Linfoma de Hodgkin en la etapa I-IIA

Linfoma de Hodgkin en la etapa I-IIA

Información general

Se considera que los pacientes clasificados con enfermedades en las etapas I ó IIA presentan un linfoma de Hodgkin en la etapa temprana que casi siempre es curable. Los pacientes con este cáncer no presentan ningún síntoma “B” o enfermedad voluminosa. El cáncer voluminoso mide más de 10 centímetros de diámetro. Los pacientes con síntomas tipo “B” a menudo muestran una etapa mayor cuando se los examina con atención; por lo tanto, se suele administrar el tratamiento a estos pacientes como si padecieran de una enfermedad en etapa avanzada.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general del tratamiento para el linfoma de Hodgkin en la etapa temprana. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la forma en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de sus opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de los tipos de cáncer. Los pacientes interesados en participar en un experimento clínico deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

La mayoría de los pacientes diagnosticados con la enfermedad de Hodgkin puede curarse de su cáncer cuando se utilizan las estrategias de tratamiento moderno de forma apropiada. Muchas diferentes estrategias de tratamiento pueden curar a los pacientes con linfoma de Hodgkin en las etapas I ó IIA. El objetivo actual de los tratamientos es curar al paciente y limitar los efectos secundarios relacionados con el tratamiento tanto como sea posible. A través del tiempo, los pacientes con enfermedades en las etapas I ó IIA se trataron con éxito sólo con la terapia con radiación. Esta es una terapia local incapaz de eliminar las células cancerosas fuera del campo de administración. Por lo tanto, los pacientes con linfoma de Hodgkin se han sometido a una extensa cirugía de clasificación, como también de la extirpación del bazo (laparotomía de clasificación) para asegurarse de que el cáncer se puede tratar de forma adecuada con sólo terapia con radiación. La dosis completa de terapia con radiación también causa importantes efectos secundarios a largo plazo para muchos pacientes.

La quimioterapia también es capaz de curar los linfomas de Hodgkin en las etapas tempranas y avanzadas y presenta ventajas sobre la terapia con radiación debido a que elimina las células cancerosas en cualquier parte del organismo. Los efectos secundarios a largo plazo de la quimioterapia también pueden ser menos severos que los causados por la terapia con radiación. Desde hace poco se administra a los pacientes con la enfermedad en las etapas I ó IIA dosis reducidas de una combinación de quimioterapia y terapia con radiación. Al utilizar la terapia combinada, se logran altas tasas de curación y se reducen los efectos secundarios a largo plazo de cada tratamiento. Además, se puede obviar la evaluación con la extensa cirugía de clasificación. En la actualidad, la quimioterapia de corta duración con ABVD (doxorrubicina, bleomicina, Velban®, dacarbazina), seguida de un tratamiento local con radiación, cura de manera consistente a más del 95% de los pacientes con linfoma de Hodgkin en las etapas I ó IIA.

Médicos en Alemania diseñaron y dirigieron un experimento clínico en que se comparó la quimioterapia combinada con la terapia con radiación frente a la terapia con radiación sola. En este estudio clínico, 640 pacientes con linfoma de Hodgkin en las etapas I ó II, quienes presentaban bajo riesgo de reincidencia del cáncer, se trataron sólo con terapia con radiación o con dos ciclos de quimioterapia con ABVD (doxorrubicina, bleomicina, Velban®, dacarbazina), seguida del tratamiento con radiación.

El primer análisis provisional de este experimento clínico se realizó a unos 400 pacientes con un mínimo de seguimiento de dos años a partir del tratamiento. Este análisis muestra que los pacientes tratados con la combinación de quimioterapia y terapia con radiación fueron menos propensos a experimentar la reincidencia del cáncer que los tratados sólo con terapia con radiación. Sólo un paciente tratado con la combinación de quimioterapia y terapia con radiación experimentó una reincidencia del cáncer y el 96% de los pacientes sobrevive sin evidencia de reincidencia del cáncer dos años después del tratamiento. Esto en comparación con 17 pacientes que recibieron sólo terapia con radiación y experimentaron una reincidencia del cáncer y del 87% que sobrevive sin evidencia de reincidencia del cáncer a dos años del tratamiento. Está próximo un análisis para comparar los efectos secundarios, sin embargo, ambas aproximaciones de tratamiento parecen tolerarse bastante bien.

En resumen, el resultado de este estudio clínico sugiere que los pacientes con la enfermedad de Hodgkin en las etapas tempranas presentan mayores posibilidades de experimentar una alta tasa de curación si se tratan con dos ciclos de quimioterapia seguida por una terapia con radiación, comparado con el tradicional tratamiento estándar sólo con terapia con radiación.

Mejoramiento de los métodos para detectar el linfoma residual: La aparición de una masa residual después del tratamiento inicial del linfoma puede crear problemas para el manejo debido a que la masa puede representar un cáncer activo o sólo ser una cicatriz o tejido muerto por lesión de la quimioterapia. El método usual de evaluar estas masas residuales es con exploraciones repetidas de TC o con una biopsia quirúrgica. La exploración TC no ha sido muy efectiva en el reconocimiento del cáncer en comparación con la cicatriz o el tejido muerto, ya que ésta sólo reconoce masas anormales. Con frecuencia, es necesaria una biopsia quirúrgica para determinar la remanencia del cáncer. La exploración TEP (tomografía de emisión de positrones) puede ayudar a los médicos a determinar con mayor exactitud la presencia del cáncer residual después del tratamiento.

La exploración TEP es similar a la exploración TC; sin embargo, la exploración TEP puede detectar un tejido canceroso vivo. Antes de una exploración TEP el paciente recibe una inyección de una sustancia que contiene un tipo de azúcar ligado a un isótopo radioactivo. Las células cancerosas “toman” el azúcar y el isótopo ligado, el cual emite radiación de baja energía con carga positiva (positrones). El positrón reacciona con los electrones en la célula cancerosa, creando una producción de rayos gama. Los
rayos gama son detectados por la máquina TEP, la cual transforma la información en una imagen. Si no se detectan los rayos gama en el área explorada , es poco probable que la masa en cuestión contenga células cancerosas vivas.

En tiempo reciente, médicos en Bélgica informaron que una exploración TEP fue más efectiva en la detección del cáncer residual que la exploración TC. En los pacientes con la enfermedad de Hodgkin, la recaída se presenta en un 100% de los pacientes con una masa residual detectada en una exploración TEP, frente a sólo el 26% de los pacientes con una masa residual en una exploración TC. En el futuro, la exploración TEP debe ayudar a identificar a los pacientes que necesiten tratamiento adicional después del tratamiento inicial.

Complicaciones del tratamiento del linfoma de Hodgkin

La evolución de un segundo cáncer inducido por la radiación, la quimioterapia o la combinación de radiación y quimioterapia empleadas para tratar el linfoma de Hodgkin, es uno de los mayores efectos secundarios del tratamiento del linfoma de Hodgkin. En un estudio clínico que evaluó el riesgo de segundos cánceres en más de 5.500 pacientes tratados para el linfoma de Hodgkin, se presentaron 322 segundos cánceres. Por lo tanto, el 6% de todos los pacientes tratados exhibió un segundo cáncer. En otro estudio con 420 pacientes, el riesgo de manifestar un segundo cáncer 15 años después del tratamiento fue de 11.7%. Esto abarca los cánceres del tracto gastrointestinal, de pulmón, de seno, de hueso, de tejido blando y la leucemia.

Estrategias para mejorar el tratamiento

El progreso que se ha logrado en el tratamiento del linfoma de Hodgkin en la etapa temprana es el resultado de mejorar el pretratamiento de clasificación del cáncer, la evolución de nuevos regímenes de tratamiento con quimioterapia y la participación de pacientes y médicos en experimentos clínicos. En el futuro, el progreso se conseguirá de la continua participación en experimentos clínicos apropiados.

Las principales áreas activas de la investigación se encaminan a mejorar el tratamiento del linfoma de Hodgkin en la etapa temprana, centrándose en determinar el tipo y la extensión de la terapia con radiación que es necesaria como parte del plan de tratamiento. Se están llevando a cabo otros estudios clínicos que comparan la quimioterapia y la radiación de corta duración con la quimioterapia sola para determinar si la radiación es necesaria para algunos pacientes.

Creación de regímenes menos tóxicos para niños: La enfermedad de Hodgkin en niños es un cáncer relativamente raro con altas tasas de curación. Debido a la alta tasa que se obtiene con la quimioterapia y la radiación, el principal objetivo de los investigadores en la pasada década fue intentar la reducción de los efectos secundarios a largo plazo de la terapia, a la vez que se mantenía el nivel alto de la tasa de curación. Entre los posibles efectos de la quimioterapia y la radiación están la esterilidad, las cataratas y la evolución de nuevos cánceres.

Médicos en Alemania y Austria realizaron un experimento clínico en varios centros para evaluar los cambios en el régimen de quimioterapia combinada estándar con el propósito de disminuir los efectos secundarios a largo plazo. Este experimento se llevó a cabo sobre 319 niños y 259 niñas con enfermedad de Hodgkin que recibieron su tratamiento entre los años 1990 y 1995. Basándose en la clasificación por etapas, el cáncer se clasificó como temprano, intermedio o avanzado. El programa de tratamiento consistió en quimioterapia con Oncovin®, prednisona, procarbazina y doxorubicina, o ciclofosfamida, Oncovin®, prednisona, y procarbazina, con o sin radiación. En los niños, se sustituyó un agente de uso común en la quimioterapia, la etoposida, por la procarbazina, con el fin de evitar el daño a los testículos. Además, se disminuyó tanto el campo como la dosis de radiación. Se esperaba que estos cambios disminuyeran los efectos secundarios sin afectar la tasa de curación.

Luego de cinco años de iniciado el tratamiento, el 91% de los niños sobrevivió sin evidencia de reincidencia del cáncer y el 98% de los niños seguía con vida. En el régimen de tratamiento los médicos encontraron un hallazgo importante: la etoposida pudo sustituirse por la procarbazina sin incrementar la tasa de recaída del cáncer y la radioterapia se pudo centrar en los sitios involucrados con cáncer cuando se combinó con la quimioterapia. Con estos cambios, los niños fueron menos propensos a experimentar efectos secundarios en los testículos.

Los médicos concluyeron que este régimen proporcionaba un tratamiento adecuado para todas las etapas de la enfermedad de Hodgkin en los niños, dando como resultado un excelente control de la enfermedad y una reducción de los efectos secundarios a largo plazo. Se hallan en curso estudios adicionales de la enfermedad de Hodgkin en la etapa temprana con el fin de refinar más el tratamiento y determinar si la terapia con radiación puede omitirse por completo sin comprometer las tasas de curación a largo plazo.


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