Cáncer uterino en la etapa IV

Cáncer uterino en la etapa IV

Información general

El cáncer uterino en la etapa IV afecta la vejiga, los intestinos o áreas más lejanas del organismo. El cáncer en la etapa IVA invade la vejiga y/ o el intestino y el IVB es aquel que se disemina a lugares distantes del organismo.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de las pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación de la paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento para el cáncer uterino en la etapa IV. Las circunstancias individuales de su situación y los factores del pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera de cómo estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que la atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en las pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de los tipos de cáncer. Las pacientes interesadas en participar en un experimento clínico deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Para un tratamiento óptimo de las pacientes con cáncer uterino en la etapa IV, a menudo se requiere más de un enfoque terapéutico. Por lo tanto, es importante que estas pacientes reciban su tratamiento en un centro que pueda ofrecer múltiples modalidades de tratamiento, incluidas la ginecología, la oncología y la radio-oncología.

El área visible del cáncer puede extirparse en su totalidad durante la cirugía en las etapas tempranas del cáncer del útero. Sin embargo, esto no es posible en las pacientes con el cáncer uterino en la etapa IV. El tratamiento del cáncer en esta la etapa lo determina el sitio del cáncer metastásico y los síntomas relacionados con su diseminación. El objetivo del tratamiento del cáncer en la etapa IV es la reducción de los síntomas y la prolongación de la supervivencia. Pocas pacientes se curan con los tratamientos estándar actuales.

Cirugía reductora para el cáncer inoperable del útero

Cuando el cáncer no puede extirparse por completo, es pertinente preguntarse si la extirpación quirúrgica de la mayor cantidad del cáncer posible, constituye un beneficio. Este procedimiento se conoce como “cirugía reductora” y, con frecuencia, se realiza para que la cantidad de células cancerosas a eliminarse por medio de la terapia con radiación, y/ o la quimioterapia, sea menor. No obstante, se trata de una cirugía mayor y conlleva varias complicaciones potenciales. No se ha demostrado el beneficio de la cirugía reductora en estudios clínicos controlados; sin embargo, los investigadores han evaluado los resultados en las mujeres con el cáncer uterino avanzado que se han sometido a esta cirugía. Se compararon las pacientes con las áreas cancerosas de menos de 2 centímetros después de la cirugía con las pacientes con las áreas mayores y con aquéllas que no se sometieron a esta cirugía. El promedio de supervivencia para la cirugía reductora óptima fue de 32 meses, en comparación con 12 y 13 meses en las pacientes con cirugía inapropiada o no reductora. Por lo tanto, es posible que la extirpación de la mayor cantidad posible del cáncer en las mujeres con el cáncer uterino diseminado ejerza algún efecto benéfico.

Terapia con radiación

Para las pacientes con enfermedad pélvica voluminosa a menudo se utiliza la terapia con radiación con una combinación de braquiterapia (localización en la cavidad de isótopos radioactivos), y radioterapia de haz externo. La terapia con radiación puede disminuir los síntomas y mejorar el período de supervivencia en las pacientes con el cáncer inoperable del útero.

Terapia primaria hormonal

El tratamiento hormonal del cáncer con receptores de estrógeno o progesterona (proteínas pequeñas en la superficie de la célula), puede demorar la progresión del cáncer y prolongar la supervivencia, sobre todo para las pacientes con pequeñas áreas con cáncer que no involucran el pulmón o el hígado. Los estrógenos y la progesterona son hormonas femeninas que produce el ovario, en su gran mayoría, y se encuentran en circulación en el torrente sanguíneo. Muchos órganos del organismo están compuestos por células que responden o son reguladas por la exposición a estas hormonas. Las células del seno, del útero y de otros órganos femeninos, cuentan con receptores de estrógeno y progesterona y, cuando se exponen a estas hormonas, se estimulan y crecen. Cuando las células que poseen estos receptores se tornan cancerosas, su crecimiento puede incrementarse por la exposición a estas hormonas femeninas.

La base de la terapia hormonal como tratamiento para el cáncer del útero consiste en bloquear o evitar que las células cancerosas se expongan a las hormonas de estrógeno y de progesterona. La extirpación de los ovarios, los principales órganos responsables de la producción de estas hormonas, constituye un enfoque efectivo para la eliminación de la producción hormonal y se usa en varios países. Otro enfoque consiste en usar los medicamentos que logran un efecto similar sin extirpar los ovarios.

Desde hace tiempo se utilizan los agentes progesterónicos para el tratamiento del cáncer avanzado o reincidente del útero debido a la presencia de receptores para estos agentes en las células cancerosas. Los cánceres bien diferenciados responden mejor a los agentes progesterónicos que los cánceres no diferenciados. Los agentes incluyen hidroxiprogesterona, medroxiprogesterona y megestrol. Estos agentes producen una desaparición completa o parcial del cáncer en el 20 al 29% de las mujeres con el cáncer avanzado o reincidente del útero. La combinación de un agente progesterónico (megestrol), y tamoxifen (un antiestrógeno), puede ser un tratamiento mejor que usar sólo megestrol. En un estudio que realizó el Grupo de Ginecología Oncológica ( Gynecology Oncology Group), 61 pacientes con el cáncer avanzado o reincidente del útero recibieron un tratamiento con megestrol y tamoxifen. La tasa de respuesta completa fue de 21% y, la parcial, de 5,4%. La supervivencia promedio fue de 14 meses. Se presentó una toxicidad moderada y no hubo muertes a causa del tratamiento. El 50% de las pacientes que respondieron mantuvieron la respuesta durante un promedio de 20 meses. En general, se observó que las mujeres más jóvenes respondieron mejor al tratamiento. De estos hallazgos, los investigadores concluyeron que la combinación de megestrol y tamoxifen parece poseer un efecto activo en el tratamiento de cánceres endometriales avanzados y reincidentes. En la actualidad, se usa el tratamiento hormonal en las etapas más tempranas del cáncer.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en el uso de químicos (medicament
os o medicinas) para eliminar las células cancerosas. Se han creado numerosos medicamentos con este propósito y la mayoría lesionan el ADN de las células. Cuando esto sucede, las células no pueden crecer o sobrevivir. El éxito de la quimioterapia depende de que las células cancerosas tengan una sensibilidad a los químicos, al menos mayor, que la de las células normales. Puesto que las células de la médula ósea, el tracto intestinal, la piel y los folículos pilosos, también son muy sensibles a estos químicos, es común la lesión a estos órganos como efecto secundario de la quimioterapia (por ejemplo, ulceración de la boca, diarrea, erupciones y pérdida del cabello).

La doxorubicina fue el tratamiento estándar de quimioterapia para las mujeres con el cáncer avanzado o reincidente del útero durante más de una década. Cuando se administraba como agente único, reducía el área del cáncer en el 25% de las mujeres con esta clase de cáncer. Ahora se administra en combinación con otros agentes quimioterapéuticos. Cuando se comparó la doxorubicina administrada sola frente a su combinación con Platinol® en las mujeres con el cáncer del útero, se observó que la combinación redujo el área del cáncer en 45% de ellas, y la doxorubicina sola en el 27% de este grupo. Por lo tanto, la doxorubicina y el Platinol® se convirtieron en la combinación de medicamentos estándar de la quimioterapia en el tratamiento de las mujeres con el cáncer avanzado o reincidente del útero.

Hace poco, el Grupo de Ginecología Oncológica comparó el régimen de tratamiento estándar de doxorubicina y Platinol® con el de doxorubicina y paclitaxel. Para este estudio se asignaron, de manera aleatoria, a 314 mujeres con cáncer avanzado o reincidente del útero para recibir doxorubicina combinada con Platinol®, o con paclitaxel. Esta última se administró con Neupogen, para apresurar la recuperación del conteo sanguíneo. Los efectos secundarios fueron similares en los dos tratamientos. La tasa de respuesta luego de la doxorubicina y el Platinol® fue del 40%, y el 15% de éstas fueron completas. La tasa de respuesta luego de la doxorubicina y el paclitaxel, fue del 43%, y el 17% de éstas fueron completas. Se requiere un seguimiento más prolongado para determinar si el tratamiento prolongó la supervivencia.

La quimioterapia y la terapia hormonal

La quimioterapia y la terapia hormonal evitan el crecimiento de las células cancerosas mediante diferentes métodos. La combinación de estas dos clases de terapia puede reducir más el crecimiento de estas células que la administración de cualquiera de los dos tratamientos por separado. Investigadores en Grecia evaluaron la combinación de estos cuatro medicamentos: Paraplatin®, metotrexato, fluorouracilo y medroxiprogesterona, en 23 pacientes con el cáncer avanzado o reincidente del útero. Ninguna de ellas había recibido tratamiento previo de quimioterapia o de terapia hormonal y 10 habían recibido terapia con radiación. Se observaron respuestas en 74% de las mujeres, con dos remisiones completas de larga duración. La duración promedio de la respuesta fue de más de 10 meses y el promedio de supervivencia de más de 16 meses. Se administró este régimen a las pacientes ambulatorias con buena tolerancia. Estos médicos concluyeron que este régimen producía un efecto activo en las mujeres con el cáncer del útero avanzado o reincidente.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en los tratamientos del cáncer del útero en la etapa IV es el resultado de mejores tratamientos hormonales, de la quimioterapia, y de la participación de las pacientes y los médicos en experimentos clínicos. En el futuro, el progreso en los tratamientos del cáncer del útero en la etapa IV se conseguirá de la continua participación en estudios apropiados. Hoy en día hay muchas áreas de exploración activa que usan terapia con radiación dirigidas a mejorar el tratamiento del cáncer del útero en la etapa IV.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y para controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos colaterales no sólo causan molestias a las pacientes, sino que pueden obstaculizar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos colaterales del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.

Nuevos agentes hormonales: Los investigadores continúan diseñando nuevos agentes que aprovechan la sensibilidad hormonal de algunos cánceres del útero. El agente SERM LY353381 se une al receptor de estrógeno y ha mostrado evitar el crecimiento del cáncer del útero. Se evaluó el nuevo agente SERM LY353381 en 35 mujeres con el cáncer del útero sensible a la progesterona. En la mayoría de las pacientes de este estudio, la cirugía y la terapia con radiación fallaron como tratamientos del cáncer. El 22% de las pacientes experimentó la desaparición parcial del cáncer luego del tratamiento. Los efectos secundarios principales fueron oleadas de calor, hinchazón y sudoración. La importancia de este estudio reside en que se encuentra disponible para evaluación adicional un nuevo agente hormonal con un mecanismo de acción diferente en las pacientes con el cáncer avanzado o reincidente del útero.

Nuevos regímenes de quimioterapia: El surgimiento de los nuevos regímenes de tratamiento de la quimioterapia con múltiples medicamentos, que incorpora terapias nuevas o adicionales para usarse como tratamiento contra el cáncer, constituye un área activa de la investigación clínica en la fase II de los experimentos clínicos. Estos estudios se realizan en las pacientes con el cáncer del útero en la etapa IV o reincidente. En la actualidad, se encuentra en evaluación la combinación de los medicamentos Platinol® e Hycamtin®.

Experimentos Fase I: La evolución y la evaluación de nuevos medicamentos para la quimioterapia continúa en curso en los experimentos clínicos, fase I. Su propósito es la evaluación de nuevos medicamentos para determinar la mejor manera de administración y determinar si poseen alguna actividad contra el cáncer en las pacientes con el cáncer del útero.

Terapia genética: En la actualidad no existe una terapia genética aprobada para el tratamiento del cáncer del útero. La terapia genética se define como la transferencia de un nuevo material genético dentro de la célula para el beneficio terapéutico. Esto se puede conseguir mediante el reemplazo o la desactivación de un gen disfuncional, o mediante el reemplazo o la adición de un gen funcional dentro de la célula para que funcione con normalidad. La terapia genética se encamina a controlar el rápido crecimiento de las células cancerosas, a controlar el número de muertes por cáncer, o a hacer posible que el sistema inmunológico elimine las células cancerosas. Hoy en día se realizan estudios de terapia genética en las pacientes con el cáncer reincidente del útero.


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