Fase acelerada

Información general

La leucemia mielógena crónica es el crecimiento anormal de los glóbulos blancos relativamente maduros. La enfermedad se asocia con una anormalidad cromosómica (cromosoma Filadelfia) en que el material genético del cromosoma 9 se transfiere al cromosoma 22, formando el cromosoma Filadelfia, que juega una función en la manifestación de la enfermedad. La leucemia mielógena crónica por lo general progresa de la fase crónica a la fase acelerada y, por último, a la blástica, o fase de leucemia aguda, por un período de varios años. Sin embargo, algunos pacientes podrán encontrarse en la fase acelerada al momento del diagnóstico inicial.

Para el diagnóstico de la fase acelerada debe estar presente al menos una de las siguientes características:

  • Presencia permanente de 10 a 30% de mieloblastos en la médula ósea o la sangre periférica.
  • Incremento sustancial en el conteo de glóbulos blancos superior a 50.000
  • Aumento o disminución del conteo de plaquetas
  • Niveles bajos de glóbulos rojos a pesar del tratamiento.
  • Ensanchamiento progresivo del bazo.
  • Nódulos del tumor fuera de la médula ósea o bazo.
  • Presencia de cualquier cromosoma anormal además del cromosoma Filadelfia.
  • Fiebre o dolor óseo persistente e inexplicable.

Una vez establecido el criterio de la fase acelerada, el promedio de supervivencia de los pacientes con LMC es menor de 18 meses. Los pacientes pueden progresar a la fase acelerada de la LMC sin experimentar ningún síntoma. El diagnóstico se puede realizar según los hallazgos de la sangre periférica o la médula ósea solamente.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento de la leucemia mielógena crónica para los pacientes que presentan progreso hacia la fase acelerada. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Los pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Cuando la LMC progresa hacia la fase acelerada, las células de leucemia pueden parecerse a las células mieloides o linfoides y, por lo general, responden poco al tratamiento. A través del tiempo, se utilizaron los regímenes de quimioterapia intensiva para el tratamiento de la leucemia mielógena aguda y del 25 al 35% de los pacientes en la fase acelerada lograron una remisión de duración relativamente corta. En el 2001, se aprobó el Gleevec para el tratamiento de la LMC en la fase acelerada y blástica.

Tratamiento con Gleevec® de la LMC en fase acelerada

La causa de la mayoría de los casos de LMC es una anomalía genética específica conocida como el cromosoma Filadelfia. Éste se presenta a través de la conmutación de información genética específica. El resultado de esta conmutación produce una proteína llamada la tirosina quinasa Bcr-Abl. Esta proteína facilita la función celular y el crecimiento mediante la modulación del flujo de cierta información química, dentro y fuera de las células, e inicia las respuestas de crecimiento al estímulo químico. El principal problema con la tirosina quinasa Bcr-Abl es que realice esta función de una forma descontrolada, permitiendo la duplicación excesiva y el crecimiento de las células, una característica distintiva del cáncer.

El Gleevec®, un inhibidor de la tirosina quinasa, se une a un sitio específico de la tirosina quinasa Bcr-Abl y bloquea los efectos de crecimiento que faclita la Bcr-Abl. Esto, a su vez, detiene la duplicación excesiva y el crecimiento de las células cancerosas. Aún más, dado que el Gleevec® sólo se une a las células cancerosas, los efectos secundarios son mínimos. La FDA aprobó el Gleevec® para la LMC en la fase acelerada o blástica, y se encuentran en curso investigaciones adicionales para evaluar el uso del Gleevec® en la LMC.

De acuerdo con los resultados presentados en diciembre de 2001, en la 43ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología ( American Society of Hematology), las evidencias indican que el Gleevec® parece producir respuestas anticancerígenas y mejora la supervivencia de los pacientes con LMC en la fase acelerada (LMC-FA). Los investigadores detallaron el resultado de un experimento clínico de varios centros sobre 235 pacientes con LMC-FA para evaluar la eficiencia del Gleevec®. La mayoría de los pacientes había recibido un tratamiento anterior para LMC en la fase acelerada y el 12% de los pacientes era de 70 años de edad o mayor. Se administró el Gleevec® a 77 pacientes de forma oral en dosis de 400 mg/día y, a 158 pacientes, 600 mg/día. Después del tratamiento, el 82% de los pacientes presentó una reducción de las células cancerosas en la sangre (respuesta hematológica) y el 17% logró una desaparición total del cáncer a nivel genético (respuesta citogenética). El veintitrés por ciento de los pacientes experimentó un retorno a la fase crónica de LMC. Al año después del tratamiento, el 59% de los pacientes tratados con 400 mg/día y el 67% de los tratados con 600 mg/día no experimentaron progresión de la enfermedad. La supervivencia general un año después del tratamiento fue de 74% en los pacientes tratados con 400 mg/día y de 78% en los tratados con 600 mg/día. Hoy en día, los pacientes que presentaron respuesta citogenética a los 3 meses aún sobreviven. Los efectos secundarios, desde los leves hasta los moderados, fueron náuseas, diarrea, edema, salpullido cutáneo, calambres musculares, neutropenia y trombocitopenia.

Estos resultados son consistentes con los resultados de un experimento clínico anterior que indicaba que el Gleevec® producía respuestas anticancerígenas y mejoraba la supervivencia en los pacientes con LMC-FA. La dosis de 600 mg/día parecía ser, en principio, un factor de predicción por un largo período hacia la progresión de la enfermedad. Para el futuro, se garantizan más estudios para definir la función y las dosis óptimas de Gleevec® en el tratamiento de LMC-FA.

Trasplante de células madre

El trasplante de células madre es un procedimiento que se realiza para reparar el daño causado por las dosis altas de quimioterapia. Las dosis altas de quimioterapia (HDC, por sus siglas en inglés) eliminan más células cancerosas que las dosis bajas de quimioterapia convencionales. No obstante, el HDC también elimina más células normales, sobre todo la producción de las células madre sanguíneas en la médula ósea. Las células madre son células inmaduras producidas en la médula ósea que eventualmente se transforman en glóbulos rojos, que proveen oxígeno a los tejidos; en glóbulos blancos, que atacan la infección; o en plaquetas, que ayudan a la coagulación de la sangre. La estrategia de tratamiento utilizando el trasplante de células madre, es un intento por restaurar la producción de las células madre sanguíneas después de que la HDC las ha reducido a niveles peligrosamente bajos. Cuando las células madre se acercan a niveles críticos bajos por la HDC, se presentan complicaciones como la anemia, la infección y puede presentarse sangrado. Por lo tanto, es imperativo restaurar los niveles de las células madre tan rápido como sea posible. El trasplante autólogo de las células madre involucra la recolección de las células madre del mismo paciente antes del tratamiento con quimioterapia. Estas células madre se congelan y se reinyectan al paciente después del tratamiento para “rescatar” la médula ósea. El trasplante alogénico de las células madre utiliza células madre recolectadas de donantes, que pueden o no ser parientes del paciente, para reinyectarlas al paciente después del tratamiento con HDC.

Trasplante alogénico de las células madre

Los pacientes seleccionados en la fase acelerada tratados con dosis altas de quimioterapia y trasplante alogénico de células madre (usando células madre de un familiar donante) presentan una supervivencia a 5 años de hasta 45%. Los pacientes trasplantados en la fase blástica presentan una supervivencia a 5 años de casi un 15%. En tiempo reciente ha habido un progreso significativo en la selección de los donantes no parientes con compatibilidad de las células madre. Los pacientes con LMC en la fase acelerada trasplantados de un donante no pariente compatible para HLA (antígeno de trasplante) presentan de 20 a 40% de posibilidades de supervivencia a 5 años, mientras que los pacientes en la fase blástica presentan casi el 10% de posibilidad de supervivencia a 5 años.

Trasplante autólogo de células madre

La razón para un trasplante autólogo de la médula o de las células madre es que las células madre que no contienen el cromosoma Filadelfia pueden recolectarse con anterioridad en el curso de la fase crónica de la enfermedad. Estas células madre pueden entonces inyectarse después del tratamiento con dosis altas de quimioterapia y establecer un estado de producción parcial o completa de las células sanguíneas negativas para el cromosoma de Filadelfia después de que la enfermedad ha progresado hacia la fase acelerada o blástica. Para que esta estrategia funcione, las células madre deben recolectarse antes de que el paciente entre en la fase acelerada o blástica. Los estudios más recientes de trasplante autólogo de células madre para el tratamiento de LMC sugieren que la fase crónica de la enfermedad puede ser restablecida de forma temporal.

Estrategias para mejorar el tratamiento

Aunque se ha progresado mucho en el tratamiento de LMC en la fase acelerada o blástica, todavía hay muchos pacientes que sucumben a la leucemia, por lo que son necesarias mejores estrategias de tratamiento. En el futuro, el progreso en el tratamiento de LMC en la fase acelerada o blástica se conseguirá de la continua participación en los estudios clínicos apropiados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa dirigidas a mejorar el tratamiento de la leucemia.

Trasplante alogénico de células madre: Las estrategias diseñadas para reducir la toxicidad y mejorar los resultados del Trasplante alogénico de las células madre, son un área activa de estudio.

Fase I-II de los experimentos: En la fase I-II de los experimentos clínicos, se continúa la evolución y la evaluación de nuevos medicamentos para la quimioterapia para los pacientes con cáncer reincidente. El propósito de la fase I de los experimentos es evaluar los nuevos medicamentos con el fin de determinar la mejor forma de administrarlos, y determinar si éstos presentan alguna actividad anticancerígena en los pacientes. A su vez, la fase II de los experimentos evalúa nuevas terapias que parecen presentar promisorias actividades contra la leucemia.

Anticuerpos monoclonales: Los anticuerpos monoclonales son proteínas que se pueden producir en el laboratorio y están diseñadas para reconocer y unirse a muchos lugares específicos en una célula. Estas acciones de unión promueven beneficios anticancerígenos mediante la eliminación de los efectos estimulantes de los factores de crecimiento y mediante la estimulación del sistema inmunológico para atacar y eliminar las células cancerosas a las cuales se une el anticuerpo monoclonal. Este enfoque envía un tratamiento adicional, sobre todo a las células cancerosas, y evita el daño de las células normales. Los anticuerpos monoclonales pueden localizar las células cancerosas y eliminarlas de forma directa o enviar un isótopo radioactivo ligado u otra sustancia anticancerígena, para la terapia anticancerígena específica. Los anticuerpos sirven, en esencia, como sistemas de envío focalizado. Los anticuerpos monoclonales pueden administrarse solos o con quimioterapia, y se encuentran en evaluación para determinar si pueden mejorar las tasas de curación.

Los anticuerpos monoclonales que reaccionan en específico con las células cancerosas, están recién creadas. Cuando un anticuerpo y un isótopo radioactivo se unen, la radiación puede ser enviada directo a las células cancerosas. Médicos de la Universidad de Washington y del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson ( Fred Hutchinson Cancer Research Center) probaron una combinación de anticuerpo-isótopo monoclonal, que se dirige a las células de la médula ósea donde se producen las células de la leucemia. La radiación del isótopo se envía de forma selectiva a la médula ósea sin la radiación tóxica a los otros tejidos normales. Se trataron 44 pacientes con leucemia que no tuvieron éxito antes con la quimioterapia. Todos los pacientes recibieron el régimen de tratamiento con la quimioterapia e irradiación total del organismo. Además, recibieron en promedio dos veces más radiaciones del isótopo a la médula ósea. El tratamiento fue seguido por la infusión de células madre propias o alogénicas. Este experimento se realizó principalmente para determinar la dosis óptima del isótopo y parece que muchos pacientes se beneficiaron de esta terapia. Siete de los 25 pacientes con leucemia mielógena sobrevivieron de 7 a 89 meses después del tratamiento, y 3 de 9 pacientes con leucemia linfoide, sobrevivieron de 23 a 70 meses después del tratamiento. Esta técnica se podría aplicar a los pacientes con LMC en la etapa acelerada.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos colaterales no sólo causan molestias a los pacientes, sino que pueden obstaculizar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo


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