Cáncer Testicular

Información general sobre el cáncer testicular

Información general

El cáncer testicular es relativamente raro, pero muy curable, y se presenta de manera predominante en hombres jóvenes y de mediana edad. El cáncer testicular también se denomina cáncer de célula germinativa o gonadal, lo cual los clasifica dentro del grupo de cánceres que emergen de los órganos reproductivos o gónadas (testículos en los hombres y ovarios en las mujeres). El cáncer testicular se encuentra entre los primeros tipos de cáncer que pueden curarse mediante radiación y/ o quimioterapia, y el tratamiento se ha perfeccionado en las dos últimas décadas. En la actualidad, más del 70% de todos los pacientes se cura, sin importar la extensión del cáncer. Por lo tanto, todos los tratamientos para el cáncer testicular se administran con la intención de curar. Sin embargo, es importante conocer la extensión del cáncer y el tipo específico de cáncer testicular con el fin de administrar la mejor terapia.

Los testículos se localizan dentro del escroto (un saco de piel holgado que se encuentra debajo del pene). Los testículos son equivalentes a los ovarios en la mujer y producen esperma y hormonas masculinas. El cáncer testicular se presenta en uno o ambos testículos. De igual forma, el cáncer denominado “cáncer de células germinativas no gonadales” también puede presentarse fuera del testículo. Debido a que estos cánceres presentan diferentes resultados al tratamiento, éstos se presentan en una sección separada.

El cáncer testicular es el más común de los cánceres en los hombres de 15 a 35 años de edad. Los hombres que presentan testículos no descendidos (testículos que nunca descendieron al escroto) tienen un mayor riesgo de manifestar cáncer testicular que aquellos cuyos testículos descendieron con normalidad al escroto. Esto es cierto aún si se ha realizado una cirugía a temprana edad para colocar el testículo en el lugar adecuado en el escroto.

Por lo general, la hinchazón en el escroto es el primer signo del cáncer testicular. El médico examina los testículos para palpar cualquier masa y, si la encuentra, realiza un examen con ultrasonido, el cual emplea ondas sonoras para formar una imagen del interior del testículo. Además, el médico puede realizar una exploración PET (tomografía con emisión de positrones) para determinar la presencia del cáncer. La exploración PET es similar a una exploración TC; sin embargo, la exploración PET puede detectar tejidos cancerosos vivos. Antes de una exploración PET, el paciente recibe una inyección con una sustancia que contiene un tipo de azúcar unido a un isótopo radioactivo. Las células del cáncer “toman” el azúcar con el isótopo unido el cual emite radiación de carga positiva y baja energía (positrones). Los positrones reaccionan con los electrones de las células cancerosas, creando una producción de rayos gama. Los rayos gama son detectados por la máquina PET, la cual transforma la información en una imagen. Si no se detectan los rayos gama en el área explorada, es improbable que la masa en cuestión contenga células cancerosas vivas.

Cuando se sospecha de un cáncer, se extirpa con cirugía la totalidad del testículo (orquidectomía) a través de una incisión en la ingle. Entonces se examina el tejido extirpado bajo el microscopio para determinar la presencia de células cancerosas. La extirpación de una pequeña muestra de tejido (biopsia) por lo general no se utiliza, ya que se piensa que puede causar diseminación del cáncer. Cuando el cáncer es pequeño y localizado en el testículo, es posible que la extirpación de este último sea todo el tratamiento que se necesite para curar el cáncer. El testículo extirpado con cirugía se examina bajo el microscopio para determinar el tipo de cáncer. En algunos pacientes, el cáncer lo constituye sólo un tipo de célula. Pero en muchos pacientes, la constitución microscópica del cáncer es una mezcla de tipos de células.

El cáncer testicular se divide en dos diferentes y amplios tipos, seminoma y no seminoma, basados en la apariencia microscópica de las células. Por lo general, el no seminoma es más difícil de curar que el seminoma. Los tipos de células no seminomas incluyen: carcinoma embrional, teratoma, carcinoma de saco vitelino, coriocarcinoma y varias combinaciones de estos tipos de células. El cáncer no seminoma teratoma presenta el menor riesgo de diseminación y el coriocarcinoma presenta el riesgo más alto de diseminación, mientras que los otros tipos de células son de riesgo intermedio.

La planificación del tratamiento depende de la clasificación del cáncer testicular, el cual puede ser seminoma o no seminoma. Los seminomas son más sensibles a la terapia con radiación y son más fáciles de curar que los no seminomas. Los pacientes con seminoma presentan en todas las etapas una tasa de curación superior al 90% y los pacientes con seminoma confinado al testículo presentan una tasa de curación de cerca del 100%. Si existe una mezcla de componentes de seminoma y no seminoma en el examen microscópico, el cáncer se diagnostica como sin seminoma debido a que el cáncer puede ser más agresivo por causa de la parte sin seminoma del cáncer.

La extensión de la enfermedad se determina después de la extirpación del testículo. Todos los pacientes necesitan rayos X y exploración de TC del abdomen y tórax para observar la diseminación de la enfermedad más allá del testículo. En algunos casos, el médico realiza un linfagiograma, que es un procedimiento que involucra la inyección de un material de contraste en el pie para esquematizar los ganglios linfáticos que drenan la parte inferior del organismo. Sin embargo, con el incremento en la sofisticación de la exploración TC, los linfagiogramas se están usando con menos frecuencia.

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras de forma circular y son un componente esencial del sistema inmunológico. Éstos se encuentran a través de todo el organismo y están interconectados con los canales linfáticos. El cáncer testicular tiende a diseminarse a través de los canales linfáticos que drenan dentro de los ganglios linfáticos en el área de la ingle, dentro de los canales cerca de la gran vena (la aorta) que llevan sangre del corazón y a los ganglios linfáticos entre el abdomen y la espalda llamados ganglios linfáticos retroperitoneales.

Disección de ganglios linfáticos retroperitoneales

La evaluación quirúrgica directa de los ganglios linfáticos retroperitoneales es un aspecto importante en la planificación del tratamiento en muchos adultos con cáncer testicular, sobre todo en los adultos con la enfermedad clínicamente localizada (etapa I y II). Esto se debe a que algunos pacientes parecen no tener evidencia de cáncer en los ganglios linfáticos retroperitoneales en la exploración TC y aparecerán con la etapa I del cáncer. En realidad, es posible que presenten ganglios linfáticos involucrados con cáncer que no se detectó en la exploración TC y tengan cáncer en la etapa II. Algunos pacientes que parecen tener cáncer en la exploración TC no tienen ganglios linfáticos involucrados y realmente presentan cáncer en la etapa I.

Algunos médicos creen que conocer los resultados del linfagiograma y la exploración TC es importante para planificar el tratamiento en algunos pacientes con seminoma. Sin embargo, en casos sin seminoma, la inexactitud de ambos es un problema que, con frecuencia, requiere de clasificación quirúrgica por etapas.

La disección de ganglios linfáticos para diagnóstico y prevención de recaídas es una operación relativamente mayor que requiere pericia en la toma de muestras y en la extirpación de todos los ganglios linfáticos. La mayor complicación es la extirpación o el daño de conexiones del sistema nervioso simpático que se localiza cerca de los ganglios linfáticos. Esto puede conducir a una obstrucción de la eyaculación de esperma que lleva a la infertilidad. Los cirujanos han ideado técnicas para no comprometer las conexiones del sistema nervioso simpático mientras extirpan la mayoría de los ganglios linfáticos. Sin embargo, algunas nuevas estrategias de tratamiento que abarcan la administración de quimioterapia adyuvante han disminuido el número de pacientes que requieren de disección de ganglios linfáticos.

En los adolescentes, el uso de pruebas indirectas como la exploración TC y las pruebas de “señales de cáncer”, son suficientes para la clasificación por etapas después de la orquidectomía inicial. La linfagiografía y la disección de ganglios linfáticos no parecen ser útiles o necesarias en la clasificación por etapas apropiada y en el manejo de niños.

Señales de tumor o de cáncer

Uno de los aspectos importantes en la evaluación del cáncer testicular es el uso de pruebas de sangre o suero sanguíneo, conocidas como señales de cáncer. Las señales de cáncer son sustancias anormales en la sangre asociadas a la presencia del cáncer en cualquier parte del organismo. Las señales de cáncer comunes que se presentan en la sangre de los pacientes con cáncer testicular incluyen alfafetoproteína (AFP), fracción b de la hormona gonadotropina coriónica (BHCG), y lactato dehidrogenasa (LDH). Estas señales de cáncer pueden detectar cánceres que son muy pequeños para ser detectados con la exploración TC. En los hombres menores de 15 años, cerca del 90% de los cánceres testiculares de células germinativas es un tumor del saco vitelino que produce AFP, la cual es un excelente indicador de respuesta a la terapia y al estado de la enfermedad.

Es importante notar que la ausencia de las señales del cáncer en la sangre después de un tratamiento no siempre significa ausencia de cáncer, inclusive cuando las señales de cáncer estuvieran presentes al diagnóstico. Los pacientes que parecen tener un seminoma cuando se examina el cáncer bajo el microscopio y presentan un nivel elevado de AFP en el suero sanguíneo, pueden recibir tratamiento como si presentaran cáncer sin seminoma, debido a que las células del seminoma no secretan este indicador del cáncer y deben estar presentes otros tipos de células, aunque puede que éstas no sean visibles bajo el microscopio. El incremento de BHCG se encuentra en un 10% de los pacientes con seminoma puro y ésta es un indicio de diseminación metastásica de la enfermedad, pero no cambia el diagnóstico celular.

El tipo de tratamiento y los resultados dependen de la etapa y de la diseminación del cáncer. Con el fin de tener un mayor conocimiento de la información disponible respecto al tratamiento del cáncer testicular, haga clic en la etapa apropiada.

Seminoma en la etapa I: La etapa I del cáncer testicular se limita a los testículos. La patología del cáncer en la etapa I se refiere a los pacientes con una disección de ganglios linfáticos sin cáncer. La etapa I del cáncer clínico se utiliza para clasificar a los pacientes que no se someten a la disección de ganglios linfáticos. La disección de ganglios linfáticos retroperitoneales detecta la diseminación del cáncer en un 15 a 30% de los pacientes cuya prueba de diagnóstico no presenta diseminación antes de la cirugía.

Seminoma en la etapa II: El cáncer testicular en la etapa II involucra a los testículos y a los ganglios linfáticos retroperitoneales que se caracteriza con mayor precisión por el número y el tamaño de los ganglios linfáticos involucrados.

Seminoma en la etapa III: En el cáncer testicular en la etapa III, éste se ha diseminado más allá de los ganglios linfáticos retroperitoneales. El seminoma en la etapa III se divide en la etapa III “no voluminosa” y “voluminosa”, según la cantidad de cáncer presente al diagnóstico.

Seminoma reincidente y/ o refractario: El cáncer ha retornado o progresado después del tratamiento primario y puede ser resistente a la quimioterapia.

Etapa I sin seminoma: El cáncer testicular en la etapa I se limita a los testículos. La patología del cáncer en la etapa I se refiere a los pacientes con una disección de ganglios linfáticos sin cáncer. La etapa I del cáncer clínico se utiliza para clasificar a los pacientes que no se someten a la disección de ganglios linfáticos. La disección de ganglios linfáticos retroperitoneales detecta la diseminación del cáncer del 15 al 30% de los pacientes cuya prueba de diagnóstico no presentaba diseminación antes de la cirugía.

Etapa II sin seminoma: El cáncer testicular en la etapa II afecta los testículos y los ganglios linfáticos retroperitoneales, que se caracterizan con mayor precisión por el número y el tamaño de los ganglios linfáticos involucrados.

Etapa III sin seminoma: El cáncer testicular en la etapa III está diseminado más allá de los ganglios linfáticos retroperitoneales. El cáncer testicular en la etapa III se divide en la etapa III “no voluminoso” y “voluminoso”, según sea la cantidad del tumor presente al diagnóstico.

No seminoma reincidente y/ o refractario: El cáncer ha retornado después del tratamiento primario y puede ser resistente a la quimioterapia.


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