Fase crónica

Información general

La LMC se diagnostica en un 20% de las personas afectadas mediante la detección de un alto conteo de glóbulos blancos en una prueba de sangre rutinaria. Los pacientes por lo general no presentan síntomas y tienen dificultad para comprender la gravedad de la naturaleza de su enfermedad, debido a que no la sienten.

La LMC no se considera un cáncer curable con el tratamiento convencional con quimioterapia y/ o el agente biológico interferón. Sin embargo, el trasplante alogénico de las células madre puede erradicar los clones anormales de las células y curar a muchos pacientes. Hace poco, se aprobó el Gleevec® para el tratamiento de la LMC. Éste se asocia con efectos secundarios mínimos y parece producir remisiones a largo plazo. Todas las otras terapias actuales se encaminan al control del crecimiento de las células anormales, e intentan retardar la transformación o la progresión de la fase crónica a la blástica, asemejando leucemia aguda.

Existe una gran variedad de factores que influyen en la decisión de los pacientes para recibir un tratamiento para el cáncer. El propósito del tratamiento puede ser mejorar los síntomas mediante el control local del cáncer, incrementar las posibilidades de curación del paciente o prolongar su vida. Los beneficios que se esperan del tratamiento para el cáncer deben sopesarse con cuidado con respecto a sus riesgos potenciales.

A continuación presentamos información general sobre el tratamiento de la leucemia mielógena crónica en fase crónica. Las circunstancias individuales de su situación y los factores de pronóstico de su tipo de cáncer son lo que influye, a fin de cuentas, en la manera en que estos principios generales de tratamiento se aplican a su situación. La información en este sitio web es una ayuda educativa para usted acerca de las opciones de tratamiento y facilita el proceso de toma de decisión, mutuo o compartido, con el médico oncólogo que lo atiende.

La mayoría de los nuevos tratamientos surge de experimentos clínicos, es decir, de estudios que evalúan la efectividad de los nuevos medicamentos o las estrategias de tratamiento. El progreso de los tratamientos más efectivos para el cáncer requiere la evaluación de nuevas e innovadoras terapias en los pacientes con cáncer. La participación en un experimento clínico puede ofrecerle acceso a mejores tratamientos y a posibilitar el avance de los conocimientos existentes en relación con el tratamiento de este cáncer. Los experimentos clínicos están disponibles para la mayoría de las etapas del cáncer. Los pacientes interesados en participar en estos experimentos deberán evaluar sus riesgos y sus beneficios en conjunto con sus médicos. Para asegurarse de que usted está recibiendo el mejor tratamiento para su cáncer, es importante estar al tanto de las últimas noticias sobre el cáncer, de forma que tenga conocimiento acerca de los nuevos tratamientos y de los resultados de los experimentos clínicos.

El mayor dilema que afrontan los pacientes con LMC es escoger entre dos opciones de tratamiento muy diferentes. El trasplante alogénico de las células madre puede curar a la mayoría de los pacientes en la fase crónica si se utiliza dentro de 1 a 2 años después del diagnóstico. Los efectos secundarios del trasplante pueden ser importantes con 10 a 40% de muertes de pacientes por causa de las complicaciones del tratamiento. Se dice, por lo general, que la efectividad de un trasplante alogénico disminuye entre mayor sea el período de espera de los pacientes para recibir el tratamiento. Por otra parte, los pacientes pueden tratarse con quimioterapia crónica de dosis baja o con el agente biológico interferón. Ningún agente parece curar la leucemia mielógena crónica; sin embargo, los pacientes no mueren por el tratamiento. Los pacientes sobreviven un promedio de 4 a 5 años con quimioterapia y de 5 a 6 años con el tratamiento con interferón. El nuevo agente Gleevec® ha demostrado producir importantes actividades anticancerígenas en los pacientes con LMC avanzada; no obstante, los resultados a largo plazo del tratamiento con Gleevec® son aún desconocidos.

La siguiente tabla ilustra las diferencias en la supervivencia entre el tratamiento con interferón, o un trasplante alogénico de células madre con un donante consanguíneo de HLA para LMC en la fase crónica. En los tres primeros años a partir del diagnóstico, las posibilidades de supervivencia son mayores en los pacientes que se trataron con interferón, sin embargo, 5 años después, los pacientes tratados con trasplante alogénico de células madre tenían más posibilidades de supervivencia.

  Supervivencia (años)
  1 3 5 7
Trasplante Alogénico ~80% ~74% ~72% ~67%
Interferón ~90% ~77% ~56% ~30%

La supervivencia de los pacientes con LMC depende del tiempo que toma el progreso hacia la fase blástica, la cual suele tomar de 2 a 6 años después del diagnóstico. En los primeros dos años después del diagnóstico, de 5 a 10% de los pacientes entra cada año en una crisis blástica. En los años siguientes, la tasa anual de progresión se incrementa de 20 a 25%. La disponibilidad de los donantes de las células madre, la edad de los pacientes, y las características del pronóstico de la leucemia también afectan el promedio de duración de la supervivencia.

Con el fin de tomar una decisión respecto a la intensidad de la terapia inicial, es importante entender los riesgos y los beneficios de cada opción de tratamiento y la forma en que las distintas características de la leucemia pueden influir en los resultados del tratamiento.

Tratamientos convencionales para la LMC en la fase crónica

El tratamiento convencional actual de los pacientes menores de 60 a 65 años, involucra la administración de hidroxiúrea, interferón o un trasplante alogénico de las células madre. El Gleevec® se está evaluando para definir su función como tratamiento inicial para la LMC. Muchos estudios clínicos a gran escala han comparado de forma directa muchos tratamientos convencionales para los pacientes en la fase crónica. En estos estudios clínicos, el tratamiento con interferón prolongó la supervivencia frente a la quimioterapia con el agente hidroxiúrea. La hidroxiúrea y el interferón han demostrado superioridad frente al otro agente de quimioterapia busulfán. Ningún estudio clínico ha comparado de forma directa los tratamientos con el trasplante alogénico de las células madre.

La controversia sobre la terapia apropiada (interferón versus el trasplante) para los nuevos pacientes diagnosticados se limita, por lo general, a las personas menores de 65 años. A través del tiempo, los pacientes mayores no se han considerado como candidatos para el trasplante, aunque esto parece estar cambiando.

Hidroxiúrea

La hidroxiúrea es un medicamento de quimioterapia oral que se administra para controlar el conteo de los glóbulos blancos y tratar, o prevenir, un ensanchamiento del bazo. Este medicamento es bien tolerado y con pocos efectos secundarios. La hidroxiúrea en dosis tolerables no destruye las células madre de la médula ósea, pero es efectiva en la reducción de los niveles de glóbulos blancos y plaquetas. En un extenso estudio comparativo, el promedio de la supervivencia de los pacientes tratados con hidroxiúrea fue mucho mayor que el de aquellos pacientes tratados con un medicamento más tóxico denominado busulfán. La hidroxiúrea es el medicamento elegido para controlar las manifestaciones iniciales de la leucemia mielógena crónica en la fase crónica, debido a la relativa falta de efectos secundarios. También se la emplea en los pacientes que no toleran o no eligen tratarse con interferón.

Alfa interferón

El interferón es un agente biológico que ayuda al sistema de defensas naturales del organismo a luchar contra el crecimiento de las células cancerosas. La mayoría de los estudios clínicos que evalúan el tratamiento con interferón se realizaron en pacientes menores de 60 años. Los pacientes tratados con interferón vivieron un promedio de 20 meses más que los tratados con hidroxiúrea. Sin embargo, las dosis altas de interferón, necesarias para controlar la enfermedad, se asocian con efectos secundarios que pueden afectar la calidad de vida de algunos pacientes. Dosis más bajas de interferón o dosis reducidas, pueden mejorar la calidad de vida, pero no parecen lograr el mismo efecto de prolongar la supervivencia.

Casi todos los pacientes pueden ser candidatos para el tratamiento con interferón, con sólo la relativa contraindicación de presentar una seria depresión. El interferón produce una rápida remisión hematológica de la leucemia en más del 80% de los nuevos pacientes diagnosticados. En casi el 50% de los casos, ésta se acompaña de una reducción en el número de las células de la médula ósea que contienen el cromosoma Filadelfia. En 10 a 15% de los pacientes, el cromosoma Filadelfia no se puede detectar. Los pacientes que logran una remisión citogenética completa (desaparición del cromosoma Filadelfia) tienen mayor posibilidad de controlar su leucemia con interferón por un largo período. Para la mayoría, si no en todos los pacientes que parecen presentar una desaparición del cromosoma Filadelfia, la leucemia se detecta mediante pruebas más sensibles, como la reacción en cadena de polimerasa (PCR). El mantenimiento de la remisión citogénica completa requiere de un tratamiento continuo con interferón.

El interferón se administra mediante una inyección bajo la piel de 3 a 5 veces por semana. El promedio de tiempo para una respuesta al interferón es de casi 12 meses. Hasta un 25% de los pacientes no tolera el interferón y otros requieren de dosis reducidas. Entre los mayores efectos secundarios del interferón que impiden continuar con el tratamiento, están la fatiga, pérdida del apetito, náuseas y vómito, dolor muscular y articular, dolor de cabeza y otros síntomas.

La administración del alfa interferón antes de un trasplante de células madre puede presentar un efecto en la supervivencia después del trasplante. Éste es un aspecto importante que hay que tener en cuenta, ya que de otra manera sería razonable tratar a todos los pacientes con alfa interferón, y sólo realizar un trasplante en aquellos que no respondieron. En un estudio que involucró a 197 pacientes, las tasas de supervivencia después de un trasplante alogénico de un donante que puede o no ser familiar del paciente, fue de 46% para aquellos que recibieron alfa interferón dentro de los 90 días y de 71% para aquellos que no recibieron alfa interferón. Sin embargo, otro estudio que involucró a 873 pacientes con LMC en la fase crónica no confirmó estos hallazgos y concluyó que de 6 a 9 meses de tratamiento con alfa interferón antes del trasplante, no afectaba los resultados. El aspecto importante a considerar es que la mayoría de los pacientes deja de responder al interferón y se debe evitar prolongar su uso en aquellos pacientes que cuenten con un donante aceptable.

Factores de pronóstico que pueden revelar la duración de la supervivencia con el tratamiento con alfa interferón

Los siguientes factores se asocian a una menor supervivencia después del diagnóstico de la LMC. Estos factores pueden ayudar a separar a los pacientes en tres grupos, con promedios de supervivencia de 98, 65 y 42 meses. Los pacientes que presentan una predicción de supervivencia corta deben considerar un trasplante alogénico temprano, un trasplante autólogo u otro tratamiento investigativo.

  • Edad superior a 50 años.
  • Ensanchamiento del bazo.
  • Más de 2% de blastos en la sangre o en la medula ósea, al diagnóstico.
  • Conteo sanguíneo de eosinófilos y basófilos superior a 3%.

Tratamiento de la LMC en la fase crónica con Gleevec®

La causa de la mayoría de los casos de LMC es una anormalidad genética específica conocida como el cromosoma Filadelfia. Éste se presenta a través de la conmutación de información genética específica. El resultado de esta conmutación produce una proteína llamada la tirosina quinasa Bcr-Abl. Esta proteína facilita la función y el crecimiento celular mediante la modulación del flujo de cierta información química dentro y fuera de las células, e inicia las respuestas de crecimiento al estímulo químico. El principal problema con la tirosina quinasa Bcr-Abl es que realice esta función de una forma descontrolada, permitiendo la duplicación excesiva y el crecimiento de las células, una característica distintiva del cáncer.

El Gleevec®, inhibidor de la tirosina quinasa, se une a un sitio específico de la tirosina quinasa Bcr-Abl y bloquea los efectos de crecimiento que facilita la Bcr-Abl. Esto, a su vez, detiene la duplicación excesiva y el crecimiento de las células cancerosas. Aún más, dado que el Gleevec® sólo se une a las células cancerosas, los efectos secundarios son mínimos. La FDA aprobó el Gleevec® para el tratamiento de los pacientes con LMC en la fase crónica que no tuvieron éxito con el interferón. Se encuentra en curso una investigación adicional para evaluar el uso de Gleevec® como tratamiento inicial de LMC.

De acuerdo con los resultados presentados recientemente en la 43ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología ( American Society of Hematology), las evidencias indican que el Gleevec® parece producir respuestas anticancerígenas a largo plazo en una gran parte de los pacientes con LMC en la fase crónica. Hace poco, investigadores en Italia realizaron un experimento clínico en el que se evaluó el Gleevec® en casi 200 pacientes con LMC en la fase crónica que no respondieron o no toleraron el tratamiento estándar con interferón. Después de 6 meses del tratamiento, el 93% de los pacientes no presentaba células cancerosas que se pudieren detectar en la sangre y el cromosoma Filadelfia no se detectó en casi una tercera parte de los pacientes. En general, el tratamiento fue bien tolerado. Casi el 94% de los pacientes aún recibe Gleevec® para la LMC.

Estos resultados son consistentes con los resultados de otro experimento clínico que indican que el Gleevec® produce respuestas anticancerígenas en la mayoría de los pacientes con LMC en la fase crónica. Además, el Gleevec® es una opción de tratamiento bien tolerada. No existen reportes del empleo del Gleevec® en los nuevos pacientes diagnosticados con LMC. Sin embargo, los nuevos pacientes diagnosticados con LMC deben analizar con sus médicos los beneficios del tratamiento con Gleevec® sobre la práctica aceptada en la actualidad de administrar interferón o realizar un trasplante alogénico de las células madre.

Trasplante de las células madre

El trasplante de las células madre es un procedimiento que se realiza para reparar el daño causado por las dosis altas de quimioterapia. Las dosis altas de quimioterapia (HDC, por sus siglas en inglés) eliminan más células cancerosas que las dosis bajas convencionales de quimioterapia. No obstante, el HDC también elimina más células normales, sobre todo las células madre que producen células sanguíneas en la médula ósea. Las células madre son células inmaduras producidas en la médula ósea que gradualmente se transforman en glóbulos rojos, los cuales proveen oxígeno a los tejidos; en glóbulos blancos, que atacan la infección; o en plaquetas, que participan en la coagulación de la sangre. La estrategia de tratamiento con trasplante de las células madre es un intento por restaurar la producción de las células madre sanguíneas después que la HDC las ha reducido a niveles peligrosamente bajos. Cuando las células madre se acercan a niveles bajos críticos por la HDC, se presentan complicaciones como anemia, infección y sangrado. Por lo tanto, es imperativo restaurar los niveles de las células madre tan rápido como sea posible. El trasplante autólogo de las células madre involucra la recolección de las células madre del mismo paciente antes del tratamiento con quimioterapia. Estas células madre se congelan y se reinyectan al paciente después del tratamiento para “rescatar” la médula ósea. El trasplante alogénico de las células madre utiliza células madre recolectadas de donantes que pueden o no ser parientes del paciente, para reinyectarlas al paciente después del tratamiento con HDC.

Trasplante alogénico de las células madre

El trasplante alogénico de las células madre, como tratamiento para los nuevos pacientes diagnosticados con LMC en la fase crónica, tiene una tasa alta de mortalidad temprana y una supervivencia superior a largo plazo, si se compara con las terapias de formas alternativas. Una tercera parte de los pacientes tiene un pariente donante de las células madre compatible y hasta un 70% de la población cuenta con un donante no familiar adecuado. Cuando la edad y la disponibilidad de un donante se toman en cuenta, el trasplante alogénico es una opción para una minoría de los pacientes. El rango de mortalidad mundial relacionado con el trasplante es de 5 a 40%. Debido al rango tan amplio de los resultados reportados, los pacientes deben obtener los resultados de los trasplantes del centro de tratamiento.

Muchos médicos creen que un trasplante alogénico de las células madre es el tratamiento de elección para los pacientes menores de 60 años con un pariente donante adecuado y de aquellos menores de 45 años con un donante no familiar con compatibilidad HLA. En algunos centros de trasplante, los pacientes trasplantados presentan un 10% de posibilidades de morir por el tratamiento en el primer año y un 80% de supervivencia a 5 años. Retardar un trasplante afecta de forma adversa los resultados del paciente. 

Tratamiento de pacientes mayores de 65 años de edad

En la actualidad, el tratamiento para la mayoría de los pacientes mayores de 65 años de edad involucra la administración de sólo hidroxiúrea o de ésta con otros agentes, como paliativo de los signos y síntomas de la enfermedad. La hidroxiúrea no elimina las células madre de la médula ósea en dosis tolerables, pero es efectiva en la reducción de los niveles de glóbulos blancos y plaquetas. La hidroxiúrea es el medicamento elegido para controlar las manifestaciones agudas de LMC en la fase crónica, debido a los relativamente pocos efectos secundarios. El Gleevec® representa una opción de tratamiento atractiva para los pacientes en edad avanzada, debido a los efectos secundarios mínimos, y por la significativa actividad anti-cancerígena.

En un estudio clínico se evaluó el tratamiento con interferón a 41 pacientes de 60 años de edad y mayores. Los pacientes de mayor edad recibieron menos interferón en un período más corto. Sin embargo, la tasa de respuesta general fue de 73%, frente a 78% de los pacientes más jóvenes, y la tasa de respuesta completa fue de 44%, frente a 54%. Se apreciaron tasas de respuesta citogénica completa en el 10% de los pacientes de mayor edad, en comparación con el 13% de los pacientes más jóvenes. No hay razón para no administrarles interferón a los pacientes de edad avanzada en buena condición si éstos aceptan tolerar los efectos secundarios.

Guía general para el tratamiento de la LMC

Pacientes menores de 40 años con o sin un pariente donante: Para los pacientes menores de 40 años o para quienes la curación es su más alta prioridad, el trasplante alogénico dentro de 1 a 2 años después del diagnóstico es aconsejable, con la posibilidad de mejorar su expectativa de vida y una alta posibilidad de supervivencia a largo plazo. No se recomienda el interferón para esta población por los posibles efectos adversos de retardar el trasplante. Además, algunos estudios clínicos han reportado un incremento en la toxicidad de los trasplantes de las células madre en los pacientes tratados antes con interferón, frente a los tratados con hidroxiúrea.

Pacientes entre 40 y 50 años con un pariente donante: Los pacientes de entre 40 y 50 años de edad, con un pariente donante con compatibilidad para HLA, deben realizarse el trasplante de 1 a 2 años después del diagnóstico. No se recomienda el interferón en esta población por los efectos adversos de retrasar el trasplante. Además, algunos estudios clínicos han reportado un incremento en la toxicidad de los trasplantes de las células madre en los pacientes tratados antes con interferón, frente a los tratados con hidroxiúrea.

Pacientes entre 40 y 50 años con un donante que no es un familiar: Los pacientes con factores de riesgo que sugieren una respuesta pobre al interferón deben considerar un trasplante de un donante no familiar y, aquellos que tienen buenas características de riesgo, deben considerar un experimento de interferón o Gleevec®. Los pacientes con una respuesta pobre al interferón o al Gleevec® pueden proceder a un trasplante de donante no familiar.

Pacientes mayores de 50 años o sin donante alogénico: En los pacientes mayores de 50 años de edad, carentes de un donante alogénico, o para quienes es más apropiado un paliativo, se debe considerar un experimento con interferón o Gleevec® o un experimento clínico. Aquellos que ya sea que no pueden tolerar la terapia, no tuvieron éxito en lograr una respuesta citogénica significativa durante un año o desean una terapia curativa, pueden considerar entonces el trasplante alogénico si se encuentra un donante disponible.

Pacientes menores de 66 años sin donante de células madre: El tratamiento estándar para los pacientes menores de 66 años sin donantes de células madre es la hidroxiúrea o el interferón. Las dosis altas de quimioterapia y el trasplante autólogo de las células madre es un tratamiento relativamente seguro para los pacientes con LMC y debe considerarse para los pacientes menores de 66 años que no tengan un donante de células madre adecuado. Si las células madre se recolectan al diagnóstico, es posible iniciar un tratamiento experimental con interferón o Gleevec®. Los pacientes con una respuesta positiva pueden desear continuar el tratamiento. Los pacientes con una respuesta pobre pueden desear proceder al trasplante autólogo de las células madre u a otro estudio clínico. Los pacientes que presentan factores de riesgo adversos por la progresión de la enfermedad y no tengan un donante adecuado, deben considerar el trasplante autólogo.

Estrategias para mejorar el tratamiento

Aunque se han logrado importantes progresos en el tratamiento de la LMC en la fase crónica, muchos pacientes aún sucumben al cáncer y son necesarias mejores estrategias de tratamiento. En el futuro, el progreso en el tratamiento de LMC en fase crónica se conseguirá de la continua participación en estudios clínicos apropiados. Hoy en día existen muchas áreas de exploración activa encaminadas a mejorar el tratamiento de la leucemia.

Tratamiento con Gleevec®: El Gleevec® puede ser el tratamiento más prometedor jamás creado para LMC. El Gleevec® parece ser capaz de producir una remisión citogénica y molecular completa en los pacientes que no tuvieron éxito con la quimioterapia, el interferón o el trasplante alogénico. Se desconoce si algunos de estos pacientes que lograron una respuesta molecular completa se curarán o no. Es necesario un seguimiento extenso para determinar si estos pacientes sanarán.

La investigación actual está dirigida a determinar el mejor momento para intervenir con el Gleevec®. Por ejemplo, ciertos experimentos están evaluando si es mejor utilizar el Gleevec® para el tratamiento inicial al momento del diagnóstico o como tratamiento de rescate. Además, los experimentos evalúan el Gleevec® en combinación con la quimioterapia y/ o el interferón. La combinación con la quimioterapia se está explorando por la resistencia identificada como causa potencial de falla del tratamiento con Gleevec®. Los investigadores también iniciaron la evaluación del empleo de Gleevec® para depurar el trasplante autólogo de médula ósea o de células madre de la sangre periférica antes de recolectarlas para un trasplante autólogo de células madre futuro. Puede que los pacientes recién diagnosticados con LMC o cuya LMC no haya cedido con la terapia deseen inscribirse en un experimento clínico encaminado a resolver algunos de estos interrogantes.

Detección temprana: Investigadores en Inglaterra reportaron que un examen cuidadoso de una anomalía genética (denominada el cromosoma Filadelfia), presente en la mayoría de las células de LMC, puede ayudar a predecir qué tan larga será la fase crónica de la enfermedad y cuándo es posible que inicie la fase aguda. Estos investigadores examinaron el defecto genético del cromosoma Filadelfia, que se caracteriza por la conmutación de material genético entre los cromosomas 9 y 22 en las células de leucemia. Esta conmutación entre los cromosomas 9 y 22, se denomina una transposición 9:22, o t(9:22). Con el uso de una nueva prueba sensible, con el nombre de reacción en cadena de polimerasa microsatelital (PCR), los investigadores descubrieron que algunas personas con LMC presentaban anormalidades moleculares, además de la t(9:22). Aún más, los pacientes que tenían estas anormalidades moleculares adicionales, presentaban un tiempo de supervivencia de sólo 36 meses, frente a más de 90 meses para aquellos que no presentaban estas anormalidades adicionales.

Estos hallazgos indican que las personas que presentan las anormalidades moleculares adicionales, detectadas con esta prueba PCR, progresan de forma más rápida hacia la fase aguda de la enfermedad. Las personas a quienes se les detectan estos defectos adicionales al momento del diagnóstico deben hablar con sus médicos sobre los riesgos y los beneficios de someterse a las dosis altas de quimioterapia, seguidas de un trasplante de células madre como tratamiento inicial.

Creación de nuevas combinaciones de terapias: En un estudio clínico, que evaluó a 745 pacientes menores de 70 años, se comparó un régimen estándar de interferón con la combinación de quimioterapia con el agente citarabina e interferón. Los pacientes tratados con la combinación tuvieron más probabilidades de lograr una remisión hematológica completa o una respuesta citogénica importante. A los cinco años de iniciado el tratamiento, sobrevivió el 70% de los pacientes tratados con interferón más citarabina, en comparación con sólo el 58% de los pacientes tratados con sólo interferón. Es importante destacar que la adición de la citarabina no incrementó la probabilidad de que los pacientes interrumpieran el tratamiento por los efectos secundarios.

En resumen, el resultado de este experimento clínico demostró que la adición de la citarabina al tratamiento de la quimioterapia mensual para un régimen estándar de interferón puede mejorar la supervivencia de los pacientes con LMC en la fase crónica sin incrementar la toxicidad del tratamiento con interferón. La combinación de citarabina e interferón es una opción de tratamiento estándar para los pacientes que no pueden alcanzar un tratamiento curativo con un trasplante alogénico de células madre.

La homoharringtonina es un medicamento nuevo administrado antes del alfa interferón, que se ha evaluado en estudios clínicos para el tratamiento de la LMC. En un intento por reducir el número de células de leucemia antes de iniciar el alfa interferón, se administraron 6 ciclos de homoharringtonina a 90 pacientes con LMC en la fase temprana para luego administrar el alfa interferón. Los pacientes que recibieron homoharringtonina experimentaron tasas muy altas de remisión hematológica completa y de remisión citogénica (desaparición del cromosoma Filadelfia), en comparación con los que recibieron sólo alfa interferón. Los pacientes del grupo de homoharringtonina requirieron menos alfa interferón para mantener el estado de remisión hematológica. Estudios actuales y futuros se enfocarán en determinar la mejor manera de combinar éste y otros agentes para la quimioterapia con el alfa interferón.

Anticuerpos monoclonales: Los anticuerpos monoclonales son proteínas que se pueden producir en el laboratorio y están diseñadas para reconocer y unirse a sitios muy específicos en una célula. Estas acciones de unión promueven beneficios anticancerígenos mediante la eliminación de los efectos estimulantes de los factores de crecimiento y mediante la estimulación del sistema inmunológico, para atacar y eliminar las células cancerosas a las cuales se une el anticuerpo monoclonal. Este enfoque envía un tratamiento adicional específicamente a las células cancerosas y evita el daño de las células normales. Los anticuerpos monoclonales pueden localizar las células cancerosas y eliminarlas en directo o enviar un isótopo radioactivo ligado u otra sustancia anticancerígena, para la terapia anticancerígena específica. En esencia, los anticuerpos sirven como sistemas de envío focalizado. Los anticuerpos monoclonales pueden administrarse solos o con quimioterapia y se encuentran en evaluación para determinar si pueden mejorar las tasas de curación.

Monitoreo del tratamiento: Antes del tratamiento de la LMC, los médicos suelen emplear un procedimiento de aspiración de la médula ósea para evaluar las células de la médula ósea, con el fin de identificar si las células de la leucemia con los cromosomas anormales Filadelfia se han erradicado y para determinar la efectividad del tratamiento. Aunque la prueba de la médula ósea es útil, también tiene algunas desventajas. La aspiración de la médula ósea puede ser dolorosa o causar molestias y el examen de las células de la médula ósea es más exitoso cuando las células se encuentran en división. Éste no es el caso después del tratamiento, sobre todo, si el tratamiento incluye alfa interferón. Por estas razones, los investigadores continúan con la evolución y con el estudio del uso de pruebas menos invasivas y más sensibles para detectar el cromosoma Filadelfia y monitorear la efectividad del tratamiento.

Investigadores en Francia utilizaron una prueba relativamente nueva, la hibridación in situ fluorescente (FISH, por sus siglas en inglés), para detectar el cromosoma Filadelfia en la sangre, no en la médula ósea, en las personas con LMC que se han sometido a tratamiento. Los investigadores compararon luego estos resultados con los del examen de la médula ósea. Los hallazgos mostraron que la prueba FISH fue tan sensible como la aspiración de la médula ósea en la detección del cromosoma Filadelfia en la sangre y en la determinación del resultado del tratamiento para estos pacientes.

La prueba FISH se puede utilizar para determinar el resultado del tratamiento para las personas con LMC, sin el empleo de un examen de médula ósea. Sin embargo, la prueba FISH no se tiene que usar de manera exclusiva; los pacientes con cromosoma Filadelfia negativo necesitan un seguimiento con una prueba más sensible denominada reacción en cadena de polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). La prueba FISH parece ser un método mejorado para el monitoreo de rutina de los resultados del tratamiento en individuos con LMC. Las personas que están recibiendo tratamiento para la LMC pueden hablar con su médico sobre las ventajas y las desventajas de la prueba FISH y de otras pruebas de la sangre, para determinar la efectividad del tratamiento.

Atención de apoyo: La atención de apoyo se refiere a los tratamientos diseñados para prevenir y controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Estos efectos colaterales no sólo causan molestias a los pacientes, sino que pueden obstaculizar la administración óptima de la terapia en las dosis y la periodicidad adecuadas. Para lograr un resultado óptimo del tratamiento y para mejorar la calidad de vida, es imperativo que los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento se manejen de forma adecuada. Para obtener mayor información, diríjase a Atención de apoyo.


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