Exploración y prevención de la leucemia linfocítica crónica

Exploración y prevención de la leucemia linfocítica crónica

Información general

Cada día hay más interés sobre la información de la prevención del cáncer y la ciencia de la exploración, en las personas con un riesgo alto de manifestar cáncer. Tanto médicos como el público en general, parecen reconocer que el mejor “tratamiento” para el cáncer es prevenir de que ocurra o detectarlo temprano, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

El linfoma linfocítico de células pequeñas y la leucemia linfocítica crónica (LLC) se presentan, por lo general, en las personas entre 65 y 70 años de edad y casi siempre están en una etapa avanzada de la enfermedad, con compromiso de la médula ósea. Cuando la mayor parte de cáncer compromete la sangre y la médula ósea, los médicos se refieren a la enfermedad como leucemia linfocítica crónica. Sin embargo, cuando el cáncer compromete más a los ganglios linfáticos, se puede denominar como un linfoma linfocítico de células pequeñas. La leucemia linfocítica crónica es la leucemia más común en los adultos y, unida al linfoma linfocítico de células pequeñas, es responsable del 6 al 10% de todos los cánceres que comprometen el sistema linfático.

La leucemia linfocítica crónica es un cáncer que involucra a los linfocitos maduros del organismo. Cuando se presenta la LLC, existe un incremento marcado en el número de linfocitos anormales, debido, en parte, a la prolongada supervivencia de las células. Éste no es un crecimiento rápido del cáncer, pero las células anormales se acumulan en la sangre, la médula ósea, los ganglios linfáticos y el bazo, creando un ensanchamiento de estos órganos y una disminución de la médula ósea y la función inmunológica. Esta enfermedad interfiere con la producción normal de los anticuerpos y la inmunoglobulina, las cuales permiten la infección.

La LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas presentan otras características únicas que no están presentes en otros tipos de leucemia. Se pueden asociar con la inmunidad mediante la destrucción de los glóbulos rojos y las plaquetas. Esto se conoce como citopenias autoinmunes. Los pacientes con LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas también pueden experimentar infecciones repetidas por los niveles bajos de la producción normal de inmunoglobulina.

En un estudio reciente, conducido por la American College of Surgeons Commission on Cancer y la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), la LLC comprende el 22,6% de todos los casos de leucemia en la Base de Datos Nacional ( National Data Base). El riesgo de manifestar LLC se incrementa de forma progresiva con la edad y no de forma plana. El promedio de edad al momento del diagnóstico fue de casi 70 años. Los hombres son tres veces más propensos a manifestar LLC que las mujeres.

Hasta este momento se desconoce qué causa la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas. Los investigadores están tratando de resolver este problema. Los científicos saben que estas enfermedades se presentan más en los hombres que en las mujeres, así como en más caucásicos que en afroamericanos. Sin embargo, no han podido explicar el porqué unas personas adquieren la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas y otras no. Mediante el conocimiento de la causa, los investigadores esperan entender mejor cómo prevenir y tratar estas enfermedades.

La posibilidad de que una persona manifieste cáncer depende de factores genéticos y no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario incambiable, mientras que uno no genético, es una variable en el medio ambiente de la persona que, con frecuencia, puede cambiarse. Entre los factores no genéticos pueden incluirse la dieta, el ejercicio o la exposición a otras sustancias presentes en su entorno. Estos factores no genéticos se denominan, con frecuencia, factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases de cáncer, no se conocen correlaciones ambientales, pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores genéticos o hereditarios

Los gemelos idénticos de los pacientes con LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas sólo presentan un ligero incremento de manifestar estas enfermedades cuando se comparan con la población en general. Esto también es verdad para otros mellizos. Este hecho es una fuerte sugerencia de que los factores ambientales son mucho más importantes que los factores genéticos en la manifestación de estas enfermedades. Es un misterio científico el porqué sólo uno de un par de gemelos idénticos pueda exhibir LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas, dado que la genética es idéntica y las exposiciones ambientales son similares y hasta iguales.

Existen muchas variantes en la incidencia de LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas en diferentes países, con tasas altas en los Estados Unidos y Europa y tasas dramáticamente bajas entre los asiáticos. Los investigadores aún no aseguran si esto se debe a la genética, o a diferencias ambientales.

Factores no genéticos o ambientales

El hecho de que, por lo general, sólo uno de un par de gemelos idénticos en un hogar manifieste LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas sugiere que el hallazgo de una causa específica para la leucemia será difícil, sino imposible. Sin embargo, por medio de estudios a mucha gente alrededor del mundo, los investigadores han encontrado pocos factores de riesgo significativos que incrementen la posibilidad de que una persona contraiga LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas.

La exposición crónica al tinte para el cabello, al asbesto y, posiblemente, al mortero de ladrillo, se asocia con el incremento en la incidencia de la LLC. La incidencia de la LLC parece incrementarse en los trabajadores agrícolas, lo cual sugiere que la exposición continua a químicos agrícolas o la exposición a enfermedades de transmisión animal puede incrementar la incidencia de la LLC. Esto se ha observado en estudios de población en los Estados Unidos y Europa.

Algunas investigaciones anteriores sugieren que la exposición a campos electromagnéticos era un posible factor de riesgo para la leucemia. (Los campos electromagnéticos son un tipo de radiación de baja energía que proviene de las líneas de potencia e implementos eléctricos). Estudios más recientes presentan fallas al documentar un incremento de la incidencia de la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas en las personas que viven cerca de las líneas de potencia. Sin embargo, investigadores suecos han documentado un incremento en la incidencia de la LLC en los trabajadores ferroviarios, lo cual sugiere que la exposición a campos magnéticos de baja frecuencia puede ser causa de la LLC.

Asociación con otras enfermedades: La incidencia de la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas incrementa en los pacientes con cáncer de la piel (melanoma y carcinoma de células escamosas), lo cual ha impulsado a los investigadores a proponer que el incremento a la exposición solar puede ser responsable del incremento de la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas en el mundo.

Prevención

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy amplia. Dos terceras partes de las muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, la dieta deficiente, la obesidad y la falta de ejercicio. Todos estos factores pueden modificarse. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el estilo de vida.

La gran mayoría de lo
s casos de LLC y linfoma linfocítico de células pequeñas no pueden prevenirse porque no se conocen las causas de esta enfermedad.

Alimentación: La alimentación es un área muy propicia en que tanto las personas como la sociedad en general pueden intervenir de forma inmediata para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, acerca de los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa mucho el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de la grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal para evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

No obstante, es importante limitar el consumo de grasas, ya que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poliinsaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica, que un alto consumo de carnes rojas y de productos lácteos, puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y vegetales también se asocia con la reducción del riesgo de padecer, al menos, diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrogenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol de moderado a alto también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Entre las razones para explicar esta relación puede ser que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor.

Ejercicio: Los altos niveles de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física y trotaran 30 minutos por día (o gastaran la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon.

Exploración y diagnóstico temprano

Para muchos tipos de cáncer, el progreso logrado en las áreas de exploración y tratamiento es prometedor para la detección temprana y lograr tasas altas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en las personas que no presentan síntomas de cáncer, pero que están bajo alto riesgo de padecerlo. Tener un alto riesgo de padecer un tipo de cáncer significa que se poseen ciertas características o exposiciones, denominadas factores de riesgo, que hacen a una persona más propensa a manifestar esa clase de cáncer que otras personas que no poseen estos factores. Los factores de riesgo son distintos para cada tipo de cáncer. Es importante conocer estos factores de riesgo porque: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse ( como el hábito de fumar o los hábitos alimenticios), con lo que se disminuye el riesgo de manifestar el cáncer asociado; y 2) las personas que tienen un riesgo alto de manifestar cáncer pueden someterse a medidas de exploración recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con el incremento de riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento más efectivas.

Por lo general, la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas se diagnostican debido a que los pacientes presentan ciertos signos y síntomas, entre ellos la inflamación de los ganglios linfáticos, fatiga, pérdida de peso, sangrado, contusiones, o infecciones inexplicables. En ocasiones, el diagnóstico se realiza durante un examen médico de rutina, mediante la realización de un conteo de glóbulos blancos, de plaquetas y de glóbulos rojos.

Para que la exploración sea efectiva, se debe identificar a los pacientes en riesgo, lo cual es imposible en la actualidad, con excepción de los pacientes que se someten a una exploración y presenten una de las pocas enfermedades genéticas que han demostrado guardar relación con la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas. Dado que esta es una enfermedad de las personas de edad avanzada en la mayoría de los casos, puede detectarse mediante un


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