Exploración y prevención del melanoma

Exploración y prevención del melanoma

Información general

Cada día crece más el interés en la información sobre la prevención del cáncer y la ciencia de la exploración en las personas con un riesgo alto de manifestar cáncer. Tanto los médicos como las personas particulares parecen reconocer que el mejor “tratamiento” para el cáncer es, en primer lugar, prevenir de que ocurra o detectarlo temprano, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

El melanoma es un tipo mortal de cáncer de la piel que se inicia en los melanocitos, las células responsables del color de la piel. El cáncer de la piel se presenta con mayor frecuencia que otros tipos de cáncer y el melanoma es el tipo de cáncer de la piel más grave. Éste es el responsable de casi el 4% de los cánceres de piel y del 79% de las muertes por esta causa.

La incidencia del melanoma está incrementando de manera drástica, con 48.000 casos por año en los Estados Unidos, y 8.000 muertes por cáncer. En los Estados Unidos, en los últimos 40 años, se ha triplicado el número de nuevos casos de melanoma y la incidencia de este cáncer se incrementa más rápido que la de cualquier otro cáncer.

La posibilidad de que una persona presente cáncer depende de factores genéticos y no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario que no puede cambiarse, mientras que uno no genético es una variable en el medio ambiente de la persona que, con frecuencia, sí puede cambiarse. Entre los factores no genéticos están la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en el entorno. Estos factores a menudo se denominan factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (por ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases de cáncer no se conocen correlaciones ambientales, pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores genéticos o hereditarios

Casi el 10% de las personas con melanoma presenta un historial familiar de la enfermedad. Los investigadores han descubierto que el ADN de ciertos genes se encuentra lesionado, con frecuencia, en las células de melanoma. Por lo general, la causa de esta lesión del ADN es la luz solar, pero algunos de estos cambios del ADN pueden ser hereditarios. Las personas que heredan un gen anormal de uno de los padres pueden presentar un riesgo alto de manifestar el melanoma. En tiempo reciente, los investigadores descubrieron el gen p16, que causa algunos melanomas hereditarios. Los investigadores están definiendo la función del gen p16 en la manifestación del melanoma.

Xerodermia pigmentosa (XP): La xerodermia pigmentosa (XP), es un desorden raro hereditario de la piel que se caracteriza por una sensibilidad extrema a la luz ultravioleta. Las personas con XP presentan un defecto genético que evita la reparación del daño inducido por el sol sobre el ADN. Como resultado, las personas con XP presentan un riesgo 1000 veces mayor de manifestar cáncer de la piel, que la población en general. Casi la mitad de las personas con XP exhibe cáncer de la piel desde los 8 años de edad, y esta condición disminuye la expectativa de vida cerca de los 30 años.

Factores no genéticos o ambientales

Aunque las causas del melanoma no son muy conocidas, los investigadores han identificado algunos factores de riesgo que se asocian al melanoma.

Lunares (nevos): Casi la totalidad de las personas presentan lunares y la mayoría de ellos son inofensivos.

Por lo general, los lunares se manifiestan en los niños y los adolescentes y, una vez manifestados, conservan el mismo tamaño, forma y color, por muchos años. Algunos de ellos son más propensos a convertirse en melanomas que otros. Los lunares normales por lo general son manchas de color café, pardo o negro, redondas u ovaladas y planas o abultadas. Por otra parte, el melanoma tiende a ajustarse a las reglas ABCD:

Asimetría: Es una masa asimétrica.

Bordes irregulares: La masa tiene bordes rugosos.

Color: El color de la masa no es uniforme. Puede tener diferentes tonalidades de café pardo, negro, rojo, azul o blanco.

Diámetro: La masa puede ser mayor de 6 milímetros, aunque algunos melanomas pueden ser más pequeños

Los nevos displásicos son tipos de marcas cutáneas que incrementan el riesgo del melanoma. Los nevos displásicos tienden a presentar características de marcas normales, pero también se asemejan un poco a los melanomas. Los nevos displásicos por lo general se transmiten en las familias. Las personas que tienen familiares con nevos displásicos presentan un 50% de posibilidades de manifestar masas similares. Quienes presentan al menos un nevo displásico y tienen un mínimo de dos parientes cercanos con melanoma están bajo un riesgo 50% mayor de manifestar melanoma.

Los nevos melanocíticos congénitos son marcas cutáneas irregulares que están presentes en el nacimiento e incrementan el riesgo del melanoma. Se presentan en el 1% de los neonatos. El riesgo del melanoma se incrementa con el tamaño del nevo congénito.

El riesgo entre la población estadounidense de manifestar melanoma en algún momento en la vida es de 1,4%. El riesgo durante la vida de una persona con nevo melanocítico congénito es de cerca del 6% y, en las personas con nevo displásico, del 6 al 10%.

Piel blanca: El melanoma es más común en las personas de piel blanca y cabello rojo o rubio. Las personas con esta complexión tienden a quemarse o a cubrirse de pecas con facilidad, colocándose en un riesgo alto de manifestar melanoma. Además, la gente blanca presenta 20 veces más el riesgo de manifestar melanoma que la gente negra, debido a la carencia del efecto protector de los pigmentos de la piel oscura. Sin embargo, es importante notar que las personas con piel oscura también pueden manifestar melanoma.

Radiación ultravioleta (UV): La luz solar y las lámparas bronceadoras son fuentes de radiación ultravioleta. La radiación UV causa daños en la piel que pueden conducir al melanoma. Las personas con una exposición excesiva a la radiación UV, se encuentran en un alto riesgo de manifestar melanoma. De hecho, la exposición excesiva a los rayos ultravioleta del sol es responsable de las dos terceras partes de todos los casos de melanoma. Éste es más común en las personas que viven en áreas con una gran exposición a la radiación UV, como el suroeste de los EE.UU.

Existe una controversia en relación con las máquinas de bronceo artificial, pues no se sabe con seguridad si los rayos ultravioleta de éstas incrementan o no el riesgo del melanoma. En un estudio reciente de investigadores en Suecia, se evaluó el riesgo de estos aparatos de bronceo. El estudio comparó a 517 pacientes con melanoma maligno y a 913 personas saludables y encontró que los dispositivos de bronceo artificial sí incrementan el riesgo de manifestar melanoma.

Sistema inmunológico debilitado: Las personas con un sistema inmunológico debilitado se encuentran en un riesgo alto de manifestar melanoma. Esto incluye a las personas que se han tratado con medicinas para suprimir el sistema inmunológico después de un trasplante de órgano y las personas con SIDA o con ciertos tipos de cánceres que debilitan el sistema inmunológico.

Quemaduras de sol severas: Las personas que presentan una o más ampollas severas por quemadura del sol, sobre todo niños o adolescentes, se encuentran en un riesgo alto de manifestar melanoma. Las personas que se han expuesto en ocasiones a una intensa radiación UV tienen mayor riesgo de melanoma que aquellas que se han expuesto de forma constante, pero con niveles bajos de exposición, aún si la dosis general de UV es la misma. A pesar de que las quemadura
s del sol en la edad adulta son dañinas, los investigadores indican que del 50 al 80% de las lesiones de la piel durante la vida de una persona se presenta durante la infancia o la adolescencia.

Historia del melanoma: Las personas diagnosticadas con melanoma presentan un riesgo 10 a 25 veces mayor de manifestar un segundo melanoma que la población en general.

Prevención

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy amplia. Dos terceras partes de las muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, la dieta deficiente, la obesidad y la falta de ejercicio. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida. La mejor forma de reducir el riesgo de sufrir melanoma es evitar los factores de riesgo.

Reducción de la exposición UV: Dos terceras partes de los casos de melanoma se asocian de forma directa con la exposición a la radiación UV. Con el fin de reducir el riesgo de manifestar melanoma, es importante limitar la exposición a la radiación UV y evitar severas quemaduras de sol. Los rayos UV del sol son más fuertes entre las 10 a.m. y las 3 p.m. Para reducir la exposición a la radiación UV, se debe permanecer bajo techo o en la sombra a esta hora del día. Se puede, además, proteger la piel cubriéndola con ropa de manga larga, sombreros y anteojos para el sol.

Los protectores solares con un factor de protección (SPF) de 30 o más, ofrecen una protección alta contra las quemaduras del sol; sin embargo, es importante notar que los protectores solares sólo reducen la cantidad de la exposición UV, pero no pueden prevenir el melanoma. Éstos no deben usarse como excusa para una exposición solar prolongada. Las personas que utilizan protector solar para ampliar su tiempo de exposición al sol terminan recibiendo la misma cantidad de radiación UV que recibirían al permanecer afuera por menos tiempo sin el protector solar.

Es mejor evitar las máquinas de bronceado artificial, pues existe una evidencia amplia y creciente que indica que éstos emiten radiación UV, que puede lesionar la piel e incrementar el riesgo de manifestar melanoma.

En la vida, del 50 al 80% de las lesiones cutáneas causadas por el sol ocurre durante la infancia y la adolescencia. Por eso, es imperativo que los padres tomen medidas de precaución apropiadas para proteger de forma adecuada a los niños de la excesiva exposición solar.

En la actualidad, la Academia Americana de Dermatología recomienda las siguientes medidas: usar un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS – o SPF, por sus siglas en inglés) de 15 o superior; usar protector solar para cualquier tipo de exposición mayor a 20 minutos; aplicar protector solar de 15 a 30 minutos antes de la exposición, sobre todo en la cara, orejas, manos, brazos y áreas no cubiertas por la ropa; reaplicar el protector cada 2 horas usando aproximadamente 1 onza para las áreas expuestas; y usar sombreros y otras prendas protectoras, además del protector solar para una protección adecuada.

Alimentación: La alimentación es un área muy propicia en que tanto los individuos como la sociedad en general pueden intervenir de forma inmediata para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, sobre los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa de modo significativo el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación con el cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías proveniente tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal de evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

No obstante, es importante limitar el consumo de grasas, porque la evidencia muestra la relación que existe entre el cáncer y las grasas poliinsaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica que un consumo alto de carnes rojas y de productos lácteos puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y vegetales también se asocia con la reducción del riesgo de manifestar al menos diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrógenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol de moderado a alto también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una razón para explicar esta relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor de padecer ciertos tipos de cáncer.

Ejercicio: Los altos niveles de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo con investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física y trotara 30 minutos por día (o gastara la energía equivalente en otra actividad), se podría observar una reducción del 15% en la incidencia del cáncer del colon.

Exploración y detección temprana

Para muchos tipos de cáncer, el progreso logrado en las áreas de exploración y tratamiento es prometedor para la detección temprana y lograr tasas altas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes y pruebas en personas que no presentan síntomas de cáncer, pero que están bajo alto riesgo de padecerlo. Tener un alto riesgo de padecer un tipo de cáncer significa que se poseen ciertas características o exposiciones, denominadas factores de riesgo, que hacen a un individuo más propenso a manifestar ese tipo de cáncer que otras personas que no poseen estos factores. Los factores de riesgo son distintos para cada tipo de cáncer. Es importante conocer sobre estos factores de riesgo porque: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse (como el hábito de fumar o hábitos alimenticios), con lo que se disminuye el riesgo de manifestar el cáncer asociado; y 2) las personas que tienen alto riesgo de manifestar un cáncer pueden someterse a medidas de exploración recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con el incremento de riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento más efectivas.

Cuando se detecta temprano, la mayoría de los melanomas se puede curar con cirugía. La responsabilidad de verificar su piel, y notar cualquier cambio, recae sobre las mismas personas, ya que así se puede detectar temprano el melanoma, cuando es más tratable.

Autoexamen: Hoy en día se recomienda que las personas chequeen su propia piel cerca de una vez al mes. Esto es de mucha importancia, sobre todo en las personas que presentan algún factor de riesgo para el melanoma. Durante el autoexamen, las personas deben usar un espejo de cuerpo completo para familiarizarse con las características de sus lunares, manchas y otras marcas cutáneas. Es importante notar cualquier nuevo lunar o cambio en el tamaño, forma o color de los lunare
s existentes. Las personas que se realizan autoexámenes de manera consistente deberían notar cualquier cambio que se presente en su piel y notificar de inmediato a su médico.

Chequeo de rutina: En la actualidad, se recomienda que las personas entre 20 y 40 años de edad se realicen un chequeo de cáncer cada tres años y que los mayores de 40 lo hagan cada año. Este chequeo de rutina debe incluir un examen de la piel. Durante este chequeo, el médico obtendrá información relacionada con el historial familiar, con la exposición solar y con otros factores de riesgo y examinará la piel para encontrar cualquier anormalidad. El médico también puede examinar los ganglios linfáticos, puesto que una inflamación de éstos puede indicar la presencia de un melanoma diseminado.

Seguimiento cuidadoso: Los pacientes diagnosticados con melanoma presentan de 10 a 25 veces más riesgo de manifestar un segundo melanoma que la población en general. Como resultado de este incremento de riesgo, estos pacientes tienen el potencial de beneficiarse de una rutina de evaluación de la piel diseñada para detectar y tratar un segundo melanoma en etapa temprana. Hace poco, investigadores del Instituto del Cáncer John Wayne ( John Wayne Cancer Institute) realizaron un estudio clínico sobre más de 3.000 pacientes que recibieron un diagnóstico de melanoma en las etapas tempranas entre los años 1971 y 1999. Al momento del tratamiento del melanoma inicial, se enseñó a estos pacientes a realizarse un autoexamen y buscar atención médica si observaban cualquier cambio sospechoso en su piel. Además, los pacientes se sometieron a un examen físico completo a manos de un cirujano oncólogo y a una evaluación completa de la piel a manos de un dermatólogo cada seis meses durante los cinco años siguientes al tratamiento del melanoma inicial. A los cinco años y desde entonces, luego del tratamiento del melanoma inicial, los pacientes se sometieron a un examen físico anual a manos de un cirujano oncólogo y se les aconsejó continuar con los exámenes semestrales por parte del dermatólogo.

De estos pacientes, 114 manifestaron un segundo melanoma de la piel. Se obtuvieron registros de ambos melanomas en 82 de estos pacientes y el espesor del segundo melanoma fue decreciendo en casi un 79% de estos pacientes. Sólo dos pacientes presentaron un segundo melanoma de etapa superior al melanoma inicial. Estos resultados permitieron a los investigadores que realizaron este estudio clínico acentuar la importancia de la educación, del autoexamen y del seguimiento frecuente para los pacientes diagnosticados con melanoma. El hecho de que la mayoría de los segundos melanomas se encontraran en una etapa más temprana que los melanomas iniciales señala la importancia de la rutina de evaluación, tanto a cargo del paciente como del médico, para todos aquellos pacientes que han presentado melanoma.


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