Exploración y prevención de la leucemia mielógena aguda

Exploración y prevención de la leucemia mielógena aguda

Información general

Cada día hay más interés sobre la información de la prevención del cáncer y la ciencia de la exploración, en las personas con un riesgo alto de manifestar cáncer. Tanto los médicos como el público en general parecen reconocer que el mejor “tratamiento” para el cáncer es prevenir de que ocurra o detectarlo temprano, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

En este momento se desconoce la causa de la leucemia mielógena aguda (LMA), en la mayoría de los casos. Los investigadores están tratando de resolver este problema. Los científicos saben que la LMA se presenta más en los hombres que en las mujeres, así como en más caucásicos que en afroamericanos. Sin embargo, no han podido explicar el porqué unas personas adquieren la LMA y otras no. Al conocer qué es lo que causa esta enfermedad, los investigadores esperan entender mejor cómo prevenirla y cómo tratarla.

La posibilidad de que una persona presente cáncer depende de factores genéticos y no genéticos. El factor genético es un rasgo hereditario que no puede cambiarse, mientras que el no genético es una variable en el medio ambiente de la persona, el cual con frecuencia puede cambiarse. Entre los factores no genéticos están la dieta, el ejercicio o la exposición a ciertas sustancias presentes en su entorno. Estos factores a menudo se conocen como factores ambientales. Algunos factores no genéticos juegan el papel de facilitar el proceso de cambio que sufren las células de saludables a cancerosas (ejemplo: la relación entre el hábito de fumar y el cáncer pulmonar), mientras que para otras clases del cáncer no se conocen correlaciones ambientales pero se sabe que cuentan con una predisposición genética, es decir, que el riesgo de que una persona contraiga cierta clase de cáncer es mayor si un miembro de la familia tiene ese tipo de cáncer.

Factores genéticos o hereditarios

La LMA familiar es un tipo raro de leucemia heredada, la cual se transmite mediante un cromosoma no sexual de manera dominante. Ciertas condiciones genéticas pueden incrementar el riesgo de la LMA. Es muy factible que los gemelos idénticos en quienes la LMA se manifieste en el primer año de vida padezcan ambos la enfermedad. Sin embargo, después del primer año de vida, los gemelos idénticos de los pacientes con LMA sólo presentan un pequeño incremento del riesgo de manifestar LMA cuando se compara con la población en general. Esto también se cumple para los mellizos. Esto sugiere, de manera enfática, que los factores ambientales son mucho más importantes que los factores genéticos en la manifestación de la LMA. Es un misterio científico el porqué sólo uno de un par de gemelos idénticos pueda manifestar leucemia, debido a que la genética es idéntica y las exposiciones ambientales son similares o hasta iguales.

El síndrome de Down, que es una condición genética, se asocia con el incremento de padecer leucemia mielógena o linfoide aguda. La neutropenia congénita (bajo conteo de glóbulos blancos que combaten los gérmenes) también se asocia con un incremento de la incidencia del síndrome mielodisplásico y LMA. La anemia de Fanconi es un trastorno de la médula ósea congénito o hereditario el cual, con frecuencia, progresa hacia la LMA.

Factores no genéticos o ambientales

El hecho de que por lo general sólo uno de un par de gemelos idénticos exhiba LMA sugiere que los factores ambientales juegan la función más importante en la manifestación de la LMA y que encontrar la causa específica para la leucemia será difícil, sino imposible. Sin embargo, mediante estudios en un gran número de personas alrededor del mundo, los investigadores han encontrado ciertos factores que incrementan el riesgo de que una persona manifieste la LMA.

La exposición a grandes cantidades de radiación de alta energía incrementa el riesgo de la leucemia, como la producida por la explosión de la bomba atómica en Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Los pacientes con cualquier condición que hayan recibido terapia con radiación presentan un incremento en el riesgo de manifestar LMA. Por ejemplo, las personas con espondilitis anquilosante que recibieron tratamiento con radiación se encuentran bajo mayor riesgo de manifestar LMA.

Algunos estudios demuestran que las tripulaciones de la cabina de los aviones comerciales que han volado más de 5.000 horas parecen tener un incremento en la incidencia de la LMA. Estas tripulaciones han presentado un incremento en la incidencia del melanoma y el cáncer de piel, que podría o no ser por la mayor exposición a la radiación ultravioleta y gama, a grandes alturas.

Algunas investigaciones iniciales sugirieron que las exposiciones a los campos electromagnéticos constituían un posible factor de riesgo para la leucemia. (Los campos electromagnéticos son un tipo de radiación de baja energía que provienen de las líneas de potencia y dispositivos eléctricos). Sin embargo, estudios más recientes no logran documentar un incremento en la incidencia de la LMA en las personas que viven cerca de las líneas de potencia.

Los trabajadores expuestos por largos períodos a ciertos químicos, como la bencina, se encuentran en un riesgo alto de padecer LMA. Las aberraciones cromosómicas específicas, incluida la transposición 8:21 asociada con la LMA, se han detectado en los glóbulos blancos de los trabajadores con bencina antes de la detección de la leucemia. Los trabajadores de la industria petrolera antes de 1960 parecían presentar un incremento en la incidencia de LMA, pero estudios más recientes no lo demuestran. Este cambio puede representar mejor y mayor seguridad en las condiciones de trabajo. La incidencia de la LMA se incrementa en las áreas de alta densidad automovilística, es posible que sea como resultado de la exposición a la bencina de la gasolina. Esta observación es apoyada además, por el hecho de que ningún otro cáncer o leucemia se incrementa en áreas de alta densidad automovilística.

Leucemia mielógena aguda relacionada con la terapia: Algunos de los medicamentos utilizados para tratar otros tipos de cáncer pueden incrementar el riesgo personal de padecer la LMA. Existe un incremento en la incidencia de los síndromes mielodisplásicos y LMA en los pacientes que reciben dosis convencionales de quimioterapia, así como en los pacientes que reciben dosis altas de quimioterapia con trasplante autólogo, o infusión alogénica de células madre. Casi el 4% de los niños tratados para la enfermedad de Hodgkin exhibirá un segundo cáncer, siendo el más común la LMA. El tratamiento del cáncer con el medicamento de quimioterapia, etopósido, se asocia con la mayor incidencia de LMA. Se observó un 5% de incidencia de mielodisplasia o LMA en los pacientes que reciben mitoxantrona como terapia adyuvante para el cáncer del seno, lo cual es más alto que el observado para otros medicamentos de quimioterapia usados como terapia adyuvante. La radiación combinada con quimioterapia aumenta de manera significativa el riesgo de manifestar mielodisplasia y LMA, frente a otros tratamientos individuales.

Los virus y la leucemia mielógena aguda: Los científicos han identificado un virus que parece incrementar el riesgo para un tipo de leucemia poco común. Sin embargo, este virus no presenta una asociación conocida con la LMA. Los científicos continúan a través de todo el mundo el estudio de los virus y de otros posibles factores de riesgo para la leucemia.

Prevención de la leucemia mielógena aguda

El cáncer es una enfermedad cuya posibilidad de prevención es muy amplia. Dos terceras partes de la muertes por cáncer en los Estados Unidos están relacionadas con el uso del tabaco, dietas pobres, obesidad y falta de ejercicio. Todos estos factores pueden ser modificados. Sin embargo, todavía se menosprecia la posibilidad de prevenir el cáncer mediante cambios en el
estilo de vida. La gran mayoría de los casos de LMA no puede prevenirse debido a que no se conocen las causas. Los pocos casos asociados con la exposición a la bencina son previsibles con mejores condiciones en los sitios de trabajo. Se desconoce el número exacto de casos de LMA que se podrían prevenir evitando la exposición a los automóviles, pero no es práctico para la mayoría de la gente.

Alimentación: La alimentación es un área muy propicia en que tanto las personas como la sociedad en general pueden intervenir de forma inmediata para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Numerosos estudios proporcionan un caudal de información, con frecuencia contradictoria, acerca de los factores perjudiciales y protectores con que cuentan los diferentes alimentos.

Existe una evidencia convincente de que el exceso de grasa en el organismo incrementa mucho el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Aunque mucha de la información nutricional en relación al cáncer está en contra de una dieta rica en grasa, el verdadero culpable puede ser el exceso de calorías. Los estudios demuestran que existe una pequeña relación, si acaso la hay, entre la grasa del organismo y la composición de la grasa de la dieta. Estos estudios muestran que el consumo de un exceso de calorías provenientes tanto de las grasas como de los carbohidratos produce el mismo resultado de exceso de grasa en el organismo. La forma ideal para evitar el exceso de grasa en el organismo es limitar el consumo de calorías y/ o equilibrar el consumo calórico con bastante ejercicio.

No obstante, es importante limitar el consumo de grasas, ya que las evidencias aún apoyan la relación que existe entre el cáncer y las grasas poliinsaturadas, saturadas y animales. Los estudios muestran de manera específica, que un alto consumo de carnes rojas y de productos lácteos, puede incrementar el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Una estrategia para cambiar de forma positiva los hábitos alimenticios es reemplazar las carnes rojas por el pollo, el pescado, las nueces y las legumbres.

El alto consumo de frutas y de vegetales también se asocia con la reducción del riesgo de padecer, al menos, diez diferentes clases de cáncer, lo cual puede ser el resultado de factores potencialmente protectores, como los carotenoides, el ácido fólico, la vitamina C, los flavonoides, los fitoestrogenos y los isotiocianatos, a los que en conjunto se les conoce como antioxidantes.

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de alcohol de moderado a alto también incrementa el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. Entre las posibles razones para explicar esta relación está el hecho de que el alcohol interfiere con la disponibilidad del ácido fólico. El alcohol combinado con el tabaco crea un riesgo aún mayor.

Ejercicio: Los altos niveles de actividad física pueden reducir la incidencia de algunos tipos de cáncer. De acuerdo a investigadores de la Universidad de Harvard, si la totalidad de la población incrementara sus niveles de actividad física y trotaran 30 minutos por día (o gastaran la energía equivalente en otra actividad), se podría observar un 15% de reducción en la incidencia del cáncer del colon.

Exploración y diagnóstico temprano

Para muchos tipos de cáncer, el progreso logrado en las áreas de exploración y tratamiento es prometedor para la detección temprana y lograr tasas altas de curación. El término exploración se refiere al uso regular de ciertos exámenes o pruebas en las personas que no presentan síntomas de cáncer, pero que están bajo alto riesgo de padecerlo. Tener un alto riesgo de padecer un tipo de cáncer significa que se poseen ciertas características o exposiciones, denominadas factores de riesgo, que hacen a una persona más propensa a manifestar esa clase de cáncer que otras personas que no poseen estos factores. Los factores de riesgo son distintos para cada tipo de cáncer. Es importante conocer estos factores de riesgo porque: 1) algunos factores de riesgo pueden cambiarse ( como el hábito de fumar o los hábitos alimenticios), con lo que se disminuye el riesgo de manifestar el cáncer asociado; y 2) las personas que tienen un riesgo alto de manifestar cáncer pueden someterse a medidas de exploración recomendadas para ese tipo de cáncer. Los investigadores continúan estudiando cuáles características o exposiciones se asocian con el incremento de riesgo para varios cánceres, lo que permite el uso de estrategias de prevención, detección temprana y tratamiento más efectivas.

Por lo general, la leucemia mielógena aguda se diagnostica debido a que los pacientes presentan signos y síntomas de leucemia, incluidos la fatiga, pérdida de peso, sangrado, hematomas o infecciones inexplicables. En ocasiones, el diagnóstico se realiza durante un examen físico de rutina o por un conteo de glóbulos blancos, de plaquetas y de glóbulos rojos.

Para que la exploración sea efectiva, los pacientes en riesgo deben identificarse. Con excepción de la identificación de unas pocas enfermedades genéticas, es imposible en la actualidad la exploración para la LMA. Sobre este punto, no existe evidencia de que los diagnósticos tempranos de la LMA mejoren las tasas de supervivencia en comparación con aquellos que tienen una detección sintomática tardía.

Los trabajadores de la industria química del petróleo necesitan exploraciones regulares. La exploración consiste de un conteo sanguíneo rutinario el cual es parte de un examen físico anual. Es importante notar que el promedio de edad para manifestar LMA es mayor a 65 años. Las personas mayores de esta edad deben someterse a un examen físico con un conteo sanguíneo rutinario cada 6 meses. No es necesario un examen de médula ósea a menos que el conteo sanguíneo sea anormal o si existe en el examen físico alguna anormalidad definida que sugiera la presencia de LMA.


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