Prevención y tratamiento de los efectos secundarios de la radiación

Existen varios métodos que se están utilizando para la prevención de los efectos secundarios de la radiación. Entre estos están fundamentalmente la alteración de la forma en la que se administra la radiación y la administración de fármacos que protegen a las células normales del daño por la radiación.

Métodos de administración de la radiación

Dos métodos de administración que se usaron originalmente para reducir los efectos secundarios de la radiación fueron el fraccionamiento de la dosis o división de la dosis total de radioterapia en múltiples dosis y la protección física con bloques de plomo para reducir el área de exposición.

Fraccionamiento e hiperfraccionamiento: La radioterapia se administraba originalmente en una gran dosis. Hace más de medio siglo, se observó que era menos tóxico y más eficaz administrar la radiación de forma diaria, un método denominado fraccionamiento de la dosis. El fraccionamiento permite la administración de una dosis total mayor de radiación al cáncer que la que sería posible como dosis única. Actualmente, la mayor parte de los tratamientos de radiación se administran diariamente, 5 días por semana. Los 5 días por semana son estrictamente para la comodidad de mantener una semana laboral normal. El intervalo de 24 horas y el intervalo de dos días entre las dosis permiten la recuperación de los tejidos normales entre las dosis, mientras que las células cancerosas, en general, tienen menos capacidad de recuperación. No hay duda de que el uso del fraccionamiento ha reducido los efectos secundarios en comparación con la administración como dosis única.

Aunque las células cancerosas tienden a ser menos resistentes que los tejidos normales, existe la posibilidad de que los intervalos entre las dosis fraccionadas de radiación permitan a las células cancerosas recuperarse. Hallazgos recientes indican que algunos cánceres se tratan mejor reduciendo el intervalo de 24 horas entre las dosis a 6-8 horas, para potenciar los efectos tóxicos sobre las células cancerosas, conservando al mismo tiempo un intervalo de tiempo suficiente para la recuperación de las células normales. Esta técnica, denominada hiperfraccionamiento, se está usando mucho para tratar diversos cánceres. El hiperfraccionamiento exige un equipo sofisticado y por tanto, es importante que los pacientes sean tratados en centros médicos especializados que tengan experiencia y personal formado en esta técnica.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT): La IMRT administra una intensidad de radiación variable con un dispositivo rotatorio. La intensidad se varía mediante la colocación de “hojas”, que bloquean o permiten el paso de radiación. El componente rotatorio de esta técnica permite dirigirse de forma más específica contra el cáncer, ahorrando a los tejidos normales el daño debido a la exposición a la radiación. En la radioterapia convencional, el haz habitualmente se administra desde varias direcciones diferentes, posiblemente 5-10. Cuando mayor es el número de direcciones del haz, más dosis estará limitada a las células cancerosas diana, ahorrando exposición a las células normales. La IMRT administra la radiación desde todos los puntos de una hélice o espiral, a diferencia de sólo unos pocos puntos.

La IMRT es similar a la TC. En la TC, un haz rota alrededor del paciente, creando una secuencia de imágenes transversales. La IMRT también emplea un haz rotatorio, excepto que el haz emite radiación. La IMRT también administra el tratamiento en un corte cada vez.

Radioterapia conformada tridimensional: La radioterapia conformada tridimensional es un planteamiento prometedor para el tratamiento de algunos cánceres, con menor toxicidad para los tejidos normales. Utilizando tomografía computadorizada (TC) y otros estudios de imagen, los oncólogos radioterápicos han desarrollado métodos para determinar el tamaño y la forma del tumor en 3 dimensiones. Esto permite administrar una radioterapia externa con dosis altas fundamentalmente al cáncer, con menos daño a las células normales. Por ejemplo, la radioterapia conformada tridimensional ha permitido a los oncólogos radioterápicos reducir la cantidad de radiación a la mama en un 50%, lo que debería reducir el riesgo de cáncer de mama secundario. Es importante que la radioterapia conformada se administre en centros oncológicos especiales con equipos sofisticados y personal formado.

Tratamiento medicamentoso

Aunque prevenir que se produzcan los efectos secundarios de la radiación es la forma ideal de tratamiento, a veces, los efectos secundarios son inevitables. En estas situaciones, pueden usarse varios tipos de fármacos para disminuir los efectos secundarios de la radiación. Los tratamientos medicamentosos para los efectos secundarios inducidos por la radiación pertenecen a dos categorías:

  • Los que protegen al tejido no canceroso del daño por la radiación a través de la administración sistémica y
  • Los que se aplican tópicamente a las membranas mucosas para disminuir o tratar los daños por la radiación.

Radioprotectores: Los radioprotectores son fármacos que protegen selectivamente a las células normales, pero no a las células cancerosas, de los efectos de la radiación. En los últimos 50 años, se han estudiado muchos radioprotectores en laboratorios para determinar su eficacia para prevenir los daños por radiación a las células y tejidos normales.

Ethyol®: Ethyol® es un radioprotector y el único fármaco que ha sido aprobado por la FDA para la xerostomía (sequedad de boca) en pacientes que reciben radioterapia por cánceres de cabeza y cuello. La xerostomía es un problema crónico de boca seca, que se produce por daños debidos a la radioterapia en las glándulas salivares. La xerostomía puede deteriorar mucho la capacidad de un paciente para hablar, masticar, tragar y saborear y, por tanto, puede tener un efecto negativo sobre la calidad de vida de un paciente. Los resultados de un ensayo clínico indicaron que la incidencia de xerostomía intensa en pacientes que recibieron Ethyol® fue del 51%, en comparación con el 78% en los pacientes que recibieron la radioterapia sola. Un año después de la terminación de la radioterapia, sólo el 35% de los pacientes que habían recibido Ethyol® seguían experimentando síntomas de xerostomía, en comparación con el 57% de los pacientes que habían recibido radioterapia sola.

Factor de crecimiento de los queratinocitos (KGF, palifermina): Se trata de un factor de crecimiento del que se ha demostrado que estimula el crecimiento de las células epiteliales, que constituyen la membrana mucosa y tapizan la boca y la garganta. El factor de crecimiento de los queratinocitos se está estudiando actualmente en pacientes para impedir los daños de la quimioterapia a las membranas mucosas del tubo digestivo.

Antioxidantes: El agente antioxidante Cu/Zn superóxido dismutasa (SOD) ha resultado prometedor para reducir las lesiones tisulares precoces y tardías inducidas por la radiación. En un ensayo clínico, a 448 pacientes con cáncer de vejiga se les asignó aleatoriamente que recibieran SOD o placebo después de cada tratamiento de radiación. Los pacientes que recibieron SOD experimentaron menos problemas rectales y menos inflamación de la vejiga y toxicidad cutánea que los que recibieron placebo.

Interleucina 11: La interleucina 11 es un factor de crecimiento similar pero no idéntico al que el cuerpo produce normalmente. La interleucina 11 ha sido aprobada por la FDA para estimular la recuperación plaquetaria en pacient
es con recuentos plaquetarios bajos debidos a la quimioterapia. Actualmente hay ensayos clínicos en marcha para determinar si la interleucina 11 prevendrá los efectos secundarios asociados a la quimioterapia y la radioterapia, especialmente en las membranas mucosas y el tubo digestivo.

Esteroides: Los esteroides son hormonas naturales producidas por las glándulas suprarrenales. Como parte de su tratamiento de radioterapia, su médico podría recetarle esteroides como Prednisone® o Decadron® (el nombre genérico de este último es dexametasona). Estos fármacos ayudan a reducir la hinchazón en los tejidos corporales. También se ha demostrado que la dexametasona previene los vómitos inducidos por la radiación, especialmente en el tratamiento de cánceres del abdomen.

Agentes tópicos: Algunos fármacos pueden aplicarse tópicamente a las membranas mucosas para disminuir o tratar los daños por la radiación. El agente tópico sucralfato puede proteger a las membranas mucosas mediante varios mecanismos y se usa a menudo durante y después de la radioterapia para la prevención y el tratamiento de la mucositis (úlceras orales).

Se han usado los antisépticos tópicos, como la clorhexidina o la benzidamina para la prevención de la mucositis, pero investigaciones recientes indican que no son eficaces. En un estudio de la Clínica Mayo con 52 pacientes con cánceres de cabeza y cuello que recibieron radioterapia, se observó que la clorhexidina era más tóxica y no más eficaz que el placebo en la prevención de la mucositis. Investigadores alemanes comunicaron que los lavados con clorhexidina no eran eficaces para tratar la mucositis en pacientes con un recuento bajo de leucocitos. A pesar de una disminución significativa de la flora bacteriana aerobia y anaerobia en las membranas mucosas orales, el riesgo de mucositis parecía potenciarse. Los pacientes tratados con clorhexidina parecían tener más problemas con la inflamación, que producía mucositis.

Prostaglandinas: Las prostaglandinas son un grupo de compuestos que afectan a la curación de la inflamación y las heridas. El misoprostol es una prostaglandina que es eficaz para tratar las complicaciones que surgen en pacientes con cáncer de próstata que reciben tratamiento con radiación. La inflamación del recto (proctitis por radiación) es una complicación conocida de la radioterapia en el tratamiento del cáncer de próstata. El tratamiento médico disponible suele ser ineficaz y se ha centrado en aliviar los síntomas después de que se haya producido el daño. En un estudio clínico se evaluaron los efectos de misoprostol en pacientes sometidos a tratamiento de radioterapia para el cáncer de próstata. En el estudio, nueve pacientes recibieron supositorios rectales de misoprostol y siete pacientes recibieron placebo. Los resultados indicaron que los supositorios rectales de misoprostol redujeron significativamente los síntomas de proctitis por radiación aguda y crónica en pacientes que recibieron radioterapia para el cáncer de próstata.

Bibliografía

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