entre la obesidad, la actividad física y el riesgo del cáncer de páncreas. En el estudio participaron 46.648 hombres de 40 a 75 años de edad y 117.041 mujeres de 30 a 55 años de edad, con un seguimiento de 10 a 20 años. Los resultados indicaron que las personas con un índice muy alto de masa corporal ( body mass index), IMC, presentan un riesgo mayor del cáncer pancreático comparado con las personas de bajo IMC. Además, la actividad moderada reduce el riesgo del cáncer pancreático, en especial entre las personas con un IMC alto.

Exposición ocupacional: Algunos estudios sugieren que la exposición al petróleo y a otros componentes químicos puede incrementar el riesgo del cáncer pancreático. Los trabajadores petroquímicos, los estilistas y los trabajadores del caucho parecen estar en un riesgo mayor de cáncer pancreático.

Pancreatitis: La pancreatitis crónica se conoce como una inflamación del páncreas a largo plazo. Los pacientes con pancreatitis crónica no hereditaria parecen tener una incidencia mayor de cáncer de páncreas; sin embargo, la mayoría de las personas con pancreatitis crónica nunca manifiesta cáncer pancrático.

Diabetes: Existe una incidencia mayor del cáncer de páncreas entre los pacientes con diabetes. Estas personas manifiestan cáncer pancreático con el doble de frecuencia que aquellos que no la padecen. El episodio de la diabetes puede ser precursor de la aparición de un cáncer de páncreas, en particular, si la diabetes se presenta a los 50 o más años de edad. La diabetes está presente de un 60 a un 80% de los pacientes con cáncer pancreático y la mayoría de los pacientes se diagnostica dentro de los 2 años del cáncer. Los pacientes con diabetes y cáncer a menudo no presentan un historial familiar de diabetes. Parece que un subgrupo de pacientes con un ataque de diabetes tardío, sin historia familiar de diabetes, puede encontrarse en un riesgo alto. Las anomalías del metabolismo de la glucosa entre las personas que no son diabéticas también se asocian a un incremento del cáncer pancreático.

Prevención del cáncer pancreático

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy amplia. Dos terceras partes de las muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, la dieta deficiente, la obesidad y la falta de ejercicio. Todos estos factores pueden modificarse. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida. Debido a que la manifestación del cáncer pancreático es poco conocida, es difícil hacer recomendaciones para prevenirlo. En la actualidad, el mejor enfoque es evitar los factores de riesgo para esta enfermedad y modificar la dieta y el estilo de vida.

Evite fumar: Dado que el hábito de fumar es responsable del 30% de los cánceres de páncreas, sería muy aconsejable evitar o dejar de fumar.

Dieta: La dieta es un área muy propicia para una intervención individual y colectiva inmediata en la disminución del riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Los numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, sobre los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa bastante el riesgo de padecer varios tip
os de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal de evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

Sin embargo, es importante limitar el consumo de grasas, puesto que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poli-insaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica que un consumo alto de carnes rojas y de productos lácteos puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y vegetales se asocia con la reducción del riesgo de manifestar al menos diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, tales como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrógenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existen notables evidencias de que el consumo de alcohol, de moderado a alto, también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. La razón de dicha relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor de padecer ciertos tipos de cáncer.

Aunque los investigadores han evaluado mucho la relación entre la dieta y todos los cánceres, también han investigado la relación entre la dieta y el cáncer pancreático. Estudios recientes indican que mediante la reducción de la ingestión de carne y pescado bien cocinados y el incremento de la ingestión de frutas y vegetales es posible prevenir en forma importante el cáncer pancreático. Además, el resultado de un estudio clínico reciente indica que un consumo alto de folato en la dieta reduce de manera significativa el riesgo del cáncer pancreático. Algunas fuentes ricas en folato para el consumo en la dieta son los vegetales de hojas verdes, los granos secos, las arvejas y algunas frutas y vegetales.

Ejercicio: Los niveles altos de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a los investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementa sus niveles de actividad física y trota 30 minutos por día (o gasta la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon.

Exploración y diagnóstico temprano del cáncer pancreático

Para muchos tipos de cáncer, el progreso en las áreas de exploración del cáncer y su tratamiento ha sido prometedor para la detección temprana y para las tasas altas de curación. El término “exploración” se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en quienes no presentan ningún síntoma de cáncer pero que están en alto riesgo para ese cáncer. Cuando las personas están en alto riesgo para un tipo de cáncer, significa que presentan ciertas características o exposiciones llamadas factores de riesgo que las hacen más propensas a manifestar ese tipo de cáncer, que aquellas personas que no las tienen. Los factores de riesgo son distintos para los diferentes tipos de cáncer. El conocimiento de estos factores de riesgo es importante por: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse (como el hábito de fumar o el consumo de alimentos en la dieta), para disminuir el riesgo de exhibir el cáncer asociado y; 2) las personas que tienen un riesgo alto de manifestar cáncer pueden someterse a medidas rutinarias de exploración recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con un incremento del riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de una prevención más efectiva, una detección temprana y estrategias de tratamiento.

El cáncer pancreático presenta una tasa de mortalidad alta debido a que la detección temprana de la enfermedad es difícil. Ésta, por lo general, no causa ningún síntoma reconocible hasta que está avanzada y diseminada fuera del páncreas. Dado que el páncreas se localiza muy dentro del organismo, es difícil detectar tumores durante el chequeo de rutina. Hoy en día no existe una prueba exploratoria para encontrar esta enfermedad en las personas que no presentan síntomas.

En la actualidad, la exploración con tomografía computarizada (TC) es la mejor forma de detectar cánceres pancreáticos pequeños. El ultrasonido endoscópico detecta los cánceres pancreáticos pequeños no detectados mediante la exploración TC. En algunas ocasiones, el marcador de cáncer CA19-9 se encuentra elevado en casos tempranos del cáncer pancreático.

No hay recomendaciones específicas para la exploración de las personas con un riesgo alto de cáncer pancreático. Sin embargo, se puede utilizar como estrategia la exploración TC en aquellos con síndromes familiares asociados al incremento del riesgo de cáncer pancreático. En los pacientes con alto riesgo, la endoscopia ultrasónica se realiza si la exploración TC es equívoca o negativa. La CA19-9 debe realizarse en todos los pacientes de alto riesgo.


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