Terapia con radiación para el cáncer testicular

Información general

El objetivo de la terapia con radiación es eliminar las células del cáncer testicular con un máximo de posibilidades de curación y un mínimo de efectos secundarios. La función de la radiación en el tratamiento del cáncer testicular depende primordialmente de la clasificación histológica y la etapa del cáncer. La radiación por lo general se administra en forma de un haz de gran potencia que deposita la dosis de radiación en el organismo donde el riesgo de células cancerosas es mayor. La terapia con radiación, a diferencia de la quimioterapia, se considera como un tratamiento local. Las células cancerosas sólo pueden eliminarse en el lugar donde se administra la radiación en el organismo. Si el cáncer existe fuera del campo de radiación, éste no puede ser eliminado por la radiación. Por lo tanto, la terapia con radiación se suele usar como tratamiento primario para los cánceres en la etapa temprana confinados a un solo sitio (campo) en el organismo.

Histología: La gran mayoría (95%) de los cánceres testiculares proviene de elementos germinales (es decir, involucrados en la reproducción) y se conoce como cáncer de células germinales. El cáncer testicular a menudo se clasifica como cáncer de células germinales seminomatosas o no seminomatosas. Los seminomas son el tipo más común del cáncer de células germinales, responsables de cerca del 40% de este cáncer. Dentro de los cánceres de células germinales no seminomatosas se incluyen el carcinoma de células embrionales, teratocarcinoma, teratoma y coriocarcinoma. Los cánceres de células germinales no seminomatosas se presentan con frecuencia en combinaciones mixtas, es decir, más de un tipo presente. La terapia con radiación es el principal componente de los enfoques generales del tratamiento para los seminomas debido a que las células cancerosas se pueden eliminar con facilidad con la radioterapia. La terapia con radiación se usa con menos frecuencia como el tratamiento del cáncer de células germinales no seminomatosas debido a que estos cánceres son más difíciles de eliminar con radiación.

Seminoma en la etapa I es un cáncer confinado a los testículos. El diagnóstico inicial y el tratamiento establecido es con orquidectomía (extirpación quirúrgica de los testículos). Después de la cirugía, el tratamiento elegido por tradición es la terapia con radiación en la pelvis y en los ganglios linfáticos para-aórticos locales donde las células del cáncer pueden diseminarse. Las tasas altas de curación del 95% se logran con rutina, con la radioterapia después de la cirugía.

Debido a la creación de mejores técnicas de clasificación por etapas, incluida la exploración TC, y debido a que actualmente se reconoce que los pacientes que experimentan reincidencia del cáncer aún tienen excelentes posibilidades de curarse con quimioterapia adyuvante después del tratamiento con sólo cirugía para el seminoma en la etapa I, se ha planteado la pregunta de si se debe administrar terapia con radiación a todos los pacientes como tratamiento inicial. Del 75 al 80% de los pacientes con cáncer en la etapa I se cura sólo con cirugía y puede que no sea necesaria la terapia con radiación. Del 15 al 25% de los pacientes recaerá sin terapia con radiación. Aunque los efectos secundarios de la terapia con radiación moderna son moderados y la posibilidad de complicaciones es baja, un porcentaje tan alto como el 75% de los pacientes podría ser tratado con terapia con radiación de forma innecesaria.

Los pacientes pueden escoger recibir el tratamiento sólo con cirugía seguido de visitas frecuentes al médico con el propósito de detectar temprano una reincidencia del cáncer. Se administra la radiación o la quimioterapia al momento de la reincidencia con un éxito similar.

Si la decisión que se toma es la de no recibir terapia con radiación, el paciente necesita evaluaciones frecuentes por parte del médico para asegurar la detección temprana de la reincidencia del cáncer. La programación típica para los pacientes que escogen someterse a observación, en vez de a una terapia con radiación inmediata, es el examen mensual con su médico, pruebas de sangre y rayos X, tanto del tórax como del abdomen, y exploración TC cada dos o tres meses. Estas pruebas se programan con una frecuencia progresivamente menor en los años subsiguientes. El enfoque de una observación intensa se conoce como control y es necesario por un mínimo de 5 años y probablemente 10 años después de la orquidectomía.

Debido a la cantidad de consideraciones implicadas, no es fácil tomar la decisión de someterse o no a la terapia con radiación. El enfoque cada vez más aceptado consiste en someterse a la terapia con radiación en la región para-aórtica sin tratar la pelvis. Se cree que en el seminoma en la etapa I la incidencia de ganglios linfáticos pélvicos involucrados con cáncer es menos del 2%. Al evitar la radiación en la región pélvica se disminuye en gran medida la posibilidad de los efectos secundarios por la radiación, incluidos la infertilidad y las molestias gastrointestinales. El tratamiento de las áreas por encima del diafragma (es decir, irradiación mediastinal), ya no se practica para el seminoma en la etapa I ó II.

Seminoma en la etapa II es un cáncer que se ha diseminado a la región de los ganglios linfáticos. Los pacientes, por lo general, se dividen en dos grupos: los de ganglios linfáticos “mínimos”, o los de ganglios linfáticos “voluminosos” (mayor de 5 centímetros). Por lo tanto, un paciente con cáncer en los ganglios linfáticos para-aórticos menores o iguales a 5 cm en tamaño puede clasificarse con cáncer en la etapa IIA. Los pacientes con cáncer en los ganglios linfáticos con una medida mayor de 5 cm presentan un cáncer en la etapa IIB.

Los pacientes con cáncer en la etapa IIA se tratan con técnicas de terapia con radiación similares a la etapa I, con la excepción de que se utilizan con frecuencia dosis más altas de radiación. El resultado del tratamiento es excelente y, en la mayoría de los centros médicos, se reporta una tasa de supervivencia a 5 años mayor del 95%. El tratamiento del seminoma en la etapa IIB es más complicado. La tasa de curación con sólo terapia con radiación es baja y, subsecuentemente, una importante proporción de los pacientes manifestará reincidencia del cáncer en cualquier parte del organismo. Con la demostración de que los regímenes de quimioterapia con una base en Platinol® son unos tratamientos muy efectivos para el seminoma, se está incrementando la oferta de tratamiento con la quimioterapia en lugar de la radiación a los pacientes con el cáncer en la etapa IIB. La terapia con radiación se reserva para el 10 a 15% de pacientes que muestra evidencias de reincidencia del cáncer después de la quimioterapia.

Seminoma en la etapa III es un cáncer que se ha diseminado más allá de los ganglios linfáticos para-aórticos y generalmente se trata con un régimen de quimioterapia con base en Platinol®. La terapia con radiación por lo general se reserva para los pacientes que recurren o no responden a la quimioterapia.

Cánceres testiculares no seminomatosos Como se describió antes, el tratamiento para los cánceres de células germinales no seminomatosas después de la orquidectomía depende de la etapa del cáncer. La terapia con radiación no se utiliza rutinariamente, sino que se reserva para los pacientes que no respondieron a la quimioterapia o que presentaron metástasis fuera de los ganglios linfáticos locales. Las posibles localizaciones distantes de la metástasis del cáncer testicular incluyen los pulmones, el cerebro, el hígado, los huesos y otras áreas.

Administración de terapia con radiación para el cáncer testicular

La terapia con radiación moderna para el cáncer testicular se administra mediante máquinas conocidas como aceleradores lineales, los cuales producen un haz de radiación externa de gran potencia que penetra los tejidos y administra las dosis de radiación con profundidad dentro de las áreas donde el cáncer reside. Estas máquinas modernas, así como otras técnicas novedosas, permiten a los radio-oncólogos reducir de manera significativa los efectos secundarios mientras mejoran la habilidad para administrar dosis curativas de radiación a las áreas con cáncer, y minimizar las dosis de radiación a los tejidos normales. Por ejemplo, con la terapia con radiación moderna casi nunca se presenta quemaduras de la piel, a no ser que la piel sea el objetivo, o debido a una anatomía inusual del paciente.

Simulación

Luego de la consulta inicial con un radio-oncólogo, la siguiente sesión es, por lo general, una sesión de planificación que se conoce como simulación. Durante esta sesión se determinan las áreas del tratamiento con radiación y la mayor parte de la planificación del mismo. De todas las visitas al centro de radio-oncología, la sesión de simulación puede ser la de mayor duración. Durante la simulación, los pacientes permanecen acostados sobre una mesa similar a la que se usa para una exploración de tomografía computarizada. La mesa cuenta con la posibilidad de subir, bajar y girar, sobre un eje central. Las dimensiones y los movimientos de la máquina de “simulación” corresponden, de manera bastante aproximada, a los de un acelerador lineal verdadero. En lugar de administrar un tratamiento con radiación, el simulador permite al radio-oncólogo y a los tecnólogos observar el área a tratar. La simulación es, por lo general, guiada mediante fluoroscopia, de forma que la anatomía interna del paciente puede ser observada (sobre todo el esqueleto, pero si se administra un material de contraste, también pueden visualizarse el riñón, los intestinos, la vejiga o el esófago). El cuarto se oscurece por períodos mientras se establecen las áreas de tratamiento y se trazan marcas temporales en la piel del paciente con marcadores mágicos. El radio-oncólogo recibe la asistencia de uno o más tecnólogos en radiación y a menudo de un dosimetrista que realiza los cálculos necesarios para la planificación del tratamiento. La simulación puede durar desde quince minutos hasta una hora o más, según la complejidad de lo que se planifica. Cuando se establecen de manera satisfactoria los aspectos de las áreas del tratamiento, se toman rayos X que representan estas áreas. En la mayoría de los centros, el paciente recibe varios “tatuajes” que indican las áreas de tratamiento y que reemplazan a las marcas hechas antes con marcadores mágicos. Estos tatuajes no son muy elaborados y son tan sólo pinchazos marcados con tinta que parecen pequeñas pecas. Mediante estos tatuajes, los tecnólogos en radiación establecen a diario las áreas del tratamiento con precisión y el paciente puede lavarse y bañarse sin preocuparse por borrarlas.

Casi siempre, el tratamiento con radiación se realiza en un cuarto aparte del de simulación. La planificación y las áreas del tratamiento que resultan de la sesión de simulación se llevan al cuarto de tratamiento, que cuenta con un acelerador lineal que apunta a una mesa similar a la del cuarto de simulación. Se verifica la planificación del tratamiento y sólo se inicia luego de que el radio-oncólogo y los tecnólogos han revisado de nuevo las áreas de tratamiento y los cálculos y se encuentran bien satisfechos con las “especificaciones”.

Programación del tratamiento

En un ciclo típico de radiación para seminoma en la etapa temprana, se debe contemplar tratamientos con radiación diaria, de lunes a viernes, durante 3 a 5 semanas. Por lo general, el tratamiento con radiación en sí no tarda más de unos pocos minutos durante los cuales el paciente no siente ninguna molestia. No es necesaria la anestesia para los tratamientos con radiación y usualmente los pacientes tienen pocas restricciones en sus actividades. Muchos pacientes continúan trabajando durante las semanas del tratamiento. Sin embargo, se le aconseja a los pacientes controlar su estado de salud y a no excederse en actividades.

Efectos secundarios y complicaciones

A una gran mayoría de los pacientes les es posible completar la terapia con radiación para el cáncer testicular sin dificultades importantes. Los efectos secundarios y las complicaciones potenciales de la terapia con radiación son poco frecuentes y, cuando se presentan, por lo general, se limitan a las áreas que reciben el tratamiento con radiación. Sin embargo, es muy variable la posibilidad de que un paciente experimente efectos secundarios. La dosis que puede causarle molestia a un paciente podría no causarle efectos secundarios a otro paciente. Si se presentan efectos secundarios, el paciente debe informarlo al tecnólogo y al radio-oncólogo, ya que siempre hay un tratamiento disponible y efectivo.

La terapia con radiación en el área abdominal/ pélvica puede causar diarrea, calambres abdominales o un incremento de la frecuencia de los movimientos del intestino o micción. Estos síntomas por lo general son temporales y desaparecen cuando se termina la radiación. En ocasiones, los calambres abdominales pueden estar acompañados por náuseas. En el pasado, la terapia con radiación de la pelvis en los hombres se asociaba con una disminución del conteo espermático, ocasionando infertilidad. Se emplean bloques y barreras para minimizar la radiación dispersa y reducir el efecto en el conteo espermático.

El conteo sanguíneo se puede afectar por la terapia con radiación. En particular, puede decrecer el conteo de glóbulos blancos y plaquetas. Esto depende de cuánta médula ósea se encuentre dentro del campo de tratamiento y si el paciente ha recibido o recibe quimioterapia. Estos cambios en el conteo de células son insignificantes y, por lo general, desaparecen al terminar la radiación. Sin embargo, muchos institutos de terapia con radiación tienen la política de verificar, por lo menos una vez, el conteo sanguíneo durante el tratamiento. No es raro para algunos pacientes notar cambios en el sueño o en los patrones de descanso durante el tiempo que están recibiendo la terapia con radiación y ciertos pacientes presentan una sensación de cansancio y fatiga.

Las complicaciones tardías después del tratamiento del cáncer testicular son poco frecuentes. Las complicaciones potenciales incluyen obstrucción intestinal, úlceras o segundos cánceres, causados por la radiación. Las probabilidades de estas complicaciones tardías también son afectadas por cirugías pélvicas o abdominales extensas anteriores, por la terapia con radiación y/ o por la quimioterapia concurrente.

Radiación para cánceres resistentes a la quimioterapia, paliación o metástasis distante

Como se mencionó antes, la quimioterapia es la forma principal de tratar el cáncer testicular no seminomatoso. En ocasiones, el cáncer puede dejar de responder a la quimioterapia, sobre todo si se trata de cánceres extensos. En estos casos, la terapia con radiación también puede necesitarse para obtener una mayor posibilidad de curación. En otros casos, el cáncer puede haber invadido áreas críticas, como las cercanas a la espina dorsal, causando síntomas severos como dolor o debilidad. En estos casos, la terapia con radiación también puede ser necesaria y a menudo efectiva como “paliativo” de los síntomas. En algunos pacientes, el cáncer puede estar muy diseminado y en áreas que son difíciles de tratar con quimioterapia, como el cerebro. Estas metástasis se tratan con frecuencia con la terapia con radiación. Como se analizó antes, los efectos secundarios resultantes de la terapia con radiación para cada una de estas situaciones, por lo general, se limitan al área tratada. El radio-oncólogo suele seleccionar una dosis que espera sea efectiva, pero que se encuentre por debajo de los límites de tolerancia de los tejidos y los órganos cercanos normales, y también tiene en cuenta si se ha administrado quimioterapia.


Tipos de Cancer


Sign up for the CancerConnect newsletter

Sign up for our newsletter and receive the latest news and updates about specific types of cancer.

  Close |  Please don't show me this again

Just another Cancercenter.cc site
Facebook Twitter RSS