Fase blástica

Información general

La leucemia mielógena crónica es el crecimiento anormal de las células mieloides relativamente maduras (glóbulos blancos). La enfermedad se asocia con una anomalía cromosómica (cromosoma Filadelfia) en que el material genético del cromosoma 9 se transfiere al cromosoma 22. Esto forma el cromosoma Filadelfia, que desempeña una función en la manifestación de la enfermedad. La leucemia mielógena crónica por lo general progresa de la fase crónica a la fase acelerada y, por último, a la blástica, o fase de leucemia aguda, durante un período de varios años.

Para diagnosticar la fase blástica, es necesario que esté presente al menos una de las siguientes características:

  • Presencia persistente de más de 30% de mieloblastos en la médula ósea o la sangre periférica
  • Incremento sustancial en el conteo de glóbulos blancos superior a 50.000
  • Aumento o disminución en el conteo de plaquetas
  • Niveles de glóbulos rojos bajos a pesar del tratamiento
  • Ensanchamiento progresivo del bazo
  • Nódulos del tumor fuera de la médula ósea o bazo.
  • Cualquier cromosoma anormal además del cromosoma Filadelfia
  • Fiebre o dolor óseo inexplicable y persistente

Para el diagnóstico de la fase blástica se requiere de más del 30% de mieloblastos en la médula o la sangre. Los pacientes en la fase blástica viven un promedio de 3 a 6 meses.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento de la leucemia mielógena crónica para los pacientes que presentan progreso hacia la fase blástica. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Los pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

Cuando la LMC progresa hacia la fase blástica, las células de la leucemia pueden parecerse a las células mieloides o linfoides y, por lo general, responden poco al tratamiento. Por mucho tiempo se utilizaron los regímenes de quimioterapia intensiva usados para el tratamiento de la leucemia mielógena crónica, incluidas las dosis alta de citarabina y daunorubicina, que pueden inducir remisiones en 25 a 35% de los pacientes en la fase blástica. Los pacientes con la fase blástica linfoide que se trataron con una terapia similar a la administrada para la leucemia linfoide aguda (Oncovin®, doxorubicina, ciclofosfamida y dexametasona), presentaron una tasa de remisión completa del 60%. Sin embargo, todas las remisiones logradas con la quimioterapia en la fase blástica fueron de duración relativamente corta. En el 2001, se aprobó el Gleevec® para el tratamiento de la LMC reincidente.

Tratamiento con Gleevec® de la LMC en la fase blástica

De acuerdo con los resultados presentados hace poco en la 43ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología ( American Society of Hematology), las evidencias indican que el Gleevec® parece producir respuestas anticancerígenas y mejorar la supervivencia de los pacientes con LMC en la fase blástica (LMC-FB). El Gleevec® es un agente biológico aprobado en la actualidad para el tratamiento de LMC-BP y ha demostrado tasas altas de respuestas anticancerígenas en los pacientes con LMC con cromosoma Filadelfia positivo en todas las fases.

La causa de la mayoría de los casos de LMC es una anomalía genética específica conocida como el cromosoma Filadelfia, que se presenta a través de la conmutación de información genética específica. El resultado de esta conmutación produce una proteína llamada la tirosina quinasa Bcr-Abl. Esta proteína facilita la función celular y el crecimiento, mediante la modulación del flujo de cierta información química dentro y fuera de las células, e inicia las respuestas de crecimiento al estímulo químico. El principal problema con la tirosina quinasa Bcr-Abl es que realice esta función de una forma descontrolada, permitiendo la duplicación excesiva y el crecimiento de las células, una característica distintiva del cáncer.

El Gleevec®, un inhibidor de la tirosina quinasa, se une en un sitio específico en la tirosina quinasa Bcr-Abl y bloquea los efectos de crecimiento que facilita la Bcr-Abl. Esto, a su vez, detiene la duplicación excesiva y el crecimiento de las células cancerosas. Aún más, dado que el Gleevec® sólo se une a las células cancerosas, los efectos secundarios son mínimos. Se trataron con Gleevec sesenta y cinco pacientes con LMC-FB, con un promedio de edad de 53 años, y un promedio de duración de la enfermedad de 42 meses. La tasa de respuesta hematológica fue de 56% a un mes, con un 10% de respuesta total. Los investigadores concluyeron que este estudio confirma que el Gleevec® es efectivo para el tratamiento de LMC-FB con tasas altas de respuesta hematológica. El tratamiento ambulatorio fue bien tolerado y los investigadores se encuentran estableciendo la función del Gleevec® en el tratamiento de la LMC-FB.

Trasplante de células madre

El trasplante de células madre es un procedimiento que se realiza para reparar el daño causado por las dosis altas de quimioterapia. Las dosis altas de quimioterapia (HDC, por sus siglas en inglés), elimina más células cancerosas que las dosis bajas convencionales de quimioterapia. No obstante, la HDC también elimina más células normales, sobre todo, la producción de las células madre sanguíneas en la médula ósea. Las células madre son células inmaduras producidas en la médula ósea que, a la larga, se transforman en glóbulos rojos, los cuales proveen oxígeno a los tejidos; en glóbulos blancos, que atacan la infección; o en plaquetas, que participan en la coagulación de la sangre. La estrategia de tratamiento con el trasplante de células madre es un intento por restaurar la producción de las células madre sanguíneas después de que la HDC las ha reducido a niveles peligrosamente bajos. Cuando las células madre se acercan a niveles bajos críticos por la HDC, se presentan complicaciones como anemia e infección y puede presentarse sangrado. Por lo tanto, es imperativo restaurar los niveles de células madre tan rápido como sea posible. El trasplante autólogo de células madre involucra la recolección de las células madre del mismo paciente antes del tratamiento con quimioterapia. Estas células madre se congelan y se reinyectan al paciente después del tratamiento para “rescatar” la médula ósea. El trasplante alogénico de células madre utiliza células madre recolectadas de donantes, que pueden o no ser pariente del paciente, para reinyectarlas al paciente después del tratamiento con HDC.

Trasplante alogénico de las células madre

Los pacientes seleccionados en la fase blástica tratados con dosis altas de quimioterapia y trasplante alogénico de células madre utilizando células madre de un donante pariente, presentan una supervivencia a 5 años de casi el 15%. Ha habido un progreso significativo en la selección de los donantes no parientes con compatibilidad de las células madre. Los pacientes con LMC en la fase blástica con trasplante de un donante no pariente compatible para HLA (antígeno de trasplante) presentan un 10% de posibilidades de supervivencia a 5 años.

Trasplante autólogo de células madre

La razón para un trasplante autólogo de la médula o de las células madre es que las células madre que no contienen el cromosoma Filadelfia pueden recolectarse con anterioridad en el curso de la fase crónica de la enfermedad. Estas células madre pueden entonces inyectarse después del tratamiento con dosis altas de quimioterapia y establecer un estado de producción parcial o completa de las células sanguíneas negativas para el cromosoma de Filadelfia después de que la enfermedad ha progresado hacia la fase acelerada o blástica. Para que esta estrategia funcione, las células madre deben recolectarse antes de que el paciente entre en la fase acelerada o blástica. Los estudios más recientes sobre el trasplante autólogo de las células madre, para el tratamiento de la leucemia mielógena crónica, sugieren que la fase crónica de la enfermedad puede restablecerse de la fase blástica en forma temporal.

Estrategias para mejorar el tratamiento

Aunque se han logrado progresos importantes en el tratamiento de la LMC, todavía muchos pacientes sucumben a la leucemia, por lo que son necesarias mejores estrategias de tratamiento. En el futuro, el progreso en el tratamiento de la leucemia resultará de la continua participación en los estudios clínicos apropiados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa encaminadas a mejorar el tratamiento de la leucemia.

Trasplante alogénico de las células madre: Las estrategias diseñadas para reducir la toxicidad y para mejorar los resultados del Trasplante alogénico de las células madre son un área activa de estudio.

Fase I-II de los experimentos: En la fase I-II de los experimentos clínicos, se continúa con la evolución y la evaluación de nuevos medicamentos para la quimioterapia para los pacientes con cáncer reincidente. El propósito de la fase I de los experimentos es evaluar los nuevos medicamentos con el fin de determinar la mejor forma de administrarlos y para determinar si éstos presentan alguna actividad anticancerígena en los pacientes. A su vez, la fase II de los experimentos evalúa nuevas terapias que parecen presentar promisorias actividades contra la leucemia.

Anticuerpos monoclonales: Los anticuerpos monoclonales son proteínas que se pueden producir en el laboratorio y están diseñadas para reconocer y unirse a muchos lugares específicos en una célula. Estas acciones de unión promueven beneficios anticancerígenos mediante la eliminación de los efectos estimulantes de los factores de crecimiento y mediante la estimulación del sistema inmunológico para atacar y eliminar las células cancerosas a las cuales se une el anticuerpo monoclonal. Este enfoque envía un tratamiento adicional, sobre todo a las células cancerosas, y evita el daño de las células normales. Los anticuerpos monoclonales pueden localizar las células cancerosas y eliminarlas de forma directa o enviar un isótopo radioactivo ligado u otra sustancia anticancerígena, para la terapia anticancerígena específica. Los anticuerpos sirven, en esencia, como sistemas de envío focalizado. Los anticuerpos monoclonales pueden administrarse solos o con quimioterapia, y se encuentran en evaluación para determinar si pueden mejorar las tasas de curación.

Los anticuerpos monoclonales que reaccionan de forma específica con las células cancerosas recién se crearon. Cuando un anticuerpo y un isótopo radioactivo se unen, la radiación puede enviarse directo a las células cancerosas. Médicos de la Universidad de Washington y del Fred Hutchinson Cancer Research Center probaron una combinación de anticuerpo-isótopo monoclonal, que se dirige a las células de la médula ósea en que se producen las células de la leucemia. La radiación del isótopo es enviada de forma selectiva a la médula ósea sin la radiación tóxica a los otros tejidos normales. Se trataron 44 pacientes con leucemia que no tuvieron éxito antes con la quimioterapia. Todos los pacientes recibieron el régimen de tratamiento con la quimioterapia e irradiación total del organismo. Además, recibieron en promedio dos veces más radiaciones del isótopo a la médula ósea. El tratamiento fue seguido por la infusión de células madre propias o alogénicas. Este experimento se realizó en principio para determinar la dosis óptima del isótopo, y parece que muchos pacientes se beneficiaron de esta terapia. Siete de los 25 pacientes con leucemia mielógena sobrevivieron de 7 a 89 meses después del tratamiento y 3 de 9 pacientes con leucemia linfoide sobrevivieron de 23 a 70 meses después del tratamiento. Esta técnica se podría aplicar a pacientes con LMC en etapa blástica.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos colaterales no sólo causan molestias a los pacientes, sino que pueden obstaculizar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.


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